04 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

La crisis abierta por Grande-Marlaska con los ceses y dimisiones de la cúpula militar rompen la unidad de esta institución por la injerencia política

El peor momento de la Guardia Civil en 176 años de historia: De Luis Roldán a María Gámez

Luis Roldán y María Gámez.
Luis Roldán y María Gámez.
La Guardia Civil vive el peor o uno de los peores momentos de su historia por la injerencia política que ha sufrido estos últimos meses en sus funciones. Según un veterano miembro de la Benemérita, "ni en la época de Luis Roldán estuvimos tan cerca de tocar fondo como ahora". Una destitución, una dimisión y la ruptura entre asociaciones e Interior han puesto a la Benemérita en el ojo del huracán. Mientras, Luis Roldán vive ajeno a todo desde la distancia de su retiro dorado.

Desde la fundación de la Guardia Civil, en 1844 por Francisco Javier Girón y Ezpeleta, Duque de Ahumada, la Benemérita ha pasado por momentos peores y mejores. Entre los primeros la Guerra Civil española. Pero sin duda el segundo peor período de su historia fue el "mandato" de Luis Roldán, entre octubre del 1986 y noviembre del 1993. Ahora, tras la llegada de María Gámez, algunos veteranos de la Benemérita coinciden en afirmar que la Institución atraviesa su peor momento, por la situación de descrédito en la que la ha colocado el uso partidista que se hace de ella por parte del Gobierno.

La confianza entre la Guardia Civil y el Gobierno parece difícil de rehacer si la Institución no recibe alguna garantía de imparcialidad. La ruptura es similar a la sufrida durante la época de Luis Roldán y María Gámez, la directora número 80 de la Benemérita, cuya jefatura puede ser una de las más breves de la Guardia Civil.

María Gámez, la primera mujer que accedió a la jefatura de este cuerpo, en enero de 2020, se ha convertido en el centro de todas las críticas tras la destitución fulminante del coronel Diego Pérez de los Cobos, por negarse a facilitar un informe sobre la manifestación del 8 M que se encontraba bajo secreto sumarial. Pero no fue el único escándalo. Un día después dimitía el Teniente General Laurentino Ceña, el DAO de Guardia Civil y el miércoles el ministro destituía al número 3 de la Benemérita, el Teniente General Fernando Santafé, el Mando de Operaciones.

El escándalo ha generado el rechazo de la mayor parte de asociaciones profesionales de la Benemérita y la preocupación de toda la judicatura, los últimos han sido la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) que recuerda "el contenido de los arts. 117 y 126 de la Constitución, que el propio Ministro, juró o prometió guardar y hacer guardar en reiteradas ocasiones a lo largo de su carrera profesional, primero como Juez y Magistrado, y más tarde en su condición de Vocal del Consejo General del Poder Judicial y después Ministro del Gobierno de España".

La APM también explica que "la dependencia de los agentes es, desde el punto de vista funcional, exclusiva y excluyente, en el sentido de que, en el ejercicio de sus funciones, únicamente han de responder frente al Juez Instructor y actuar conforme a sus instrucciones; segundo, esa dependencia incluye la reserva sobre las investigaciones encomendadas, con la única excepción de que sea expresamente autorizada por el Juez o el Fiscal; tercero, por ese mismo motivo, cualquier intento de conocer, fuera los supuestos autorizados, el propósito, curso, contenido o resultado de unas diligencias, o, más grave, de influir en su contenido, a través de la prevalencia orgánica inherente a la cadena de mando, puede suponer una interferencia en la función judicial que puede llegar a afectar al principio de independencia constitucionalmente protegido; y, cuarto, de acreditarse una actuación tal, el sistema judicial dispone de medios para su depuración" y solicitan del Gobierno que "se expliquen los motivos de la afirmada pérdida de confianza o, al menos, que se asuma públicamente que son ajenos a la instrucción penal en curso y se restituya al coronel D. Diego Pérez de los Cobos en su puesto hasta que finalice la instrucción que se lleva a cabo en el Juzgado de Instrucción de Madrid o se adopte la decisión oportuna por la Magistrada titular".

De subdelegada a la Benemérita

Antes de alcanzar la Dirección de la Guardia Civil, María Gámez Gámez, de 51 años, fue desde junio de 2018 subdelegada del Gobierno en Málaga, donde entre otros hechos relevantes, siguió sobre el terreno las tareas de rescate de Julen, el niño de dos años que cayó el 13 de enero de 2019 en un pozo de 100 metros de profundidad en la localidad malagueña de Totalán. Gámez es licenciada en Derecho por la Universidad de Málaga y tiene un diploma de Programa de Alta Dirección de Empresa y un curso de Alta Dirección de Instituciones Sociales, ambas titulaciones del Instituto Internacional de San Telmo. Ha sido delegada de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía en Málaga (2004-2008), delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en esta ciudad (2008-2011), concejal portavoz del PSOE en su ayuntamiento (2011-2016) y asesora técnica de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga (2016-2018).

Nadie puede negar su currículum en otros menesteres, mucho mejor sin duda que el de Luis Roldán que llegó a falsear el suyo, pero evidentemente el nombramiento de Gámez, que nunca trabajó en temas de seguridad y que se declara feminista convencida, al frente de una institución tan jerarquizada y militarizada como la Guardia Civil, donde solo el 8 por ciento son mujeres parecía una apuesta muy arriesgada de alguien del Gobierno, en concreto del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Eso es algo que une a Gámez y Roldán: Ninguno de los dos tenía conocimiento de una institución policial y militarizada como es la Guardia Civil.

El amable retiro de Roldán

Luis Roldán tiene 76 años, se jubiló ya hace nueve y vive modestamente con una pensión de 774 euros mensuales en lso 70 metros cuadrados de su casa de la avenida Tenor Fleta, en Zaragoza, heredada de sus padres. Siempre que su salud se lo permite sale a pasear por la ribera del río Ebro o se acerca hasta la Plaza del Pilar, e incluso viaja con cierta frecuencia a la Rusia natal de su esposa. Hace 26 años protagonizó una sonada fuga de España, incluso se rodó una película titulada "Paesa, el hombre de las mil caras", donde se contaba su huida y posterior entrega, en 1995.

Luis Roldán se casó tres veces, la primera vez con Ángeles Cimorra, con quien tuvo dos hijos, Luis Javier e Ignacio, fallecido en accidente de tráfico en 1998. Luego contrajo matrimonio con Blanca Rodríguez Porto con quien tuvo otros dos hijos. Entre medias tuvo una sonada relación con Elisa Rodríguez, sin descendencia. Nada más salir de la cárcel, en 2010 se casó con Natasha, una mujer de origen ruso a la que conoció por Internet.

Luis Roldán y su mujer Natasha. / LaSexta.

Según el informe médico de Instituciones Penitenciarias, Luis Roldan, que salió de prisión un  19 de marzo de 2010 padecía “hipertensión arterial, rinitis alérgica, dispepsia ulcerosa, fractura de cabeza radial izquierda y ansiedad y depresión”. En abril de 1998 había sufrido una caída lo que le ocasionó una fractura radial izquierda, que requirió inmovilización durante tres semanas y posterior tratamiento rehabilitador. También durante sus primeros meses de ingreso en la prisión de Brieva (Ávila), necesitó tratamiento hipnótico.

Fue en 1996 cuando comenzó con sintomatología depresiva, que requirió de largos períodos de tratamiento antidepresivo que desde el año 2000 se hizo continuado, presentando desde esas fechas periódicas crisis agudas de disminución de estado de ánimo, tristeza, ansiedad e insomnio. Esto hizo que fuera seguido en consultas externas de psiquiatría, diagnosticándole los médicos del Hospital Psiquiátrico de Ávila un cuadro ansioso-depresivo reactivo a su situación vital actual”.

Durante sus 15 años en prisión, cinco de ellos en régimen de semilibertad, Roldán sufrió frecuentes infecciones de vías respiratorias altas, sobre todo, rinitis agudas. Ya en su infancia padeció de rinitis alérgica y nefritis. Asímismo, fue tratado con antagonistas-H2 y antiácidos por padecer dispepsia ulcerosa. También tenía un "temblor fino de reposo", especialmente marcado en extremidad superior izquierda. En su día los médicos de Unidad de Salud Mental de la Junta de Castilla y León le diagnosticaron “trastorno mixto ansioso-depresivo F.41.2”, y le obligaron a un lavado intestinal de 10 días.

Roldán detenido en España.

El informe psiquiátrico de Roldan afirmaba que “en la esfera de la afectividad se encuentra un estado afectivo alterado, humor depresivo, refiere anhedonia; es decir, pérdida de interés y abandono de actividades placenteras, junto con apatía, tono emocional anodino asociado con desinterés e indiferencia”. El informe, en su apartado de Resultados en Hamilton Depresión, indica que en sus “Síntomas Genitales: tiene pérdida completa de apetito sexual”.

De hijo de taxista a jefazo

Cómo el hijo de un modesto taxista pudo llegar tan lejos, hasta convertirse en Director General de la Guardia Civil, es todavía una incógnita. Pero las cosas comenzaron a torcerse en 1993. Su carrera política comenzó con su ingreso en el PSOE en 1976. En diciembre de 1982 fue nombrado Delegado del Gobierno en Navarra, obteniendo grandes éxitos en la lucha contra ETA, como la desarticulación de la cúpula en Bidart, Francia. José Luis Corcuera se acordó de él y lo propuso para director general de la Guardia Civil en 1986. Pero en noviembre de 1993 Diario 16, destapaba el escándalo, Roldán había aumentado su cuenta corriente en 400 millones de pesetas y nueve propiedades inmobiliarias, algo imposible con un sueldo público de 400.000 pesetas.

El Gobierno destituyó a Roldán el 3 de diciembre. José Luis Corcuera, ministro del Interior, al que Roldán estuvo a punto de sustituir, le había calificado de “hombre cabal”. El fiscal general del Estado llegó a decir que no había nada que investigar. Pero la jueza Ana Ferrer inició una investigación tras una denuncia presentada por el fallecido José María Ruiz Mateos apoyándose en recortes de prensa.

La Comisión Parlamentaria de investigación arrancó el 28 de febrero de 1994 con el fin de investigar el caso. Comparecieron numerosos testigos, entre ellos el director del CESID y mandos de la Guardia Civil que aseguraron no tener jamás conocimiento de actividades ilegales de su director.

Pero al iniciarse estas investigaciones Roldán  se fugó de España, en abril de 1994 y tras estar durante meses en París, se entregó en el aeropuerto de Bagkok en febrero de 1995. En 1998 fue condenado a 28 años de cárcel, pero el Tribunal Supremo aumentó su pena a los 31 años. En 2005 pudo salir de la cárcel para salir a trabajar, con 58 años.

Luis Roldán.

Roldán, primer civil que dirigió la Guardia Civil, su director número 71 en concreto, fue condenado tras un juicio que duró dos años, a 31 años de prisión por cohecho, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, estafa y delito contra la Hacienda Pública, tras apropiarse de más de 10 millones de euros gracias a las concesiones "a dedo" de obras en cuarteles. De ese dinero, no le quedó nada. Se lo llevó, supuestamente, Francisco Paesa, aunque nunca hubo una investigación oficial al respecto.

Para entonces, Roldán había sido además condenado por el llamado caso Urralburu’ por la Audiencia de Navarra, que en 1998 le impuso una pena de tres años de cárcel. También fue acusado, y nunca probado, de llevarse 75 millones de pesetas del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. Nada más firmar la libertad Roldán tuvo que pasar cinco años acudiendo al Centro de Inserción Social (CIS) "Las trece rosas" a dormir.

Además de a Roldán, la Justicia condenó a su testaferro, Jorge Esparza Martín a 16 años y dos meses de prisión por malversación y un delito continuado de cohecho, así como a abonar una multa similar e indemnizar al Estado con 578 millones. Del mismo modo, la exesposa de Roldán, Blanca Rodríguez Porto, fue condenada a cuatro años por un delito de encubrimiento y otro delito contra Hacienda

En marzo de 2010 Roldán salió de la prisión de Zuera (Zaragoza) tras pasar 15 años encarcelado. Junto al escritor Fernando Sánchez Dragó publicó un libro Roldán. Crimen y castigo sobre su vida. Luego trabajó durante cinco años para una aseguradora, pero se jubiló  y su pensión de 774 euros le queda íntegra porque Hacienda no le quita nada del sueldo para pagar la deuda pendiente con ellos. Aquellos años fue ayudado por Arturo Beltrán, dueño del Gran Hotel y empresario taurino (Madrid y Zaragoza), hasta que falleció el 29 de agosto de 2014. Julián San Cristobal, exgobernador civil de Vizcaya también ayudó a Roldán en su nueva vida.

Arturo Beltrán en una imagen de El Periódico de Aragón.

Roldán solo tenía cotizados cinco de los últimos quince años, los que trabajó en esta agencia de seguros, ya que había cotizado desde 1964 a 1994, pero como la jubilación se calcula sobre lo cotizado en los últimos quince, Roldán solo pudo aportar los cinco últimos, ya que en la cárcel no se cotiza.

Siempre que algún medio local como El Heraldo de Aragón lo ha entrevistado ha dicho que se quedaría siempre en Zaragoza porque es donde vive su hijo mayor, el economista Luis Javier, y porque no tiene dinero para mudarse a ningún lugar. Tras jubilarse su vida es tranquila, pasea y acude a exposiciones, la Plaza de la Independencia y hasta La Lonja zaragozana. "Los miércoles, día del espectador, vamos a ver una película de cine", declaraba a El Heraldo de Aragón hace años. Una tranquila vida para quien fue el enemigo público número 1 de España que ahora asiste desde la distancia a una nueva ruptura entre un gobierno socialista y la Guardia Civil.

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