07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

Según los expertos, la reserva hídrica nacional se encuentra al 34,2 por ciento de su capacidad por la falta de lluvias, la cifra más baja en 28 años

La sequía, un problema de primer orden: Los embalses españoles bajo mínimos

Reserva hídrica nacional
Reserva hídrica nacional
Los embalses españoles cuentan actualmente con 19.209 hectómetros cúbicos de agua, la cifra más baja en 28 años. Y es que la reserva hídrica nacional se encuentra al 34,2% de su capacidad, lo que supone una caída del 0,8% respecto a la última semana, 462 hectómetros cúbicos menos. Las consecuencias del cambio climático se van haciendo cada día más patentes en todo el mundo y a través de fenómenos naturales nuevos o hasta ahora insólitos.

La escasez de precipitaciones en España ha afectado tanto a la vertiente Atlántica como a la Mediterránea. Según los expertos, el volumen máximo de agua de lluvia recogida ha sido de 58 litros por metro cuadrado en Santiago de Compostela. Hoy por hoy, la reserva hídrica nacional –conjunto de agua almacenada tanto en embalses y pantanos como en aguas subterráneas (acuíferos y pozos)– se encuentra al 34,2 por ciento de su capacidad, lo que supone una caída del 0,8 por ciento o de 462 hectómetros cúbicos respecto a la última semana. 

El total de los embalses españoles acumulan 19.209 hectómetros cúbicos de agua, la cifra más baja en 28 años. Esta cantidad es un 34 por ciento inferior a la media de agua embolsada en los últimos 10 años. Los últimos datos de la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) –que incluyen el periodo del 1 de octubre de 2021 al 6 de septiembre de 2022– indican que en este año hidrológico, que terminará dentro de tres semanas, ha llovido un 26 por ciento menos de lo normal.

Las cuencas hidrográficas que presentan los peores datos en estos momentos son la del Guadalquivir, al 21 por ciento; la del Guadiana, al 23,9 por ciento; y la de Guadalete-Barbate, al 24 por ciento. Las cuencas menos afectadas por la escasez hídrica son las del País Vasco, al 71,4 por ciento; la del Cantábrico Oriental, al 69,9 por ciento; y la de Tinto, Odiel y Piedras, al 65,9 por ciento.

Los problemas de sequía en España

Las consecuencias del cambio climático se hacen evidentes en diferentes puntos del mundo y a través de nuevos fenómenos naturales. En España, uno de los problemas ambientales que más preocupa es la sequía. Tras varias advertencias de los expertos –que alertaban de la escasez de agua en una época del verano más temprana que la de otros años–, hace unas semanas conocíamos la confirmación de que la Reserva Biológica de Doñana se ha secado por completo.

La última laguna dulce permanente de Santa Olalla que resistía en el Parque Nacional –compartido por las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz– finalmente ha desaparecido. Los expertos medioambientales explican que esta situación, provocada por la falta de lluvia y la sobreexplotación de acuíferos, afecta a cientos de aves migratorias, mamíferos y vegetación autóctonos que también podrían desaparecer.

La reserva hídrica de la cuenca del Duero desciende más de punto y medio y  se sitúa en el 40,6%

Reserva hídrica.

Mientras tanto, en las Islas Canarias pretenden evitar que sus paisajes se vuelvan tan desoladores como el de Doñana utilizando alternativas para evitar la desertización. Una de ellas es la instalación de colectores de nieblas, un sistema de mallas que capta las microgotas de la nieblina para actividades como el riego, el consumo humano o simplemente para mantener los suelos forestales húmedos.

Esta técnica, también puesta en marcha en algunas zonas de Portugal por el proyecto europeo Life Nieblas, ayuda a mejorar el paisaje degradado y favorece la reforestación. Sin embargo, para asegurar el buen funcionamiento de los colectores de nieblas se necesita la acción del viento –casi inexistente en zonas del litoral mediterráneo y sur de la Península Ibérica–.

donana

La Laguna de Santa Olalla en Doñana en agosto de 2022. Foto: Estación Biológica de Doñana-CSIC.

Cuando el viento sopla a través de la malla de plástico, las gotas de la niebla se concentran y se almacenan en unos recipientes ubicados en la parte inferior. Esta agua puede almacenarse y transportarse a lugares en riesgo de sequía o servir de sustento para la vegetación y suelo de la zona.

Según afirman los científicos expertos en esta alternativa de recolección de agua, "en una noche, un metro cuadrado de estas mallas pueden llegar a absorber de tres a cinco litros de agua, aunque también hay que tener en cuenta la humedad de la zona". 

Los incendios, causa y consecuencia de la sequía

Otra de las importantes causas del avance de la sequía en España es la gran oleada de incendios forestales, que ya han arrasado más de 280.000 hectáreas. El fuego se extiende por los bosques de toda la península, pero los recursos destinados para extinguirlos “son insuficientes”, según comenta un bombero jefe de Madrid a elcierredigital.com. “La única solución serían los cortafuegos naturales o vegetales”, explica.

La ola de calor que asoló este verano a Europa está teniendo graves consecuencias para nuestros bosques. En España se han visto pueblos evacuados, carreteras cortadas y profesionales haciendo todo lo posible por acabar con el fuego que cada día consume más terreno. Pero los esfuerzos no parecen suficientes. “Tenemos el mejor dispositivo del mundo de prevención en España, pero esto ya es África”, confiesa un bombero jefe de Madrid a elcierredigital.com.

“Tenemos los mejores medios del mundo, pero España ya es un desierto. Y son insuficientes. La única solución serían los cortafuegos naturales o vegetales.  De todas formas, hay muchos intereses detrás de un incendio, principalmente económicos”, continúa el bombero.

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