05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El bróker se habría suicidado, según afirman los testigos, pero la Asociación de Afectados pide investigar la "identidad y la razón de la muerte"

Primer desenlace mortal por presunto fraude de criptomonedas en España: Las sombras de Javier Biosca

El Cierre Digital en Javier Biosca.
Javier Biosca.
La muerte del bróker Javier Biosca se dio a conocer el pasado martes. Los primeros testimonios afirman que fue un suicidio, ya que se arrojó desde “un quinto piso”. La Asociación de Afectados por Inversiones en Criptomonedas ha pedido investigar tanto la “identidad” del fallecido como la “razón de la muerte”. El periplo judicial de Biosca comenzó en el año 2021 cuando esta asociación le interpuso una querella por la que acabaron deteniéndole.

El pasado martes se daba a conocer la noticia de la muerte de Javier Biosca. El bróker estaba presuntamente implicado en una presunta estafa de 818 millones de euros a través de la empresa Algorithms Group. Su periplo judicial por esta causa comenzó en abril de 2021, cuando la Asociación de Afectados por Inversiones en Criptomonedas (AAIC) —presidida por Emilia Zaballos— interpuso una querella colectiva contra Biosca. Dos meses después, Biosca fue detenido.

Desde su primera detención, Biosca intentó en innumerables ocasiones salir de la cárcel. Finalmente, a través de la fianza de un millón de euros interpuesta por un fiador, consiguió salir en libertad provisional hace tres semanas.

La AAIC remitió al Juzgado Central de Instrucción número 1 un escrito tras la muerte del bróker en el que solicitaba que no se incinerara el cuerpo “hasta que la autopsia sea realizada y totalmente acreditada la identidad y razón de la muerte como legalmente procede”. Y es que a lo largo del documento se expresan serias dudas sobre el fallecimiento de Biosca, que los testigos afirmaron que fue un suicidio al arrojarse “desde un quinto piso”.

Según esta asociación, uno de sus testigos fue el fiador de Biosca, que se encontraba negociando con el bróker “formas de pago con determinados grupos de afectados” y “la devolución de la fianza prestada para gestionar su puesta en libertad”.

Esta última puesta en libertad para el bróker no sería la primera. En julio de este mismo año, Biosca reingresó en prisión —salió de ella el 29 de junio— ya que su fiador, Ignacio Pérez Hidalgo, solicitó la cantidad que avaló la salida de la cárcel del dueño de Algorithms Group. Los motivos: no haber podido contactar con él y la falta de compromiso de Biosca, que no canceló la deuda que el fiador había contraído para pagar la fianza. A quienes tampoco ingresó las cantidades que debía fue a sus víctimas, a pesar de haberlo prometido para poder salir de la cárcel.

Javier Biosca, el "bróker" autodidacta

Javier Biosca trabajó durante nueve años (2010-2019) en la empresa de marketing online TuSeoySem de Fuensalida, un municipio de Toledo. En 2019 inició sus andadas en el mundo de las criptomonedas, con un negocio en el que compraba y vendía estos activos —Bitcoin, Etherum o Litecoin entre otras— analizando el mercado financiero con la ayuda de un programa. La empresa se llamaba Algorithms Group.

Comenzó este negocio junto a su mujer (Paloma Gallardo) y su hijo (Sergio Biosca Gallardo) en el año 2019 y Biosca se presentaba como bróker, pese a no constar su inscripción en el CNMV, carecer de todo tipo de autorizaciones para ello e incumplir todos los requisitos que la CNMV requiere para el desarrollo de dicha actividad, como pólizas de seguro, formación profesional, permisos y autorizaciones e inscripción en la misma, según está redactado en la querella que sus víctimas presentaron en marzo de 2021.

Javier Biosca y su esposa, Paloma Gallardo Leal.

Biosca era definido en la querella como un “autodidacta” que se convirtió en un experto estudiando este negocio por su cuenta. En verano de 2019 comenzó con 19 clientes, conocidos de su entorno, y un año después, en 2020, Biosca contaba con entre 300 y 500 clientes, terminando por gestionar un fondo de 3.000 personas.

“El poder de convicción, y su capacidad de aparentar cercanía, accesibilidad y honradez, hacía embaucar a todo el mundo sin ningún tipo de escrúpulo ni consideración o lástima”, relataba la querella.

'Modus operandi' de Javier Biosca

En sus inicios Biosca obtenía unos beneficios de entre un 34 y un 38 por ciento semanal, de los cuales entre el 20 y el 25 iban destinados a sus clientes. El resto se lo quedaba el propio Biosca. Después de un año de negocio, los inversores solo obtenían de un 10 a un 8 por ciento por semana.

El dinero se entregaba en diferentes tipos de moneda (euros, dólares, pesos mexicanos, bitcoin, diamantes…) a través de transferencias bancarias, Wallets (monederos virtuales) o mediante la entrega en efectivo personalmente o a terceros referidos y previamente autorizados por Biosca, explicaba la querella. Además, Biosca contactaba todas las semanas con los inversores a través de WhatsApp para facilitar datos tales como “la inversión inicial, cuánto había obtenido esa semana como beneficio y si esa renta o beneficio quería recuperarla o reinvertirla, total o parcialmente”.

Este modus operandi del negocio de Biosca era similar a las estafas piramidales tipo Ponzi, en las que los nuevos clientes pagan las ganancias de los antiguos, de modo que es posible obtener altas rentabilidades ficticias. Sin embargo, no tarda en estallar. En el caso de Biosca, fue en el año 2020 cuando empezaron a surgir las primeras sospechas, justo cuando el negocio alcanzó su máxima popularidad.

Comenzaron entonces las primeras irregularidades. Se retrasaban los pagos, se cometían errores y se llegaron a duplicar pagos por valor de hasta 200.000 euros, según quedaba reflejado en los documentos del caso. Una mala gestión que sembró las dudas tanto de los inversores como de los intermediarios, y que desencadenó la huida del bróker.

La mansión de Marbella de los Biosca

Javier Biosca no fue el único acusado en la ya citada sentencia por esta presunta estafa. Se acusó también a la mujer de este y al hijo que tenían en común. En total, diez delitos pesaban sobre ellos: estafa, apropiación indebida, receptación y blanqueo de capitales, asociación ilícita, delitos contra la Hacienda Pública, cohecho, delitos societarios, encubrimiento y falsedad en documento público.

El escrito afirmaba que la familia al completo se lucraba y beneficiaba del negocio, “tanto en dinero, como en el alto nivel de vida, a través de coches (más de diez de alta gama), joyas, mansiones, viajes, personal de servicio…”.

Una fotografía con montones de billetes publicada por la familia Biosca en sus redes sociales.

En poco más de un año, tal y como expresaba el escrito, Biosca pasó de ser un creador de páginas web a vivir en una mansión en Marbella cuyo alquiler superaba los 15.000 euros mensuales, abonando un año por adelantado, con elevados gastos de mantenimiento, contratación de múltiples personas de servicio doméstico, utilizando jets privados, escoltas, y manejando grandes cantidades de dinero en efectivo.

Esta mansión fue el lugar donde se celebraron un par de “fiestas del bitcoin”, a las que acudían intermediarios y posibles nuevos objetivos, “personas que manejan grandes cantidades de dinero en Marbella y que en este tiempo ha ido conociendo (…) En esta fiesta, le ayudan en la labor de captación su familia y las personas que contrata para ello”. Después de una fiesta por su cumpleaños, su fondo de clientes llegó a tener más de 3.000 personas.

El éxito de Biosca, sin embargo, fue efímero. Primero comenzaron los problemas, luego dejó de pagar a sus clientes y por último, llegó la querella que hizo que entrara en prisión. Una vez ingresó en la cárcel, el bróker intentó en numerosas ocasiones salir —como con la tasación “falsa” de una finca en Asturias que ya contamos en elcierredigital.com—. Ahora, se ha hecho pública la noticia de su muerte, que podría ser un suicidio. La AAIC, sin embargo, todavía no da la causa por terminada y pide que se investiguen las causas de la muerte y se identifique el cuerpo.

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