23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Analizamos las causas y perfiles de los jóvenes que integran estos grupos delictivos "cada vez con más frecuencia" y cómo puede evitarse

Radiografía de los menores captados por bandas latinas: Buscan protección, afectividad y aumentar su autoestima

Componentes de una banda latina.
Componentes de una banda latina.
Jóvenes con problemas comunicativos, carencias afectivas y falta de autoestima son los principales integrantes de las bandas latinas que tantos sucesos están protagonizando en Madrid. El doctor Darío Fernández analiza para ‘El cierre digital’ qué buscan en estos grupos y explica cuáles son las señales que hay que tener en cuenta para prevenir la afiliación a estas comunidades.

Los conflictos entre bandas latinas están más de actualidad que nunca. El pasado mes de febrero tuvieron lugar varios incidentes entre estos grupos que se cobraron la vida de algunos jóvenes en Madrid. Uno de ellos, de quince años, alarmaba sobre la cantidad de menores de edad que integran estas bandas y hacía preguntarse cuáles son las causas por las que los adolescentes recurren a ellos.

El médico de familia y psicólogo clínico Darío Fernández explica a elcierredigital.com que suelen ser niños con “padres que no les pueden atender”. En muchos casos, esta falta de cuidado viene dada por las jornadas de trabajo de los progenitores, que pueden derivar en una falta de normas y de límites. En otras circunstancias, son padres que por naturaleza dejan que sus hijos “hagan lo que quieran”.

Estos jóvenes, según expresa Fernández, necesitan valores de pertenencia a la familia, libertad, protección y seguridad, esfuerzo y criterio propio, entre otros. Además, en muchos casos necesitan una figura paterna, proyectos vitales y aumentar su autoestima. Para ello, y a falta de estímulos por parte de las familias y los colegios, acuden a las bandas latinas: la aparente solución a todas sus carencias.

Sin embargo, las bandas no son la opción que necesitan. La familia que conforman con la banda a la que pertenecen se encuentra enemistada con el resto de las bandas; su libertad se transforma en obediencia ciega a los líderes; la protección se paga cara, con penas de cárcel y peligro constante; el esfuerzo es sustituido por el camino fácil, que incluye robos y chantajes; y el criterio propio se ve anulado por la presión de grupo.

Educación y valores de identidad: la mejor prevención

Pese a ello, los jóvenes siguen acudiendo a las bandas. Según Fernández, los adolescentes se encuentran en plena búsqueda de su identidad y estas comunidades les “ofrecen un grupo al que pertenecer, donde tienen la oportunidad de sentirse identificados pero, en realidad, lo que les dan son guetos, donde en muchas ocasiones se les ofrece drogas, perdiendo la oportunidad de poder integrarse y adaptarse.

"También les ofrecen códigos de normas muy rígidos, para los que no tienen que pensar nada, les dan todo hecho y no hay ninguna duda de lo que hay que hacer”, asegura Fernández. El consumo de drogas hace que los jóvenes pierdan “capacidad para decidir con lucidez” y la suma de estos factores propicia una situación de la que es muy difícil salir.

El doctor Darío Fernández en una charla.

Fernández afirma que aunque una vez inmersos en esta situación podrían salir de ella, es complicado ya que, dada la naturaleza de las bandas, “peligra su salud física”. De ahí que el psicólogo reafirme la importancia de la educación. Una que refuerce los logros de los jóvenes y su esfuerzo, que fomente el diálogo y promueva la expresión y la opinión.

La realización de actividades en familia, así como las relacionadas con el deporte y la integración en el barrio son buenas opciones para promover actitudes sanas que eviten que los jóvenes ingresen en las bandas. Además, la necesidad de establecer límites en el hogar supone un hito importante para la correcta educación de los adolescentes.

Identificar las señales para prevenir

Para evitar nuevas incorporaciones a las bandas latinas, Darío Fernández explica que lo primero que las familias tienen que hacer es “estar atentos a cualquier cambio de conducta del niño. Estar atentos si el que iba bien en el colegio de repente empieza a ir mal. O si es un niño que se aísla en su habitación y no sale, que deja de ser comunicativo. O si es un niño que ha cambiado de amigos y no quiere seguir contactando con sus antiguos amigos y, además, no quiere presentarle a los padres a los nuevos amigos”. Al igual que las familias, los tutores deben “estar atentos al absentismo y ponerse en contacto con los padres” si notan conductas sospechosas en algún alumno.

La identificación, de este modo, jugaría un papel fundamental para acciones posteriores. Con respecto a los padres, el psicólogo informa que ante la sospecha deben inmediatamente hablar con sus hijos y “escucharlos sin reprimirlos, sin juzgarlos, y si ellos no saben actuar ante ese problema buscar ayuda”. Esta ayuda la podrán encontrar en los profesores y tutores, además de en profesionales o instituciones, como la asistente social o los pediatras, “que les pueden remitir a salud mental, al psicólogo de la seguridad social o a la unidad de salud mental”.

La Policía Nacional impartiendo una charla en un instituto.

Fernández añade que se pueden tomar medidas más allá de la ley y la represión, como “estrategias para integrarles en el barrio y darles un cauce de expresión para estas inquietudes que tienen estos chicos”.

Reforzar las charlas en institutos

Recientemente, el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) pedía reforzar los medios humanos y materiales del dispositivo contra las bandas juveniles que, según expresaron en un comunicado, "corre peligro". Uno de los puntos que se ha resaltaba en el escrito era las complicaciones a la hora de potenciar las charlas policiales en centros educativos como medida preventiva contra las bandas si los Delegados de Participación Ciudadana encargados de hacerlo "están al límite de su capacidad". "No se puede mantener el control de las bandas en las calles de forma indefinida, con cientos de policías obligados a cambiar turnos y dependiendo del cobro de horas extras", añadían.

Por esta razón, aunque aplaudía el anuncio de la Delegación del Gobierno de potenciar las charlas policiales sobre bandas juveniles en los centros educativos, advertía que esa iniciativa "peligra por falta de medios".

Los encargados de dar estas charlas son policías que compaginan su labor en el dispositivo contra las bandas con sus otras funciones, lo que dificulta mucho esta tarea.

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