18 de junio de 2024
|
Buscar
FIN DE SEMANA

La compañía gala ha sido demandada por 'colocar' casi 2 millones de botellas con falso etiquetado, delito que también tiene casos recientes en España

Fraude embotellado: Acusan a la empresa francesa Chopin de vender vino español como champán

/ Botellas de vino en una bodega.
En los últimos días se ha hecho público que una conocida empresa vinícola de origen francés, Chopin, está siendo investigada por una supuesta falsificación de vino. En este caso, la empresa adquiría vino procedente de diversos puntos, entre ellos España, para posteriormente procesarlo y venderlo al público haciéndolo pasar por champán. En el mundo de la compraventa de vino cada vez son más comunes las estafas, que también proliferan en España.

En los últimos días ha trascendido que dos empleados de la empresa vinícola francesa Chopin han acusado a la dirección de la compañía de haber maquillado como champán alrededor de 1,8 millones de botellas que en realidad contenían vino transformado procedente en parte de España.

El fraude, que consistía en etiquetar como champán ese vino en una planta que Chopin tiene en Champlat et Boujacourt, en la que se produce verdadero champán, fue llevado a cabo desde junio de 2022 hasta el 7 de abril pasado, según hizo público el pasado jueves a diversos medios de comunicación Ludivine Jeanmingin, una de las empleadas que ha expuesto el caso y que ha sido cesada de su cargo en la empresa tras denunciar la situación.

La transformación, en la que al vino se le añadía licor y dióxido de carbono para convertirlo en espumoso, se llevaba a cabo en otras instalaciones que la empresa tiene cerca de la ciudad Soissons, en el departamento de Aisne, fuera por tanto de la región de Champagne.

article_ImP_Champagne-Cramant_1120x490

Región de Champagne

Para la transformación se utilizaba un vino importado de España comprado al negociante valenciano Vicente Gandía, que no estaba al corriente del fraude, subrayó Jeanmingin en declaraciones para diversos medios. Chopin utilizó también vino procedente del departamento francés de Ardèche porque al dejar de pagar al negociante español, éste dejó de suministrar su producto.

La elaboración entraba dentro de los márgenes de la legalidad en la medida en que se comercializaba como vino espumoso, pero deja de serlo si se trata de comercializar como champán, que está regulado por una denominación de origen que exige, entre otras cuestiones, que el contenido provenga de las viñas de la región de Champagne.

iGxj4ZPbSsGuIrBLUVVsrQ

Champagne de la marca Chopin

Los servicios antifraude franceses se encuentran en estos momentos investigando las acusaciones de Jeanmingin y de otro empleado de la empresa que ha preferido mantener el anonimato por ahora.

El propietario de la compañía, Didier Chopin, a través de su representante legal, negó las irregularidades en un mensaje al canal de televisión pública France 2 en el que aseguró que "todo eso es pura invención". En su mensaje, el letrado del empresario advirtió de que se reservaban el derecho de denunciar a todas las personas “que hacen acusaciones difamatorias”, rezaba el comunicado.

Los falsificadores de vino también operan en España

La falsificación de vino es un negocio muy rentable para aquellos que consiguen pasar desapercibidos. En España también existen numerosos casos. Por ejemplo, la Policía Nacional detuvo el pasado mes de marzo a un hombre por falsificar presuntamente 2.500 botellas de vino Verdejo para su posterior distribución y venta al público. La estafa se llevaba a cabo desde tres naves ubicadas en la provincia de Córdoba, donde se llevaba a cabo tanto la producción de la bebida alcohólica como su posterior embotellamiento. 

verdejos-selection-do-rueda

Selección de verdejos cuya denominación de origen es Rueda

Una vez terminado el producto, este se distribuía por todo el territorio nacional a través de tres empresas situadas en Madrid, Valencia y Barcelona. Tras realizar un total de seis inspecciones en estos establecimientos, los agentes del caso intervinieron 1.158 botellas de vino Verdejo etiquetadas con la denominación de origen (DO) Rueda, así como numerosa documentación.

Una bodega de Valladolid fue la que alertó a las autoridades de un posible fraude de miles de botellas de vino Verdejo falsificadas, tanto en su contenido como en su etiquetado, y comercializadas como DO Rueda, una de las DO que más éxito tienen en el mercado del vino blanco en España.

Otro de los casos más sonados en el mundo de la falsificación de vinos se produjo en 2018, cuando la Guardia Civil, en el marco de la Operación Tag (etiqueta), desmanteló una organización dedicada a falsificar, distribuir y vender vinos de prestigiosas marcas de la zona de la Ribera del Duero. Botellas de 100 euros se vendían a casi 2.000 mediante un sofisticado sistema de falsificación y catas a ciegas. 

1-inicio-mediana

Bodega de vino Ribera del Duero

El fraude fue descubierto cuando un prestigioso bodeguero se dio cuenta de que en el mercado había más botellas de las que su empresa podía producir. La estafa superó los dos millones de euros y las 1.500 botellas

Para la falsificación y venta, la organización adquiría vino con propiedades similares y de la misma denominación de origen que aquellos que pretendían imitar, pero a un precio mucho más reducido. Ese era el caso, por ejemplo, de los vinos Vega Sicilia. Los detenidos compraban botellas de la serie Valbuena 5º, cuyo precio ronda los 100 euros al ser el más joven, pero de la misma bodega.

f.elconfidencial.com_original_ce6_f3a_ec4_ce6f3aec4965925167116262ac497356

Viña de la Ribera del Duero

La forma del envase es, además, similar a la serie Sicilia Único, cuyo coste oscila entre los 1.100 y los 1.900 euros, según el año. El más caro es el procedente de la cosecha de 2004. La organización simplemente cambiaba las etiquetas y sacaba las botellas al mercado.

Algo similar ocurría con la marca Pingus. Los detenidos adquirían botellas muy parecidas, a un precio de unos 19 euros. Tras falsificar su etiqueta, las botellas superaban los 100 euros en el mercado. Los arrestados también compraban corchos y tapones parecidos a los de las bodegas estafadas, para serigrafiarlos después con una máquina de fabricación casera que habían diseñado específicamente para estampar los logos y los anagramas.

COMPARTIR: