20 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El aumento el número de veraneantes ha incrementado el negocio de arrendamiento en el que algunas empresas aprovechan la falta de regulación

El alquiler de embarcaciones a personas sin licencia se convierte en un peligro para bañistas en Menorca

Aunque no hay víctimas humanas que lamentar, por ahora, varias fuentes consultadas por este diario temen que pronto ocurra lo peor. El creciente negocio de alquiler de embarcaciones a personas sin licencia ni experiencia en la Isla de Menorca está incrementando de forma importante los accidentes marítimos, algunos ya de especial consideración.

El accidente más sonado ocurrió hace una semanas, cuando un grupo de turistas que alquilo la embarcación, sin tener la mínima experiencia y decidieron hacerse un selfie en medio del agua. Los tripulantes de la embarcación se acercaron al mismo tiempo a uno de los lados del bote, que volcó por el peso. Así nos lo explica José, un barquero de la isla que considera que este tipo de problemas no ocurriría con “un mínimo de información”.

La mayoría de las empresas de alquiler de botes en Menorca solicitan experiencia previa y licencia de conducción de embarcaciones, para muchos no pedirlo sería lo mismo que alquilar un coche a una persona sin permiso de conducir. No obstante, el aumento de número de veraneantes ha incrementado el negocio del alquiler y algunas empresas aprovechan la no regulación de este negocio para disparar su facturación.

Los precios de alquiler de pequeñas embarcaciones se sitúa entre los 160 y 350 euros por entre 4 y 8 horas de media. El precio varía según la cala (zona) donde se encuentren, si se incluye combustible y otros accesorios como gafas de buceo o seguros opcionales. Normalmente, la cantidad de ocupantes se sitúa entre tres o cuatro, por lo que para muchos es una buena oportunidad de disfrutar de las aguas del Mediterráneo.

Los precios de alquiler comienzan en 130 euros aproximadamente.

Sin licencia se pueden alquilar embarcaciones de hasta 15 caballos de motor; no obstante, para Jose Antonio, propietario de una empresa de arrendamiento de naves de la isla, es bastante peligroso que se alquilen embarcaciones a personas sin ningún tipo de experiencia, ya que no saben temas como fondear o no entrar a las calas con los motores a toda potencia, lo que aumenta la probabilidad de accidentes.

José explica que siempre han tenido buena relación con las empresas que no piden licencia para el alquiler de barcos, pero también admite que están “cansados de tener que prestar servicios de rescate de embarcaciones hundidas o recibir golpes porque no fondean bien”.

En zonas como Cala Galdana pueden haber diariamente entre 30 o 35 lanchas conducidas por personas sin licencia, un auténtico dolor de cabeza. "Hemos tenido que rescatar a personas varias veces o ayudar por problemas con los botes, lo que supone un gasto de tiempo y recursos de nuestra parte" expone José.

En lo que va de verano se han producido 17 hundimientos algo que podría significar una perdida importante para las empresas; no obstante, la mayoría de los negocios que alquilan sin licencia incluyen seguro o achacan los siniestros por negligencia a quienes alquilan los botes. Este método hace que el negocio de alquilar sin licencia siga siendo rentable.

Sin licencia, pero con seguridad

José Antonio Fayos aclara a este medio que la situación no puede ser generalizada. “Existen empresas que alquilan sin licencia extremando las medidas de seguridad. Aunque algunas solo dan una guía en papel para que los conductores conozcan las medidas de seguridad, pero algunas que conocemos pueden dedicar hasta 30 minutos de curso sobre como fondear, dónde ingresar, como conducir para reducir la posibilidad de accidentes”.

Las barcas de rescate son algo necesario según José. El conductor asegura que hay varias empresas que cuentan con uno o dos botes dedicados a rescatar a barcas volcadas o en problemas. Algo según Fayos admirable ya que es una inversión importante, porque se necesitan botes distintos, adaptados para rescates.

No obstante, concluye que no todas las empresas cuentan con este tipo de embarcaciones, lo que supone un problema para otras embarcaciones que tienen que ayudar. Además, José Antonio asegura que también es posible que ocurran accidentes en la costa, ya que algunas embarcaciones entran “a toda velocidad” por las calas pudiendo herir a algún bañista.

Empresarios que piden regulación

Las regulaciones para este tipo de embarcaciones, son poco estrictas. Aunque nunca se han presentado quejas, el aumento de accidentes y el peligro que supone para los bañistas y los propios tripulantes conducir una nave a motor ha puesto en alerta a varios empresarios de la isla. En una entrevista recogida por menorcaaldía.com, el presidente de la Asociación Naútica de Menorca (ASMEN) considera que es necesario tomar más medidas de seguridad.

Justo Saura considera que la solución no pasa por prohibir este tipo de actividad, sino reducir el número de incidentes con medidas de seguridad generales para todos los empresarios.

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