25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Al cántabro de 31 años se le perdió la pista el 23 de mayo de 2020 en una cabaña cercana al pueblo de Campoo de Suso, en la que estaba con amigos

Un año sin Alejandro Mencia: Cinco interrogantes y un hilo de esperanza en una de las desapariciones más misteriosas

/ Alejandro Mencia
Se ha cumplido un año desde que el joven Alejandro Mencia desapareciera junto a una cabaña plagada de familiares y amigos. El joven de 31 años riñó en broma a un amigo, junto al que bajó al río para limpiarse. Pero solo uno de los dos chicos subió.

Es 23 de mayo de 2020. Una docena de jóvenes decide romper con la monotonía pandémica y escaparse a celebrar un cumpleaños en la Cabaña de 'El Teju', a unos seis kilómetros del municipio de Campoo de Suso (1.600 habitantes y sito en Cantabria).

Es la una de la tarde y la cuadrilla entra en una modesta construcción hecha a base de piedra, vigas de madera y tejas de uralita en la que suelen descansar los ganaderos que suben al monte. El calimocho navega en favor del aire festivo, un vídeo grabado ejerce de testigo de la alegría vespertina y posteriormente dos jóvenes comienzan a practicar kick boxing, modo amateur.

Las caídas les manchan el cuerpo y, sobre las ocho de la tarde, ambos amigos bajan al río para limpiarse. Pero solo uno de ellos vuelve a la cabaña. ¿Dónde está Alejandro? El otro 'luchador' responde que se lavó junto a él, pero que lo dejó "atrás".

Ha pasado un año desde que Alejandro Mencia fue visto por última vez y fuentes de la investigación aseguran que los once amigos y/o familiares que le acompañaron en la jornada festiva llevan cinco meses sin subir al monte a buscarle a pesar de que muchísimos familiares y vecinos de localidades de la comarca se han volcado.

"Seguramente están cansados de ser objeto de dimes y diretes", señala una de las fuentes de la investigación consultadas por elcierredigital.com. La familia de Mencia, por su parte, continúa con la búsqueda de Alejandro en las innumerables simas que agujerean la zona del monte en el que se esfumó por arte de birlibirloque.

Algunos amigos deslizaron que tardaron en llamar a emergencias porque Alejandro, en verbenas o discotecas, ya se había evaporado sin dejar rastro tras algún pique o a causa de una repentina decisión. Pero aun así, el caso tiene demasiadas preguntas sin responder.

Las preguntas de Belén

Elcierredigital.com ha hablado con Belén Mencia, prima del desaparecido, que nos explica que la Policía Judicial todavía no ha cerrado el expediente de Alejandro y que entre las pruebas se encuentran un vídeo grabado en la tarde de infausto recuerdo y los once testimonios.

Pero algunas sombras planean sobre el caso y Belén expone cinco preguntas:

-"Hay constancia de que algún amigo estaba buscando a Alejando pocos minutos después de las 20.00 horas. ¿Por qué no llamaron al 112 hasta la 1.30 horas de la madrugada del 23 al 24 de mayo de 2020?".

-"Algunos dicen que Alejandro se marchaba de forma repentina a casa de vez en cuando. Si en otras ocasiones no lo siguieron a su hogar, ¿por qué en este caso llamaron a su casa a las 22.30 horas del 23 de mayo de 2020?".

-"Los amigos entregan el teléfono móvil que Alejandro se dejó en la cabaña a las 5.30 horas de la madrugada del 23 al 24 de mayo. ¿Por qué el móvil dice que la última vez que alguien se conectó fue a las 4.30 horas cuando Alejandro se supone que había desparecido ocho horas atrás?".

-"En algunos medios se dice que una niebla espesa pudo desorientar a Alejandro, que sí conocía la zona aunque no fuera un experto del monte como la mayoría de sus compañeros de cabaña. Pero, surge una pregunta ¿por qué se omite que anochece a las 22.30 horas, lo que le daría más de dos horas de margen para orientarse, y que al ir descalzo no podía irse demasiado lejos de la cabaña?".

-"Las botas de Alejandro aparecieron a un kilómetro de la cabaña y una de ellas está destrozada por detrás, cuando de su casa salieron ajadas pero intactas. Hemos hablado con gente que se dedica a reparar calzado y nos dicen que es difícil que una bota se desgarre por la parte trasera de la suela. ¿Qué ocurrió para que se dañasen unas botas de monte?".

Espeso silencio

Belén Mencia nos cuenta que ha pedido al juzgado que se haga una reconstrucción, lo que obligaría a los once jóvenes a volver a la cabaña, y que se les haga un interrogatorio. La prima de Alejandro se muestra compresiva ante ciertos recelos de amigos y familiares.

Alejandro Mencia. 

"Pero estamos en nuestro derecho de seguir buscando porque Alejandro no aparece. Que algunos se pongan en nuestro lugar. ¿Qué harían ellos? Buscar, como es nuestra obligación. Nosotros queremos encontrarle vivo, aunque cuanto pasa más tiempo coge fuerza el pensamiento de que desgraciadamente no será así. Aun así, no pierdo la esperanza de que alguien que sepa algo se ponga en contacto con nosotros para ayudarnos".

Una desaparición con tintes novelescos

Alejandro Mencia (31 años, 1,75 de altura y pelo castaño) se esfumó sin dejar rastro hace un año en la que iba a ser una jornada de relax. Y es que, tras dejar atrás las fases más duras del confinamiento, el joven mecánico se escapó al monte rodeado de familiares y amigos.

Su intención, aseguraron fuentes cercanas la investigación a Elcierredigital.com, "era desconectar, relajarse y tomar unas copas junto a una decena de caras conocidas". Pero algo se torció. 

Enfado

Mencia, que en el momento de su desaparición solo llevaba puesto encima un pantalón (ni camiseta, ni calcetines), se esfumó por arte de magia. Y su amigo, que ni siquiera acabó la jornada buscándolo porque aseguró que tenía que trabajar al día siguiente, sostiene que ambos se enfadaron junto al río y que subieron por separado porque el desaparecido se quedó atrás.

En la cabaña, llena de amigos e incluso de algunos primos del desaparecido, se pusieron alerta y llamaron al 112 sobre la una y media de la mañana. Fue entonces cuando se activó un operativo que conllevó la salida de unos drones térmicos... que no encontraron señales de vida.

Posteriormente, un dispositivo formado por técnicos de la Dirección de Interior autonómica, agentes de la Guardia Civil y del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña tampoco tuvieron éxito. Y finalmente, tal y como relataron desde SOS Desaparecidos Cantabria a Elcierredigital.com, casi mil personas rastrearon la zona y solo encontraron las botas de Alejandro a alrededor de un kilómetro de la cabaña.

"Días después trajeron desde Madrid unos perros que participaron en el dispositivo de búsqueda de Diana Quer y también varios helicópteros rastrearon la zona. Pero no hubo suerte", aseguran.

Unos chicos de pueblo

El 23 de mayo de 2020 fue un día de niebla en la zona. Pero fuentes de la investigación no creen que este fenómeno atmosférico sea clave en la desaparición de Alejandro Mencia. En el caso, son protagonistas secundarios un grupo de jóvenes de pequeños pueblos ganaderos que rodean la localidad cántabra de Reinosa.

Fuentes de la investigación aseguraron que los chicos "se conocen el Valle como la palma de su mano" "Ellos conocen el campo, conocen el monte y van a caballo. La zona es una reserva natural: no entran coches excepto los que han buscado a Alejandro".

El hecho de que los medios oficiales se retiraran de la búsqueda no impide que la familia se siga volcando en el caso. Y es que siguen sin creer en la desaparición voluntaria de Alejandro.

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