14 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

En esta localidad de la Siberia Extremeña se plantea construir Elysium city, llena de casinos, parques temáticos, hoteles y hasta un gran estadio

Castilblanco, del símbolo de un pueblo en la lucha jornalera al último intento de pelotazo inmobiliario con un nuevo “Eurovegas”

Guillermo Fernández Vara, la alcaldesa de Castilblanco y los promotores del macrocomplejo
Guillermo Fernández Vara, la alcaldesa de Castilblanco y los promotores del macrocomplejo
El último intento de construir un macrocomplejo de ocio en España relacionado con los casinos es el más estrambótico de todos, un entorno privilegiado pero en medio de ninguna parte y con unas comunicaciones precarias en una localidad famosa por el asesinato de cuatro guardias civiles en los primeros meses de la II República

Castilblanco (Badajoz) es un pueblo aislado, poco conocido en la actualidad, excepto para los que disfrutan de la abundante caza y pesca deportiva que ofrecen los enormes recursos naturales que le rodean. Aunque la difícil N-502 que une Córdoba con Ávila rodea el municipio que se sitúa en una pequeña elevación, el transito diario es pequeño y sus escasos 1.000 habitantes van menguando año tras año. Culpa de este declive está en la decisión que tomó el PSOE de Felipe González hace algo más de tres décadas, cuando empujado por el entonces todopoderoso presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, paralizaron la construcción avanzada de la central nuclear del cercano pueblo de Valdecaballeros. Un proyecto viable que además de costar muchos millones de las antiguas pesetas a todos los españoles hubiera dado riqueza en una zona deprimida que vive fundamentalmente de las escasas peonadas como las que en estos meses se empiezan a realizar con la recogida de la aceituna.

Hoy otro socialista, Guillermo Fernández Vara, ha dada el visto bueno a un proyecto que promete miles de empleos: la construcción de Elysium city, la primera ciudad inteligente construida desde cero que contará con varios parques temáticos, casinos, hoteles, un puerto deportivo y un estadio de primer nivel con 40.000 asientos, entre otros servicios. Una macroinfraestructura que ocupará una superficie de 1.200 hectáreas y dispondrá de una inversión de 11.900 millones de euros con la que se promete crear 50.000 puestos de trabajo.

De nuevo, expropiar terrenos es la prioridad

Lo primero que ha hecho el proyecto es buscar, de nuevo, las ventajas fiscales, como hizo el fracasado proyecto de Eurovegas. Para ello se han acogido a la Ley de grandes instalaciones de ocio (Legio), que concede permisos especiales en materias como juego y horarios, así como una tramitación específica, a iniciativas que supongan una inversión de al menos 1.000 millones de euros y la creación de 2.000 puestos de trabajo. No es la única ventaja. El terreno escogido, junto al pantano de García Sola, es el mismo en el que en el que el l empresario Francisco Nuchera comenzó a construir un campo de golf hoy paralizado por la crisis. Ahora, con el propio Nuchera como socio, quieren añadir a las 800 hectáreas ya disponibles otras 400 por el procedimiento expropiatorio recogido en la Legio.

 

Así será el proyecto que se planea realizar junto al Guadiana en Castilblanco (Badajoz)

En medio de la nada

En la presentación, John Cora defendió el emplazamiento escogido  y recalcó que tanto Disneyland en California como Disneyworld en Florida se levantaron en lugares desconocidos, pero no dijo que todos ellos cercanos a grandes ciudades, no como ocurre con Castilblanco, del que espera  sea “uno de los lugares más visitados del mundo”. La compañía destaca como ventaja que la zona se encuentra a 230 kilómetros de Madrid (dos horas y media en coche actualmente) y a 150 del aeropuerto de Ciudad Real, al que también se tarda dos horas en carreteras secundarias. Además, subraya la cercanía a lugares de interés como Sevilla (más de tres horas de distancia), Córdoba (dos horas), Toledo (dos horas), Cáceres (1 hora y 45 minutos) o Mérida, donde su infraestructura ferroviaria sigue dependiendo de trenes diésel en vía simple.

Lo sorprendente es cómo el propio presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, además de pedir la mejora de la N-502, que comunica La Siberia con Talavera de la Reina, una carretera de un carril que atraviesa la complicada orografía de las comarcas de Cijara y La Jara, ha vendido como otra ventaja la cercanía aeropuerto de Navalcarnero, que como ha denunciado El Cierre Digital, lo han proyectado miembros socialistas vinculados al Gobierno de Castilla-La Mancha de su correlegionaro Emiliano García-Page. Si algún día se construye este aeropuerto, estará a dos horas de Castilblanco. Disneyland en Florida está a 20 minutos por autopista del Aeropuerto Internacional de Orlando.

De icono de la lucha de los jornaleros a pelotazo inmobiliario

Más allá de sus promotores y el Gobierno socialista extremeño, la viabilidad del proyecto es más que cuestionada, tanto en el aspecto económico como en el medioambiental. Se trata de una zona de gran interés ecológico, en la zona media del Guadiana, que podría alterarse de forma permanente consiguiendo cientos de hectáreas a precio irrisorio por medio de la expropiación forzosa, todo un pelotazo inmobiliario en una localidad que es conocida históricamente por el hecho acontecido en diciembre 1931 que costó la vida a un jornalero y cuatro guardias civiles.

 

Juicio a los asesinos de Castilblanco en 1932

Tras dos manifestaciones de jornaleros, alentadas por el alcalde socialista y dos diputados de la misma formación, prohibidas por la autoridad, un forcejeo entre un Guardia Civil y un grupo de mujeres que le insultaba, acabó con un disparo que segó la vida de un vecino del pueblo. La multitud exaltada  tras lo que, según la mayoría de las fuentes, fue una bala perdida, llevó a que se acuchillara, apedreara y apaleara a los cuatro agentes de la benemérita allí presentes  y que murieron en el acto. En un juicio a 29 hombres y 2 mujeres, seis de ellos fueron condenados a muerte, penas que fueron conmutadas posteriormente. Para la izquierda la agresión fue justificada y Castilblanco era símbolo de las precarias condiciones de los jornaleros extremeños. Hoy los dirigentes del mismo partido que incitó a la revuelta son los  que apoyan un posible pelotazo inmobiliario difícil de justificar.

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