18 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil ha recuperado 150 colmenares que habían sido hurtados en Tarazona

Se extiende el lucrativo negocio del hurto de colmenas: roban abejas una a una mientras éstas están durmiendo

Las abejas se mantienen en marcos dentro de la colmena.
Las abejas se mantienen en marcos dentro de la colmena.
El pasado 7 de junio, el Equipo de la Policía Judicial y Equipo Roca de Tarazona (Zaragoza), división especial de SEPRONA encargado de crímenes en el sector de la apicultura, localizó en un paraje natural del municipio zaragozano de Grisel una multitud de abejas y, al menos, 50 cajas vacías en las que habrían sido transportadas las mismas. En mayo, un apicultor zaragozano había denunciado el robo de 150 colmenas por un valor de 12.000 euros.

La Guardia Civil ha conseguido determinar la identidad de los presuntos autores del hurto y ya han sido imputados un hombre de 50 años y una mujer de 42. El hurto y robo de colmenas enteras en plena producción se ha vuelto común en distintas zonas. En 2018, la provincia de Castellón registró el robo de 1.500 colmenas, afectando a más de 400 apicultores.

Los hurtos se han convertido en algo habitual en el mundo de la apicultura. Desde 2013, el SEPRONA ha tenido que disponer de un componente especial para estos temas, el Equipo Roca. Desde la Asociación de Agricultores y Ganaderos La Unión comentan a elcierredigital.com que estos equipos especializados han realizado esfuerzos importantes para preservar la seguridad de las colmenas. “Las colmenas disponen de un gps con el que las autoridades rastrean las piezas robadas” explica Carlos Muñoz, encargado del área apícola de la asociación.

La mayoría de los apicultores disponen de seguros que cubren los daños que causan los ladrones, pero los mismos responden a partir de las denuncias presentadas por los ganaderos. Carlos Muñoz explica que desde que se produce el hurto, pueden pasar días para que el apicultor se percate, ya que la mayoría de los ladrones sustraen las abejas y dejan la colmena. Con este método el gps no se detecta y aún quedan algunas abejas volando cerca de la caja.

La preocupación principal que tienen los productores es la profesionalización del robo. Según comenta Muñoz, las prácticas y el modus operanti son muy complejos y profesionales como para tratarse de simples delincuentes. “Nos hemos percatado de que la mayoría de los que roban son apicultores”, ha dicho el experto.

Robos muy profesionales

Desde la organización agraria La Unión advierten la participación de apicultores profesionales en el robo organizado que afectan a decenas de ganaderos. “Los métodos que utilizan para sustraer a las abejas son profesionales, conocen el mejor momento para hacerlo y la forma de hacerlo” aclara Carlos Muñoz.

En las noches, mientras las abejas duermen los ladrones se acercan a la colmena, abren la caja y sustraen a los animales, que son encerrados en una bolsa o un saco. Lo más importante es sustraer a la reina. Los delincuentes vacían de forma total los cuadros del panal y vuelven a cerrar la colmena.

Los animales son transportados en cajas después de ser sustraidos.

Para garantizar la supervivencia de la colmena, los ladrones cambian a las abejas de los sacos a cajas especiales para luego reinstalarlas en otras colmenas.

Después de la operación, el apicultor puede tardar días en percatarse del robo, ya que continúa algo de actividad en la colmena. Los ladrones sustraen a las abejas que duermen en el interior de los cuadros, pero varias de las abejas se mantienen fuera del mismo al caer la noche. Por lo que vuelven con el amanecer y dan apariencia de actividad a la colmena. Sin la reina, las abejas restantes tardarán pocos días en morir.

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