20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El maño, tras su experiencia en países como Burundi o Ecuador, llegó a su puesto actual con Aznar y administró la crisis del ébola con Mariano Rajoy

Fernando Simón vuelve de estrella a la televisión un año después de estallar la pandemia

Fernando Simón.
Fernando Simón. / TVE
Fernando Simón apenas se ha pronunciado en los medios de comunicación desde que se convirtió en la cara visible de la administración de la pandemia del coronavirus. Su papel no ha dejado de ser cuestionado por unos y alabado por otros. Simón rara vez se pronuncia en los medios de comunicación y las pocas veces que lo ha hecho ha estado rodeado de polémica. Ahora se sentará ante Jordi Évole en La Sexta para someterse al cuestionario del periodista.

Fernando Simón Soria ha sido la cara visible de lo peor de la crisis de la pandemia por el coronavirus Covid-19. Este hombre de rostro impenetrable, voz quebradiza y gruesas cejas que, con parsimonia y sin alteraciones, comunicaba a diario a los españoles el número de altas y de bajas como si de un parte de guerra se tratase, siempre ha intentado huir de la prensa.

Pocas veces ha dado entrevistas y cuando lo ha hecho siempre ha estado rodeado de polémica. Su posado en El País Semanal o su intervención en Cuatro con Jesús Calleja son la prueba de ellos. Ahora se ha convertido en uno de los entrevistados de Jordi Évole en su programa Lo de Évole en La Sexta. En la promoción del mismo el periodista catalán le realiza preguntas afiladas como si algún partido le ha ofrecido ir en sus listas o si se considera de izquierdas o de derechas. 

Muchos dicen que cuando acabe la crisis del Covid-19 la batalla en nuestro país entre las distintas facciones políticas será la del control del relato de la pandemia. El Gobierno de Pedro Sánchez cuenta para ello con la figura de Fernando Simón convertido en relator de malas y buenas nuevas.

De Zaragoza a París con escala en África

Fernando Simón Soria nació en Zaragoza en 1963 y fue en la capital maña donde estudió la carrera de Medicina, cuya pasión heredó de su padre, un reconocido psiquiatra maño llamado Antonio Simón. Tras acabar sus estudios universitarios forjó una larga trayectoria profesional en el extranjero, en zonas donde la medicina no estaba ni está tan desarrollada como en Europa y donde los planes públicos son casi inexistentes, como en algunas naciones de América del Sur o África.

Portada de 'El País Semanal'. 

El primer país donde Fernando vivió, como voluntario de Médicos Mundi, fue en la República de Burundi. En este país ubicado en la región de los grandes lagos de África Oriental se enfrentó a situaciones inconcebibles en España. En esta dura experiencia fechan muchos el origen de su carácter imperturbable. Desde entonces ha afrontado problemas terribles en unas condiciones que en un país del primer mundo son directamente una fantasía.

En el llamado continente negro ejerció como director del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales de Manhica (Mozambique) y director del Hospital de Ntita en Burundi. En la América Hispana actuó en Guatemala y en Ecuador, en los años en los que la enfermedad del SIDA causaba bajas y muertes diarias, más aún en países con sistemas sanitarios muy poco desarrollados y capacitados como los citados.

Puede, afirman las fuentes consultadas por elcierredigital.com, que "en estos países naciera su interés por las enfermedades tropicales y las epidemias", lo que le llevó a formarse durante dos años en Londres, en la 'Escuela de Higiene y Medicina Tropical'.

Su excelente currículum académico hizo que le reclamara el Instituto de Vigilancia Epidemiológica de París. Tras un tiempo en la capital gala fue solicitado por España para ponerse al frente de las emergencias sanitarias nacionales y aportar su sapiencia en el ‘Instituto Español de Salud Carlos III'.

Un tecnócrata en el que se escuda Pedro Sánchez

En 1998 decidió volver a España junto a su mujer, la científica María Romay-Barja, especialista en enfermedades tropicales que siempre le ha acompañado en su peregrinaje y con la que tiene tres hijos. Fue en 2003 cuando pasó a ser un funcionario del Estado de perfil tecnocrático y no político.

Pedro Sánchez con Fernando Simón. 

Fue el entonces presidente del Gobierno de España, José María Aznar, quien lo nombró coordinador del grupo de Respuesta Sanitaria del Centro Nacional de Epidemiología. También ha ejercido como director de Programas del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y coordinador de la Unidad de Alerta y Respuesta Sanitaria entre 2003 y 2011.

Desde entonces, ha sobrevivido, por ahora, a cuatro presidentes del Gobierno: José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Con Rajoy encaró otra crisis sanitaria, la del Ébola en 2014. Hace unos meses también tuvo que hacer frente a un gran escándalo público y sanitario: la listeriosis de la carne mechada de la empresa  Magrudis.

Sin duda, lo que más llama la atención es su carácter hierático ante una situación tan grave, absolutamente inédita en nuestro país. Su rostro parece no sufrir variaciones ante las noticias que tiene que comunicar. Los que le conocen bien aseguran que “es un perfil tecnocrático no político. Él comunica en función de los datos empíricos”.

Sin embargo, sus críticos añaden algo que no es contradictorio con lo anterior: “No es político, pero en el peor sentido del término. Es un alto cargo ‘corcho’, los que flotan siempre y sobreviven a todos los cambios de Gobierno. Para hacerlo se tiene que plegar a las decisiones del Ejecutivo de turno. En esta crisis ha metido mucho la pata, pero porque, a sabiendas, asume la directriz del Gobierno de Sánchez”, señalan sus críticos.

Algunos creen que esta vocación de perdurabilidad le puede traer un complicado destino al ser la cara visible de una crisis en la que los perfiles técnicos pueden salir escaldados al escudarse mediáticamente en ellos Pedro Sánchez. Un asunto que puede trastocar la vida y la carrera de un hombre que hasta hace un mes era un funcionario desconocido para el gran público y que podía transitar tranquilamente en moto de su casa en el barrio de Alameda de Osuna, en Madrid, hasta el número 18 del Paseo del Prado, donde se ubica el Ministerio de Sanidad. 

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