22 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Josefa León ha logrado que el Tribunal de Estrasburgo le dé la razón tras 15 años de una reclamación que considera "un paso en favor de la igualdad"

España indemnizará a una mujer a la que no se le dejó cambiar el orden de los apellidos de su hija

Josefa León y su abogado, Jacobo Rodríguez-Miranda.
Josefa León y su abogado, Jacobo Rodríguez-Miranda.
El Tribunal de Derechos Humanos emitió una sentencia el pasado martes en la que ha condenado a España a indemnizar a una mujer a la que no se le permitió cambiar el orden de los apellidos de su hija, nacida en 2005, debido a que en aquel momento estaba contemplado por la ley que en caso de desacuerdo entre los padres, la recién nacida llevaría primero el apellido paterno.

La victoria de Josefa León es una historia de perseverancia. Este martes, después de quince años de lucha, el Tribunal de Derechos Humanos condenaba a España por discriminación al no permitir que antepusiera su apellido al del padre al registrar a su hija en 2006. "Ha sido una decisión unánime. Me ha sorprendido gratamente y más después de tanto tiempo" reconoce en conversación telefónica a elcierredigital.com, aunque admite que la sentencia "llega tarde". 

El proceso, como explica su abogado y apoyo fundamental durante este largo camino, Jacobo Rodríguez-Miranda, empezó en el 2006 en el Juzgado de Primera Instancia de Palma. "Solicitamos que, a la vista de las circunstancias, el orden de los apellidos fuera primero el materno y luego el paterno. El motivo de esta solicitud fue esencialmente que la madre era acreedora de dicho reconocimiento por haber luchado contra viento y marea para que la niña viniera al mundo. Fueron unas circunstancias difíciles pero quisimos que por lo menos se le reconociera a la madre ese hecho".

Sin embargo, en aquel entonces la Ley vigente en España establecía que, en caso de no haber acuerdo entre los progenitores, el apellido del padre tenía prevalencia sobre el de la madre. "El Juzgado, en virtud de la legislación, dictó una sentencia por la que desestimó nuestra solicitud". Comenzaba entonces un largo camino judicial que se ha extendido hasta este martes. "Pusimos un recurso de apelación y la Audiencia lo desestimó. Después, un recurso de casación que el Tribunal Supremo tampoco estimó. Nos fuimos al Tribunal Constitucional, interpusimos un recurso de amparo y, si bien el fiscal informó favorablemente, el Tribunal finalmente no nos lo concedió. Llevábamos cuatro derrotas. Pero Josefa, que es una persona de principios muy claros y con una gran convicción, dijo que hasta el final". 

Sobre si alguna pensó en rendirse, Josefa responde que no. "Después de perder en cuatro instancias, nosotros continuamos, por decirlo de algún modo, por un tema de honor. Nunca perdí la esperanza ni la ilusión porque tenía alrededor un equipo que me apoyaba de abogados que era maravilloso". Sin embargo, reconoce que la lucha era titánica. "En palabras de mi madre, estaba luchando contra un país, y un país machista. Sabíamos que era muy difícil pero también sabíamos que era justo".  

Ahora, el Tribunal de Estrasburgo le ha dado la razón al concluir por unanimidad que se ha producido una violación del artículo 14, relativo a la prohibición de discriminación, del Convenio Europeo de Derechos Humanos en conjunción con el artículo 8, que contempla el derecho al respeto a la vida privada y familiar, y ha condenado a España a indemnizarla por considerar que el criterio de la Justicia había sido "excesivamente estricto y discriminatorio contra la mujer".

En el fallo, el Tribunal de Derechos Humanos ha señalado también que "el contexto social actual" en España no corresponde al contexto en el que por entonces tuvieron lugar los hechos y que en este sentido, el país ha realizado numerosas reformas "encaminadas a la igualdad entre hombres y mujeres". De hecho, en el año 2017, tras la reforma del Registro Civil, el apellido del padre dejó de tener prevalencia y, en caso de desacuerdo entre los progenitores, es el propio encargado del Registro Civil quien decide dicho orden atendiendo al interés superior del menor.

"Yo estoy convencida que la legislación cambió a raíz de nuestro recurso en el Tribunal. Si tu te fijas, la modificación fue en el 2017 y nosotros presentamos el recurso en Estrasburgo en el 2013. Yo creo que todo fue una consecuencia", explica Josefa, que cree firmemente que su sentencia es "un pasito más hacia la igualdad". En los mismos términos se expresa Jacobo Rodríguez-Miranda, que espera que esta resolución "sirva como antecedente e ilumine jurisprudencialmente las decisiones que se deban tomar en el futro de cara a situaciones similares a esta".

Tribunal de Derechos Humanos. 

Esta victoria, indica el letrado, "es un reconocimiento a una pretensión que desde mi punto de vista era legítima desde el minuto uno. Porque creo que ante una injusticia no se debe tener una actitud genuflexa. Es decir, cuando uno está cargado de razón debe luchar hasta el final y esta ha sido la actitud. Esta victoria es un grano de arena en la lucha de la sociedad actual para que la discriminación de género termine en las cuestiones que todavía colean. Es un paso más adelante". 

Una resolución que llega tarde 

La sentencia que ha llegado ahora responde a un problema que se planteó hace quince años. "Estamos hablando de la valoración y del enjuiciamiento de unos hechos en una época, 2006, que fue turbulenta. Sin embargo, con el tiempo, la relación de los progenitores mejoró sustancialmente. El problema cesó hace tiempo, pero el proceso se ha dilatado" matiza . Como explica Josefa, "yo llegué la primera, porque mi hija tiene un padre responsable, pero a este mundo vino conducida por la mano de su mamá. Y eso fue un poco también el motivo porque el que quisimos que mi apellido fuera primero". 

"Hoy la niña tiene 15 años, es una niña maravillosa, inteligente, muy responsable, es una gran persona. Pero es como es gracias a una gran labor de los progenitores. De los dos, del padre y de la madre. Ambos han tenido una actitud muy positiva en la educación de la hija" sostiene el abogado. 

Esa hija, de la que tan orgullosa está Josefa, se llama, por cierto, Claudia Victoria, un nombre que eligió porque "ella en sí misma fue una victoria. Y ha sido una victoria todo lo que ha venido detrás de ella".

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