24 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Jose María Ruiz Mateos concedió un poder a su hija y lo retiró a los pocos meses por fuertes presiones, principalmente de sus hijos varones

'Operación Rescate Nueva Rumasa': Así intentaron Begoña Ruiz Mateos y su marido Antonio Biondini recuperar las empresas del grupo

Begoña y José María Ruiz Mateos.
Begoña y José María Ruiz Mateos.
La historia final de Nueva Rumasa y José María Ruiz Mateos podría haber sido distinta de haber fructificado el plan trazado por su hija Begoña Ruiz Mateos y el marido de ésta, Antonio Biondini. La intención del matrimonio era sentarse a negociar con los compradores de las compañías de Nueva Rumasa para pagar las deudas de aquellos que adquirieron los tristemente famosos pagarés, pero el empresario jerezano les retiró los poderes que voluntariamente había otorgado a Begoña por presiones

La historia de los últimos años del polémico empresario jerezano José María Ruiz Mateos podría haber sido completamente distinta. Hace ocho años, en concreto en septiembre de 2012, su hija Begoña y el marido de ésta, Antonio Biondini, intentaron la devolución de las empresas del Grupo Nueva Rumasa que habían sido adquiridas por el empresario Ángel de Cabo por el valor de la deuda más un euro por cada compañía adquirida. Según Biondini la intencionalidad era que las empresas volvieran a su suegro para cumplir con los acreedores de los tristemente famosos pagarés.

En una carta de Biondini a su suegro, fechada el 15 de septiembre de 2012, a la que ha tenido acceso Elcierredigital.com éste pedía al fundador de Rumasa  negociar con De Cabo la recuperación de las empresas.

“Desde hace más de un año y medio no paras de preguntarte lo que está pasando con tus empresas y cuál será el futuro de Nueva Rumasa, desde entonces es que no paras de llamarnos por teléfono todos los días, vienes a nuestra casa para hablar con tu hija Begoña y conmigo, pides ayuda. Muchas veces llorando me dices que lo único que quieres es pagar a todos los que confiaron en ti y pides ayuda para que Begoña y yo intentemos hacer algo, pero tanto mi mujer y yo no sabemos nada de Nueva Rumasa. Como es ya notorio, mi mujer renunció a todas las empresas del grupo desde el año 2004. Yo sólo te hice la gestión para que pudieras comprar Parmalat/ España y otras gestiones puntales para conseguir préstamos bancarios”, inicia la carta Biondini.

Carta de Biondini. 

“Vista la situación y la falta de información por parte de tus seis hijos, como ya sabes desde más de un año mi mujer y yo decidimos que lo único que podíamos hacer era lo siguiente: primero mi mujer Begoña se personó en la Audiencia Nacional y segundo ir recopilando más información posibles para tener un cuadro más o menos fehaciente para buscar algunas soluciones al drama que tú, José María, estás viviendo desde hace muchos años. Por esa razón te aconsejo que el primer paso que debería de hacerse es la disolución inmediata de todas tus empresas por parte del grupo del sr. Ángel De Cabo y por parte de quien directamente o indirectamente sigue administrando tu imperio empresarial”, continuaba.

En la misiva Biondini aconsejaba a su suegro “dar una respuesta seria y firme a los inversores, a los trabajadores y a todos los acreedores de NR”. “Ya se anunció públicamente que se iniciaron los análisis para ir estudiando un plan de viabilidad de un posible rescate para dar una respuesta seria y firme a tantas personas que invirtieron en pagarés confiando exclusivamente en José María Ruiz Mateos Jiménez de Tejada e intentar recuperar y reactivar algunos centros productivos para revitalizar la ocupación de muchos trabajadores y colaboradores que también confiaron en JM padre”, proseguía Biondini.

 “Debido a tu insistencia en descubrir la verdad, durante los últimos dos años hemos podido rastrear bastantes informaciones sobre las sociedades del grupo NR, te recuerdo que mi primera intervención fue en febrero o marzo de 2011 cuando por tu expresa voluntad me pediste ayuda en ésta época organicé una diligencia con un directivo del grupo NR con el apoyo de advisors y grupos financieros internacionales con el fin de poder intentar salvar algo de la inminente catástrofe preanunciada. Lastimosamente mi primer intento no fue apoyado por tus seis hijos varones y algunas de tus hijas”, le recuerda.

Un poder que fue retirado por presiones

En la carta tras recordar a su suegro el papel alejado que tanto él como su mujer habían tenido en todo lo ocurrido con Nueva Rumasa, Biondini hacia un análisis del estado del grupo en ese momento: “Ahora nos encontramos en una situación verdaderamente catastrófica, pero según mi opinión todavía se puede y se debe hacer algo, pero hacerlo ya y sin perder más tiempo a pesar de los procesos concursales donde se encuentran varias empresas como pueden ser las Bodegas, las industrias de alimentación, el sector hotelero e inmobiliario”.

Begoña Ruiz-Mateos y Antonio Biondini. 

“Siempre tuve sospechas y me he preguntado lo que pasó en este último año y cómo se han llevado a cabo los concursos. Quién se está beneficiando de estos benditos concursos. Quién al final se beneficiará en las varias fases de liquidación de las empresas. Por mi experiencia profesional se beneficiaron todos menos que los inversores y los trabajadores”, se cuestionaba Biondini sobre Nueva Rumasa.

En el siguiente punto de la carta recuerda de forma laudatoria a su suegro y resalta que siempre quiso cumplir con sus obligaciones: “Desde que te conocí puedo decir que siempre estuviste muy atento al tema del mundo obrero y cumplir siempre con tus obligaciones. La condición era siempre responder por los trabajadores y por la gente que confió en ti, cosas que en estos últimos dos años no se ha hecho en la práctica ¿Alguien no te ha permitido hacerlos? ¿Qué tipo de gestiones y acuerdos se han hecho en estos últimos meses?”.

“Estoy seguro que los beneficios de las empresas en concurso se lo están llevando los abogados que están dirigiendo los concursos y tus hijos que se están beneficiando quedándose en las sombras, habría que estudiar de manera analítica la situación contable de todas las empresas en concurso se lo están llevando los abogados que están dirigiendo los concursos y tus hijos que se están beneficiando quedándose en las sombras, habría que estudiar de manera analítica la situación contable de todas las empresas en concurso y ver quién se está llevando el último dinero que queda…”, reflexionaba.

Biondini intervino desde febrero del 2011 a septiempre de 2012, un momento en el que había posibilidad de rescate pero las trabas de los seis hijos varones y algunas de sus hijas lo impidieron, hasta el punto de cancelarse el poder que voluntariamente el patriarca de la familia había concedido a Begoña voluntariamente. “El grupo NR facturaba un promedio de 1.500 millones de euros por año, por esta razón y considerando el manejo de tanto dinero he llegado también a sospechar que se han podido ocultar hechos y circunstancias que de alguna manera poco a poco han generado que tú, José María, perdieras el control físico de sus empresas hasta el punto de que tus seis hijos te obligaron a aceptar la propuesta”.

Ángel de Cabo.

“José María siempre me has dicho que tú nunca estuviste de acuerdo de la cesión de parte de sus empresas al señor Cabo, también por eso siempre me he preguntado si tú conocías desde el principio la situación real del Grupo NR cuando tus hijos decidieron la famosa emisión de pagarés y echar la culpa a Botín, a los bancos y al mismo José María padre”, le recordaba al fallecido empresario jerezano.

A raíz de esas conclusiones, Biondini le pedía “formalizar un poder notarial especial, por virtud del cual se facilite y se haga efectiva la representación de José María Ruiz Mateos Jiménez de Tejada” para recuperar las empresas vendidas en otoño e invierno de 2011 a los empresarios Ángel De Cabo, Fernando Laverna Sánchez, Iván Manuel Losada Castell, Jorge García Téllez y José Vicente Semper Belenguer, así como “las empresas que están controladas en el extranjero por Alfonso Barón Rivero” y las empresas que figuraban “a nombre de Enrique Coca Autran y la Familia Figueroa”. El proceso, finalmente, no se llevó a cabo porque no lo permitieron los seis hijos varones de Ruiz Mateos que finalmente han acabado en prisión, un plan de rescate que según Biondini era viable y hubiera salvado muchas empresas, puesto de trabajo y el dinero de muchos inversores en Nueva Rumasa.

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