07 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

La criminóloga y representante de las familias de las desaparecidas, Carmen Balfagón, insiste en que se "abran más diligencias sobre dos sospechosos"

Caso 'niñas Aguilar de Campoo': "Sus cuerpos estarían en la Mina Fontoria en Reinosa, según un anónimo"

Exclusiva Virginia Guerrero y Manuela Torres.
Virginia Guerrero y Manuela Torres. / Desaparecidas en Aguilar de Campoo en 1992.
Las familias de las niñas Virginia Guerrero y Manuela Torres no se dan por vencidas para averiguar lo que les sucedió a las dos amigas de Aguilar de Campoo en 1992, cuando desaparecieron en Reinosa (Cantabria) tras subirse a un coche. La representante de estas, la criminóloga Carmen Balfagón, asegura que "según un anónimo sus cuerpos estarían en la Mina Fontoria en Reinosa, donde la Guardia Civil tendría que buscar más a fondo" y solicita al Juzgado "abrir más diligencias sobre dos sospechosos"

Las familias de Virginia Guerrero y Manuela Torres –de 14 y 13 años respectivamente– no se dan por vencidas para averiguar lo que les sucedió a las dos amigas de Aguilar de Campoo en 1992, cuando desaparecieron en Reinosa (Cantabria) tras subirse a un coche.

El pasado 10 de marzo el Juzgado de Instrucción número 2 de Cervera de Pisuerga (Palencia) levantaba –después de seis meses y cinco prórrogas– el secreto de sumario sobre la causa, sin embargo, el Despacho Criminológico Jurídico Balfagón & Chippirrás –en representación de las familias de las niñas– remitía a finales del mismo mes las alegaciones a la "insuficiente" investigación, según expresan. Además, solicita la autorización de diligencias sobre dos sospechosos en el caso.

"Queremos que se siga investigando en relación a los dos sujetos que hay investigados –ambos relacionados con el Seat 127 blanco al que se subió una mujer denunciante víctima de la misma situación que las niñas en el año 1991, por cuyas declaraciones se reabrió el caso– como hemos pedido en nuestras alegaciones a la justicia, y que no se dé carpetazo al asunto", expresa en declaraciones a elcierredigital.com la criminóloga Carmen Balfagón.

La primera línea de investigación en la que los representantes de la familia insisten ante la Justicia es la del propietario del Seat 127 blanco. El dueño de este vehículo, que fue plenamente identificado por la denunciante y sobre el que se confirmó la pertenencia del mismo entre el 21 de mayo de 1990 y el 31 de marzo de 1996, terminó desvinculado del caso tras incluso haberle sido 'pinchado' su teléfono e instalado un dispositivo de seguimiento en su actual coche. 

Seat 127, modelo de coche en el que subieron las niñas de Aguilar.

Según expresa Carmen Balfagón a elcierredigital.com, tras la investigación de este sospechoso, ha quedado constancia de que había sido "detenido en cuatro ocasiones por intento de agresión sexual". Además, como representante de las familias, considera que "la investigación no ha sido capaz de señalar si efectivamente el vehículo es de color blanco como decía la testigo o si era marrón oscuro como declaró el sospechoso, con lo cual no está del todo descartado del caso".

La segunda línea de investigación se centra en otro sospechoso, del que Balfagón dice que "la Guardia Civil no ha conseguido ninguna fotografía suya ni documento de identidad cercana a 1992 que se le podría haber enseñado a las dos testigos –una de ellas ya fallecida– para su reconocimiento como 'un joven de entre 20 y 25 años', como señalaron en su momento". Además, el sospechoso "dijo haber viajado a Estados Unidos en agosto de 1992", para lo que tendría que haber usado un pasaporte.

Por último, las declaraciones actuales de este sospechoso y las de 1995 difieren entre ellas. Según Balfagón, "el sospechoso dijo no conocer a las menores de Aguilar de nada en su primer testimonio. Sin embargo, en las últimas entrevistas de la Guardia Civil explica que un amigo se las presentó en una discoteca y no volvió a verlas". Por eso, comenta la criminóloga, "nosotros hemos pedido testificales de este sospechoso en el juzgado, y que le podamos interrogar".

Un anónimo sitúa los cuerpos de las niñas en la Mina de Fontoria

Según revela en exclusiva para elcierredigital.com la criminóloga Carmen Balfagón, "cuando desaparecieron las chicas, salió un anónimo que decía que los cadáveres estaban en la Mina Fontoria, en Reinosa. En una de las diligencias que pedimos, solicitamos que se buscara en la laguna de 6x6 metros, ubicada en la localidad cántabra".

Tal y como relata la representante de las familias de las niñas, "la Guardia Civil buscó en esta laguna pero según el informe que emitieron 'había casi metro y medio de lodo, por lo que no pudieron llegar a determinadas zonas del lugar'". Balfagón insiste en que "esa laguna se podría haber drenado como se hizo con el río Guadalquivir en la desaparición de Marta del Castillo, y así tener más oportunidades de encontrar algún resto óseo de las niñas". 

Laguna de la Mina de Fontoria.

"Queremos que se nos atiendan las diligencias y que se nos dé la posibilidad de ayudar en la investigación", concluye Carmen Balfagón ante elcierredigital.com.

Luis Antonio Calvo, letrado de la acusación popular ejercida por la Asociación Clara Campoamor, califica de “exhaustiva” la investigación realizada ahora y la que se efectuó en su momento. “Se confirma que se hizo en su día lo que estuvo en nuestra mano. Ojalá que el resultado nos hubiera permitido saber qué ocurrió a las dos niñas, sobre todo porque fue nuestro primer caso y lo tenemos clavado. De hecho, logramos que el caso no se cerrara, se hizo lo indecible para localizarlas y averiguar qué les pasó”, recuerda el letrado, quien añade que, a no ser por un “golpe de suerte”, teme que no se logre descifrar el caso.

La reapertura del caso, casi 30 años después

La reapertura del caso, después de casi 30 años, se gestó a raíz de la aparición en televisión de la criminóloga Carmen Balfagón, quien hizo una reconstrucción de la historia de las niñas. Una espectadora del programa Viva la Vida, donde se emitió, se puso en contacto con la cadena al advertir que había vivido una situación muy similar a la de Virginia y Manuela durante su adolescencia. Un año antes de que las niñas de Aguilar desaparecieran, esta mujer y una amiga– entonces menores de edad– volvían de Reinosa haciendo autostop cuando un coche, un Seat 127 blanco, paró, recogió a ambas chicas y pegó un volantazo para tomar la dirección opuesta.

Cartel de desaparición de Manuela Torres y Virginia Guerrero.

Después de contactar con el programa de televisión, la mujer prestó declaración ante la Guardia Civil, permitiendo la apertura de una nueva línea de investigación en el caso de las niñas de Aguilar de Campoo. La única diferencia entre estas jóvenes y Manuela y Virginia es que las primeras consiguieron escapar tras un forcejeo con el agresor que provocó que el vehículo se saliera de la carretera, momento en que aprovecharon para salir y huir.

La denuncia llegó al Juzgado de Cervera del Pisuerga consiguiendo reabrir el proceso. Fuentes próximas al caso confirmaron a elcierredigital.com que el conductor del vehículo era un hombre residente en un pueblo del norte de España, apenas a 30 kilómetros de Reinosa, el lugar donde Manuela y Virginia fueron vistas por última vez subiéndose a un Seat 127, con matrícula de Valladolid.  

Como letrada de las familias, Carmen Balfagón explicaba a elcierredigital.com que las diferentes prórrogas en el secreto de sumario les daban "esperanzas" de que se pudiera concluir lo que pasó con Virginia y Manuela, pues significaba que la Guardia Civil estaría haciendo "un trabajo de gran calado para llegar al resultado de las investigaciones". Por otro lado, Balfagón aclaraba: "Lo que queremos saber es qué pasó con las niñas".

Una misteriosa desaparición

Virginia, de 14 años, y Manuela, de 13, dos amigas inseparables de Aguilar de Campoo, en Palencia, desaparecieron bien entrada la noche del 23 al 24 de abril, como relató elcierredigital.com.

Ambas jóvenes habían ido a divertirse a una discoteca de Reinosa, en Cantabria, a unos 30 kilómetros de Aguilar de Campoo. No se sabe cómo llegaron hasta allí porque a sus familias les dijeron que irían a una fiesta de cumpleaños en su pueblo. Sin embargo, varios testigos las identificaron en la discoteca Cocos y en una zona de bares de la citada localidad cántabra.

Sí se sabe que las dos niñas decidieron volver a sus casas haciendo autostop, una práctica más que habitual en la época, y algunas personas aseguraron que las dos chicas se subieron a un coche blanco, un Seat 127, frente a la fábrica de galletas Cuétara de Reinosa.

Las líneas de investigación iniciales

La investigación se realizó con los rudimentarios métodos de la época. No había móviles ni cámaras y en las comisarías y cuarteles de toda España se repetía aquel mantra de que había que esperar 24 o 48 horas para comenzar a buscar a alguien. Un protocolo que, afortunadamente, ha cambiado con el paso de los años al considerarse las primeras horas como fundamentales para la búsqueda. 

Aún así, las fotos de Virginia y Manuela empapelaron la zona y las provincias limítrofes, y el programa de televisión ¿Quién sabe dónde?, recién estrenado, dedicó muchas de sus emisiones a analizar este caso. Comenzaron a llegar las llamadas, algunas aportando pistas, otras, intentando burlarse de una situación desgarradora. 

Aguilar de Campoo (Palencia).

Se investigaron todos y cada uno de los posibles rastros, incluso clubes de alterne en las provincias de Palencia y Burgos, donde algunas personas situaban a las niñas. También fueron supuestamente avistadas en Cádiz, Madrid o Asturias. Se hicieron gestiones en Málaga, donde el padre de Manuela tenía cierto arraigo, y en Francia, donde vivía cuando desapareció su hija, pero no se encontró nada. 

Tras estallar el caso de las niñas de Alcàsser, se alejó el foco de la desaparición de las jóvenes de Aguilar de Campoo.

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