17 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La difusión de un vídeo sexual de la exconcejal del PSOE hizo que la legislación cambiase y hoy se pueda condenar a los que hicieron lo mismo en Iveco

La Justicia sobre la distribución de vídeos íntimos, del escándalo de Olvido Hormigos al suicidio de Verónica

La ex concejal Olvido Hormigos
La ex concejal Olvido Hormigos
El caso del vídeo sexual que llevó a Verónica a suicidarse ha puesto en marcha una investigación para determinar quién originó la distribución de este vídeo que violaba gravemente su intimidad. Este caso trae a la memoria otro, el de Olvido Hormigos, que provocó que cambiaran las leyes para que la distribución de este tipo de material íntimo esté más penado por la justicia.

Verónica tenía 32 años y era madre de dos niños. Un vídeo de carácter sexual fue difundido entre los empleados de la planta de Iveco en Madrid, donde trabajan unas 2.500 personas y la mayoría de ellos habrían visto la grabación.

El difusor del vídeo sexual en el que aparecía una empleada de Iveco, que se suicidó el sábado por ello, se enfrentará a penas de prisión de hasta 5 años, si se logra identificarlo, mientras que al resto de personas que lo propagaron podrían caerles hasta 3 años. Ahora, la Policía Nacional busca a otra ex pareja de la empleada de Iveco que se quitó la vida el sábado pasado tras difundirse un vídeo sexual entre toda la plantilla de la compañía sita en San Fernando de Henares. Los agentes han analizado el móvil del hombre que se entregó este jueves de manera voluntaria para declarar y no han encontrado el vídeo

El Código Penal establece la difusión de un vídeo íntimo, aun cuando se haya grabado con el consentimiento de la persona, es un delito que puede llevar aparejada pena de cárcel. Así, al primero que difundió el vídeo podrían caerle entre 2 y 5 años de prisión. El resto de difusores, de conocer el carácter ilícito de la acción, podrían ser condenados a penas de prisión de 1 a 3 años o multa de 12 a 24 meses.

Así lo refleja el artículo 197.7 del Código Penal: "Será castigado con una pena de prisión de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 12 meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona".

La planta de Iveco en Madrid. 

Esta modificación del Código Penal llegó tras un escándalo que incendió el país a finales del verano de 2012 y que también tenía nombre de mujer: Olvido Hormigos. Irónicamente Hormigos llevaba como nombre una apelación al no recuerdo, algo que en la era digital presupone casi como poner puertas al campo. Un campo que puede destrozar vidas.

Una vídeo que acabó con su carrera política 

A finales de agosto de 2012 Olvido Hormigos era una maestra en paro que además era concejal en el ayuntamiento de Los Yébenes (Toledo) por el PSOE. Casada desde 1991 con Jesús Atahonero lleva una vida tranquila en la localidad toledana. Sin embargo, pronto la calma se tornaría en escándalo nacional. Olvido mantenía una relación extramatrimonial con Carlos Sánchez un joven de 27 años que jugaba como portero en un equipo local en Primera Autonómica Preferente. Olvido agasajó a su amante con un vídeo en el que ella se masturbaba. En ese ‘gañanismo’ que parece acompañarnos a los hombres de España, el joven no pudo reprimir el instinto de difundir el vídeo entre sus colegas.

Olvido Hormigos en 'Interviú' (2013), 

La grabación de alto contenido erótico acabó difundiéndose en redes sociales. Al ser ella edil el asunto dio el salto a la arena política. La España de las tertulias y algunos periodistas que presumen de sesudos intelectuales acabaron debatiendo sobre los asuntos más íntimos de la Hormigos. El pueblo fue literalmente tomado por las cámaras de televisión. Muchos exigían la dimisión de la concejal. Así la España de 2012 volvía a estar más cerca de aquella devota de Frascuelo y María de finales del siglo XIX que de un país europeo y avanzado. En una nación donde los escándalos de corrupción ese mismo se sucedían sin parar llegando a salpicar a la Casa Real se pedía la dimisión de una mujer que no había metido mano a la caja, sino que la había usado para placeres íntimos. La España más oscura resurgía.

Nunca se llegó a aclarar lo suficiente si el alcalde del PP del pueblo toledano de Los Yébenes tuvo algo que ver o no con la difusión del vídeo desde un ordenador del Consistorio. Hormigos finalmente dimitió y durante meses se enclaustró en su casa. Además, el asunto salpicó a su marido que se convirtió en algo así como el ‘señalado oficial de España’. Por su puesto, nadie pensó en la novia del futbolista Carlos Sánchez. Tampoco la vida del susodicho saltó a la palestra ni su día a día se trastocó.

Carlos Sánchez, amante de Olvido y quien inició la distribución del famoso vídeo. 

Mientras el vídeo de Olvida hacia que muchos fundieran el hielo de su intimidad, el entonces Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, inició los trámites para modelar la legislación al respecto. La modificación se produjo en 2015.

Para entonces, Olvido ya había cogido la rienda de su vida de nuevo. Convirtió algo que puede destrozar una vida en modus vivendi. Posó para Interviú, participó en varios realities y protagonizó varias portadas de la prensa rosa donde se la relacionó con hombres como Alessandro Lequio o Asdrúbal, el ex marido de la actriz Bibiana Fernández. Olvido supo sacar  beneficio a una situación que llevó a Verónica a acabar con su vida ante  una grave violación de su intimidad.

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