21 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Policía llevó tres drones el lunes para buscar a la esquiadora y el martes la Guardia Civil puso otros siete sobre el terreno

Guerra entre la Policía y la Guardia Civil, la búsqueda de Blanca Fernández Ochoa saca a la luz sus diferencias

Bomberos, policías y guardias civiles en Las Dehesas de Cercedilla.
Bomberos, policías y guardias civiles en Las Dehesas de Cercedilla.
Si tú traes tres drones yo traigo siete y además con cámara térmica. La búsqueda de Blanca Fernández Ochoa está provocando que en la zona cero del madrileño Valle de la Fuenfría se haya vuelto a los tiempos de la guerra fría de comienzos de la década de los 90 entre Policía y Guardia Civil, aunque nadie quiera o se atreva a contarlo.

Veteranos agentes de ambos cuerpos coinciden en lo mismo. Si no fuera por la tragedia que supone la desaparición y búsqueda de una persona lo que está ocurriendo en la zona cero de la sierra de Guadarrama con el caso de Blanca Fernández Ochoa sería digno de una novela surrealista.

Hay varios gestos entre ambos organismo policiales, Policía Nacional y Guardia Civil, que no han pasado desapercibidos a los responsables  del Ministerio del Interior durante estos tres días que dura la búsqueda de la medallista olímpica en la sierra norte de Madrid. Blanca Fernández Ochoa ya lleva once noches ahi fuera.

El lunes la Policía Nacional incorporaba a la búsqueda tres drones con cámaras a la zona del madrileño Valle de la Fuenfría donde se busca a Blanca Fernández Ochoa desde hace tres días. También desplazó a la zona varios agentes a caballo y algunos miembros de su Grupo de Operaciones Especiales (GEO), que tienen especialistas en alta montaña, pero cuya presencia no tenía mucho sentido, ya que la responsabilidad principal del rastreo cayó desde el principio en los miembros de los Grupos de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil, muy jóvenes pero también muy voluntariosos e infatigables, tal y como reconocen sus compañeros de ambos cuerpos en tareas de rescate.

La intención de la Policía Nacional al llevar los drones era desplegar esas pequeñas naves con cámara y dirigirlas desde el suelo en la zona de Siete Picos, un lugar de acceso difícil donde llegan los drones pero no una persona a pie sin sufrir riesgo de accidente. Así se hizo.

Siete drones llegaron el martes

La sorpresa vino cuando el martes fueron los responsables de la Guardia Civil, encargada de las labores de búsqueda en la montaña, quienes desplegaron siete drones en la misma zona. Estos aparatos, recientemente adquiridos por la Benemérita, iban además equipados con cámaras de infrarrojos sensibles al calor para tratar de encontrar bajo la maleza lo que los equipos de rastreo no vieron tras peinar la montaña desde el domingo pasado cuando Luis Fernández Ochoa, hermano de la desaparecida encontró su vehículo en el aparcamiento de las Dehesas.

Para darle una vuelta de tuerca llevaron a los pilotos de estos aparatos en helicóptero a lugares de difícil acceso. En lo único que parecen ponerse de acuerdo es en las comparecencias ante las cámaras de televisión, que se van alternando, con excepción del lunes, cuando comparecieron juntos el comisario de la Udyco por parte de Policia Nacional y un general por parte de Guardia Civil.

Con todo este despliegue de medios hay quien ya se pregunta, cómo tuvo que ser Luis, un hermano de la desaparecida, quien encontrase el coche de la medallista olímpica el domingo 1 de septiembre, cuya matrícula era pública desde la noche del sábado 31 de agosto. Ese sábado fue el día que la Policía Nacional lanzó una alerta y pidió la máxima difusión a los medios de comunicación, datando la fecha de la desaparición el día 23 de agosto.

Uno de los drones empleados por la Guardia Civil.

Luego se supo que en realidad había sido vista en casa de su hermana, donde residía, el día 24 y haciendo la compra en un supermercado de Pozuelo. Por tanto, el día 23 estaba localizada y en casa. Su cuñado, Adrián Federighi, confirmó que la echaron en falta el sábado 24 de agosto para ver el partido del Real Madrid, de quien era muy aficionada, y que su hija Olivia les dijo entonces que tenía intención de irse cuatro días al Norte.

Nadie se alarmó hasta que pasó ese periodo de tiempo y su hija decidió poner la denuncia hasta el día 29 de agosto en la comisaría de Policía de Las Rozas. ¿Cometió ese error de fechas la Policía al emitir la alerta con los carteles de SOS Desaparecidos con la fecha del 23 de agosto? No parece que la Policía cometa estos errores. Por cierto, que poco después la fecha que apareció en los carteles era el 28 de agosto, cuando la investigación policial parece aclarar que a las seis de la mañana del 25 de agosto el coche ya estaba aparcado donde fue encontrado y se da como casi seguro que el coche estaba aparcado el día 25 de agosto por el barro que tenían las ruedas de la tormenta de aquel día, según los análisis de Policía Científica. Es solo una anécdota más que demuestra en el caos informativo en que se mueve la desaparición de la esquiadora.

Cártel de a desaparición con la fecha del día 23.

Ahora comienza a tener sentido la hipótesis más barajada hasta el momento por los investigadores, que consiste en que Blanca Fernández Ochoa tras comprar el 24 de agosto a las dos de la tarde en un supermercado fue a pasear por el Valle con la intención de volver a ver el partido del Real Madrid a las siete de la tarde, ya que compró solo algo de queso y fiambre para hacerse un bocadillo y tomar un tentempié,  no para mantenerse durante varios días en la montaña, aunque se desconoce por completo si llevaba más alimentos en su coche. Quizás, pensando en volver pronto, por eso dejó también la documentación dentro del vehículo y el móvil en casa, porque aunque pensara regresar temprano, algo ajeno a ella se lo impidió.

Cartel con la desaparición fechada el día 28 de agosto.

También queda todavía por explicar detalladamente cómo nadie supo dar antes con el paradero del vehículo de la esquiadora en una zona que era frecuentada por Blanca Fernández Ochoa, porque allí iba a pasear muchas veces, ya que la denuncia formalizada se efectuó el jueves 29 de agosto y la matrícula tuvo que ser comunicada a la Guardia Civil ese mismo día siguiendo el protocolo de desaparecidos, porque son ellos los que deben buscar en las cámaras de la DGT. ¿Nadie pensó que pudiese estar allí? Sin embargo, el coche tardó casi tres días en ser encontrado.

Mientras tanto, su hija Olivia se concentró el martes con la selección española de Rugby, de la que forma parte, quizás para evitar ser el centro de atención de los fotógrafos y cámaras de televisión durantes estos días y evitar así el agobio que supone la incensante búsqueda. Por su parte, la Policía Científica de Policía Nacional se dispone a analizar y buscar restos de la desaparecida en una manta térmica encontrada en Siete Picos. La búsqueda continúa mientras su desaparición sigue calificada como"voluntaria" pero "inquietante".

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