28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El que fuera también su gerente asegura que la artista tenía en 2006, año en que fue despedido, tres millones de euros y que hizo tres testamentos

Ángel Gutiérrez, representante de Lina Morgan, descubre los secretos mejor guardados de la popular actriz

Exclusiva Lina junto a su gerente Ángel Gutierrez.
Lina junto a su gerente Ángel Gutierrez.
Su exrepresentante y gestor del teatro de La Latina, Ángel Gutiérrez, saca a la luz nuevos datos sobre la vida de la actriz. Una vida dirigida, según Gutiérrez, por su exchófer Daniel Pontes, que a su vez acusó a Gutiérrez de no gestionar bien el dinero de la artista, quién en 2006 tenía en sus cuentas 499 millones de pesetas. Dos auditorías avalaron la gestión económica del teatro por parte de Gutiérrez. El propio exrepresentante demandó a la empresa de Lina por despido improcedente.

Después de la entrevista que Ana Valdi concedió a El Cierre Digital y tras las declaraciones que hizo el heredero universal, Daniel Pontes, de la fortuna de la actriz Lina Morgan, un actor amigo íntimo de la cómica nos desvela nuevos episodios de su vida, que contradice el relato emitido por Pontes.

Quien estuvo al lado de la actriz durante casi tres décadas trabajando como representante y gerente del teatro La Latina, Ángel Gutiérrez, decide dar un paso al frente y hablar tras las declaraciones de Daniel Pontes, el heredero Universal de la fortuna de la actriz, a un medio de comunicación por el quinto aniversario del fallecimiento de Lina Morgan.

Una auditoría que puso fin a una amistad

En esa entrevista Pontes apuntaba a que las malas gestiones económicas de Gutiérrez fueron las causantes de que Lina prescindiera de sus servicios. “En 2004 en las cuentas de Lina había mil millones y en 2006, fecha en la que deja de trabaja Gutiérrez, quedaba menos de esta cantidad.”, así lo afirmaba en un portal digital el exchófer.

A lo que el ex gerente responde que “el año 2006 yo la dejé en sus cuenta corriente con 499 millones de pesetas. Esta información la conozco porque su asesor fiscal me daba una copia de sus cuentas”.

“Pontes le dijo a Lina que había movimientos raros en el dinero y que era mi responsabilidad. Un día se presentó con el asesor fiscal, que portaba dos bolsas de basura, y me dijo que toda la documentación de las cuentas y archivos que tuviera en la caja que se los diera. Necesitaban esta documentación para hacer una auditoría. Comprobaron los archivos y observaron que las cuentas estaban claras". añade Gutiérrez.

La artista junto a su hermano José Luis , Ángel Gutierrez y otros amigos en un acto de la SGAE.

"Aún así volvieron a hacer otra auditoría y el resultado fue el mismo. Me sentí tan ofendido por no confiar en mi honorabilidad que decidí no hablar más con Lina hasta que no se disculpara”, recuerda el exgestor.

Este perdón nunca se hizo efectivo y al final se rompió la relación de amistad entre la popular actriz y su ex representante. “Un día en el teatro me citó para hablar conmigo. Yo pensé que se iba a disculpar. Mi sorpresa llegó cuando me dijo que quería que me marchara”, afirma el ex gerente de La Latina.

Tres juicios y un infarto

Este conflicto entre ambos se extrapoló a los Juzgados. Ángel denunció a la cómica por despido improcedente para poder obtener la indemnización correspondiente a 30 años de servicio y no liquidarle los beneficios de las sociedades que compartía junto a Lina. “Yo demandé a la empresa por mi despido para que me indemnizaran. No me quisieron indemnizar y tuve que volver a denunciarles. Llevaron el caso por lo civil, luego por lo penal. Volví otra vez a demandar a la empresa. Tres juicios tuve con ellos", recuerda Gutiérrez.

"Finalmente salió una sentencia favorable a mi favor pero nada satisfactoria. La indemnización tuvo que haber sido cerca de 500.000 euros y al final fueron 49.000 euros porque el juez consideró que yo era personal de alta dirección”, afirma Ángel Gutiérrez.

La intensa batalla judicial por el despido del exgerente le pasó factura en su salud: “Antes del último juicio tuve un infarto y salí del hospital para poder declarar en el juicio. Ahí reclamaba, basándome en que el juez había considerado que era alta dirección, el 10% de las empresas”, explica Ángel.

Ángel no fue el único en ser despedido del teatro. Muchos más trabajadores siguieron sus mismos pasos: “Allí fueron despidiendo a todas las personas que estaban vinculadas a mí. Empezando por la taquillera, hasta Fran que era de su confianza, no quedó ninguno. Detrás de esta gestión estaba el sello Pontes”, dice Gutiérrez.

Tres versiones de un mismo testamento

A Ángel le consta, a a través de lo relatado por terceras personas, que Lina hizo tres testamentos y que en función de los problemas con los beneficiarios del mismo, los iba sacando de sus últimas voluntades. Esta información la conoce porque el asesor fiscal de la vedette le aportó algunos datos sobre este documento.

“Lina hizo en tres ocasiones su testamento. En una primera versión figuraba yo como beneficiario. En una segunda versión figuraba el Padre Ángel y en la tercera, ya estaba como heredero universal su ex chófer Pontes", recuerda Gutiérrez.

Daniel Pontes y el Padre Ángel en el funeral de Lina.

"También figuraban Abelardo, su otro chófer y mi prima que era su trabajadora del hogar. Pero como mi prima falleció pues se la retiró.”, declara el señor Gutiérrez.

“Creo que no solo Pontes cobraron parte de esa herencia. También su ex chófer Abelardo y el Padre Ángel recibieron parte de la misma. Uno de sus sobrinos, por parte de uno de sus hermanos mayores, intentó saber lo que había pasado con la herencia, y por lo que me cuentan que no lo pude comprobar, creo que Pontes le ofreció una parte de ella", añade Gutiérrez.

"También creo que para que no hubiera reclamaciones de alguna parte se hizo esto finalmente con el reparto de la herencia. Asimismo, el asesor y el gestor fiscal se les pagó por el trabajo desempeñado”, recuerda Ángel Gutiérrez.

Pérdida de facultades mentales

Según le consta a Ángel Gutiérrez por el testimonio de personas que trataron con la artista en los últimos años, Lina se mostraba públicamente con problemas cognitivos. “Personas que trabajaron con ella me decían que en su última etapa ya a Lina le costaba reconocer el nombre de sus compañeros y amigos. En varias ocasiones le tenían que decir quien era la persona a la que iba a saludar. Tampoco tenía la noción del valor de los billetes y podría confundir un billete de 50 euros con uno de 5 euros. Por eso me sorprende mucho que Lina firmara, con todas sus capacidades mentales al cien por cien, el testamento en el que deja a Daniel Pontes como heredero universal”, finaliza su exrepresentante.

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