26 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

"pelearé lo que haga falta para que se haga justicia aunque sea lo último que haga" asegura fundadora de la ONG Supporting Healthcare in Kenia

Marta Oreja, la cooperante española retenida en Kenia, se defiende tras ser acusada de abuso y explotación infantil

/ Marta Oreja Bernal
La vida de Marta Oreja Bernal ha dado un giro de 180 grados. La cooperante barcelonesa que fundó la ONG Supporting Healthcare in Kenia ha sido acusada de abuso infantil por parte del exdirector del colegio que ella misma fundó en África y que se podría haber vengado de la joven tras ser despedido.

La cooperante española Marta Oreja Bernal pasa por sus horas más bajas tras ser retenida en Kenia después de ser denunciada por abuso infantil. Esta joven profesora de inglés natural de Barcelona y afincada en Tudela (Navarra) no puede salir del país africano en el que en 2019 fundó una exitosa ONG llamada Supporting Healthcare in Kenia.

Esta organización impulsó la creación de un colegio en la región de Kombani que provee de educación, comida y asistencia médica a más de 120 niños que a cuenta de la pandemia perdieron contacto con la activista, que comenzó a dirigir la ONG desde España. Y ese puede ser uno de los motivos que han contribuido a que ahora tenga dos juicios pendientes.

Cruce de denuncias

Marta Oreja Bernal asegura que en junio despidió y denunció al director del colegio que ella misma fundó porque se enteró que exigía dinero a los padres de los niños a cuenta de la manutención que se sufragaba con las campañas que la propia joven realiza principalmente en la Ribera de Navarra.

La profesora del ESIC afirma que el director se vengó denunciándola a ella "por codicia y despecho", se supone que tras pactar con la madre de uno de los niños de la región de Kombani que tendría interés en recibir una hipotética indemnización.

Y sostiene que ha sido denunciada "falsamente" por abuso y explotación infantil que le acarrearán dos juicios. Oreja Bernal ya tendrá que vérselas este miércoles 15 de septiembre frente a un juez tras ser citada con sorpresa: "Junto con la orden judicial he recibido una advertencia muy clara por parte de una persona que no conozco: 'Protégete muy bien porque tienen muy malas intenciones contra ti'".

El proyecto

Oreja Bernal de 31 años ha explicado a través de las redes sociales cómo nació la ONG: "El proyecto consiste en una escuela en la región de Kombani que ampara actualmente a 122 niños: les escolarizo gratuitamente, les doy de comer dos veces al día y reciben asistencia médica cuando enferman".

Marta Oreja Bernal. 

Y explica que cuando pudo volver a Kenia tras la primera oleada pandémica se enteró de que "el director y su mujer les forzaban a pagar tasas escolares y a colaborar con los gastos de comida. Aunque fueran sólo 20 céntimos, pero se los quitaban de los bolsillos amenazándoles con que si no pagaban, sus hijos serían expulsados".

"En cuanto esta información llegó a mis oídos, les despedí. Puedo entender que intentes robarle al rico, ¿pero al pobre? Lo siento, pero no se lo voy a permitir. No hay nada más inhumano que robarle al pobre, no, no, no", añade.

Denuncia

Oreja Bernal ha explicado sus impresiones a través de las redes sociales y el mes pasado contó qué sintió tras ser denunciada: "Alegan que es totalmente ilegal explotar y abusar de los niños y que los niños están traumatizados sufriendo en las manos de una abusadora y explotadora. Que voy prometiendo a las familias de los niños que su educación será totalmente gratuita (¡Cómo si no lo fuera!) y que en cuanto me enteré de que me iban a investigar, avancé mi vuelo de vuelta a España para huir de la justicia, y que por eso, este juicio debe ser considerado un caso de urgencia o los niños de Mamawatoto School van a sufrir daños irreparables si nadie toma acción legal contra mí".

El pasado 31 de agosto recibió una citación judicial que le impide salir de Kenia y aun así evitó derrumbarse: "Me ha costado muchas lágrimas recibir esta orden judicial, pero el brillo en los ojos, reflejo de mi lucha incesante, lo sigo teniendo vivo porque aunque sea muy duro todo esto, el deseo de condenar una injusticia, me da una fuerza interior descomunal. Y pelearé muy bien por la verdad y la justicia".

"Yo no voy a abandonar. No me voy a rendir. Mañana pelearé lo que haga falta para que se haga justicia aunque sea lo último que haga en Kenia. Pero haré que estos criminales paguen por lo que le han hecho al más vulnerable", asegura.

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