27 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El nuevo rey británico se hará con negocios inmobiliarios, colecciones de arte, joyas y diversos animales, además de los bienes secretos de su madre

La herencia de Isabel II: Una fortuna multimillonaria para Carlos III

El Cierre Digital en
/ Carlos III e Isabel II.
La reina de Inglaterra, Isabel II, era una de las personas más ricas del muerte y tras su muerte, muchas son las especulaciones sobre su herencia. Su patrimonio ligado a la corona pasará íntegramente a l recién coronado Rey Carlos III, mientras su fortuna privada es todavía la gran incógnita de la casa real inglesa. El nuevo rey británico se hará con negocios inmobiliarios, colecciones de arte, joyas y diversos animales, además de los bienes secretos de su madre.

La reina de Inglaterra, Isabel II, era una de las personas más ricas del planeta y tras su muerte, muchas son las especulaciones sobre su herencia. Hay que distinguir entre su patrimonio ligado a la corona, que pasará íntegramente a Carlos III, y su fortuna privada, la gran incógnita de la casa real inglesa.

Según la lista del Sunday Times de 2022, se estima que el patrimonio de la monarca rondaría los 426 millones de euros, ya que la reina no estaba obligada a revelar sus finanzas privadas. Sin embargo, si se suman todos los bienes asociados a la corona podríamos estar hablando de un patrimonio de más de 16.000 millones de euros en total.

Los bienes y derechos que pertenecen a la corona han sido heredados por su primogénito, el rey Carlos III. Además del cargo, el monarca recibirá también la llamada subvención soberana, una especie de sueldo con el que cubrirá seguridad, personal, mantenimiento de los palacios reales y sus costos y dietas en los viajes. Como curiosidad, podemos comentar que el año pasado, la reina Isabel II recibió más de 99 millones de euros para esta partida.

El nuevo monarca ha heredado el negocio inmobiliario perteneciente a la corona, el llamado Crown Estate, del que percibirá el 15% de los beneficios. Este paquete incluye granjas, bosques, costas, la calle comercial Regent Street en Londres y hasta el hipódromo de Ascot.

El monarca ha heredado también los palacios de Balmoral (donde falleció su madre) y el castillo de Sadringham. Según el diario The Daily Telegraph, Carlos no vería sentido a mantener tantas residencias y estaría barajando convertir el castillo de Balmoral en público o incluso regalárselo al pueblo escocés cuando celebre su coronación.

En este apartado se encuentra también el ducado de Lancaster, que engloba un número indeterminado de propiedades que la familia real británica ha ido adquiriendo a lo largo de siete siglos. No existe un listado público de todos estos terrenos y propiedades, que se estiman ocupen el 1,4% del suelo inglés. Es lo que los británicos han denominado “The Firm”, la empresa.

El monarca inglés ha heredado también la Royal Collection, la mayor colección de arte del mundo: es privada, luego pertenece a la familia e incluye aproximadamente un millón de piezas. Entre estas obras se encuentran desde dibujos de Da Vinci hasta algún Rembrandt, miles de fotografías y casi trescientas piedras preciosas carísimas. Tan solo esta colección, en el caso de que Carlos III quisiera ponerla a la venta (recordemos que es privada), podría reportar al monarca un valor de cerca de 12 mil millones de euros más.

Otro activo nada desdeñable es la magnífica colección de sellos, heredada de su abuelo Jorge V y que se ha ido engrosando con el paso de los años. Jorge V fue un rey que pasó desapercibido a nivel político, pero que tuvo el acierto de cambiar el nombre de Sajonia-Coburgo y Gotha a Windsor y así borrar todo vestigio alemán después de la Guerra Mundial.

Todos estos bienes se han heredado sin necesidad de pagar impuestos; según la legislación británica, las herencias que pasan de soberano a soberano están exentas de pagar el 40% del impuesto de sucesiones que se aplica a las herencias de montantes superiores a los 375.000 euros.

Las joyas de la reina

La colección de piezas de la familia Windsor es una de las más caras del mundo y engloba 98 broches, 5 colgantes, 14 relojes, 46 collares, 15 anillos y 34 pares de pendientes. Cuando no se usan, estas piezas se guardan en la Galería de la Reina en el palacio de Buckingham y varias de las joyas están expuestas en la Torre de Londres.

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Isabel II con algunas de sus joyas.

La colección está ahora en manos del rey Carlos y por lo tanto serán lucidas por su mujer, la reina consorte Camilla. También se espera que alguna de las piezas sea heredada por la princesa de Gales, Kate. Lo que todos los tabloides ingleses están de acuerdo es que Meghan Markle, esposa del príncipe Harry, habría quedado fuera del reparto de las joyas y de cualquier tipo de herencia.

Los animales de la reina

Mucho más extravagante es la herencia “animal” que ha recibido el nuevo rey, y es que ha recibido la obligación de mantener a 32.000 cisnes y un número indefinido de esturiones, ballenas y delfines. Desde hace ochocientos años, los ejemplares de estas especies que viven en libertad en las aguas del Reino Unido se consideran propiedad del rey. Esta medida se tomó en el siglo XII cuando la carne de cisne se consideraba un manjar y su caza furtiva amenazó a la especie; con esta medida, se preservó la población de animales.

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Los perros de Isabel II.

Lo que se ha conocido también es que los perros corgis, raza que la reina Isabel II criaba desde los dieciocho años, serán adoptados por el príncipe Andrés y su exmujer Sarah Ferguson. Y los más de cien caballos que poseía la reina pasarán al mando de la princesa Ana y su hija Zara Tindall.

El origen del testamento secreto

A la muerte del príncipe Francisco de Teck, en 1900, los británicos se encontraron con que el fallecido había legado las joyas más valiosas de la familia a su amante. La reina María de Teck, hermana de Francisco y abuela de Isabel II solicitó que el testamento fuera secreto para ahorrarse un escándalo.

Desde entonces, la familia ha solicitado a la justicia mantener en secreto treinta y tres testamentos y repartirse en secreto activos de más de doscientos veinte millones de euros.

Seguramente los Windsor solicitarán también un sellado del testamento, por lo que tendrán que pasar muchos años para conocer públicamente quiénes han sido los más beneficiados (y perjudicados) dentro del reparto de la herencia. De todas formas, los trapos sucios de esta familia han sido tan aireados que se esperan pocas sorpresas, ni en el exterior de Buckingham ni de puertas para adentro.

Los bienes privados

El interés está centrado en los bienes privados de la reina, que habrá repartido libremente entre sus descendientes. Por lógica se piensa que lo habrá hecho entre sus cuatro hijos y sus ocho nietos, pero no tiene porqué ser así. En el derecho inglés no existe la legítima ni el heredero forzoso, así que cabe la posibilidad de que hubiera dejado fuera del reparto a algún miembro de la familia.

Tan interesante como las propiedades, sería conocer el posible reparto en iniciativas privadas y acciones en empresas que posee la familia real, ajenas al escrutinio público. Aquí podemos recordar el “sobresalto” de los Windsor al ver aparecer su nombre en los Papeles del Paraíso, una investigación internacional que reveló que Isabel II había invertido parte de su patrimonio en un fondo radicado en las islas Caimán. 

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