22 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

SOSDesaparecidos critica la lentitud del Instituto Anatómico Forense de Madrid en confirmar la identidad de la mujer encontrada el 6 de septiembre

Tardan más de tres meses en identificar el cadáver de Edita Piñeiro, desaparecida en mayo de 2020 en Móstoles

Edita fue localizada sin vida en septiembre junto a su perrita.
Edita fue localizada sin vida en septiembre junto a su perrita.
Edita Piñeiro tenía 80 años cuando desapareció el 20 de mayo de 2020. Su cuerpo sin vida fue encontrado en un descampado de Móstoles (Madrid), apenas a dos kilómetros de su domicilio. El cadáver de su perrita se encontraba a 30 metros de la mujer. Aunque Edita murió de manera accidental el cuerpo debe ser identificado por un forense y el Instituto Anatómico Forense de Madrid lo hizo ayer, desde el 6 de septiembre, cuando fue hallado. SOSDesaparecidos se queja de la lentitud en esta tarea.

El 20 de mayo de 2020 se daba por desaparecida a Edita Piñero, vecina de Móstoles,  al sur de Madrid. El 6 de septiembre de este mismo año un vecino que paseaba por un descampado encontró el cuerpo sin vida de una mujer y dio aviso a la Policía. 

La mujer había fallecido a dos kilómetros de su casa. Tanto Policía Judicial como Policía Científica hicieron su trabajo diligentemente. Los primeros concluyeron que había sido una muerte natural y accidental, y los segundos que la filiación de la fallecida se correspondía a Edita, desaparecida en mayo. Su perrita, que fue encontrada muerta a 30 metros de su dueña, también fue identificada positivamente gracias al chip que llevaba el animal.

Los problemas llegaron después cuando el cuerpo fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Madrid para su posterior identificación. "No es normal que tarden tres meses en dar una identificación positiva a la familia", se queja Joaquín Amils, presidente de SOSDesaparecidos, organización que da las alertas de desaparecidos en nuestro país. "Seguimos teniendo el problema de los protocolos de búsqueda en zonas urbanas, algo que no pasa en zonas rurales. En Madrid tenemos cinco unidades caninas, y de nuevo una mujer mayor aparece muerta cerca de su casa en un entorno urbano", añade Amils.

Ya con la identificación definitiva SOSDesaparecidos dio de baja la alerta de búsqueda este martes. Explica Amils que "la familia no se puede llevar el cadáver ni enterrarlo o cremarlo con dignidad hasta que esa identificación se produce de manera positiva y para eso es necesario que el Anatómico Forense dé el visto bueno. En Galicia también nos pasa a menudo. Entendemos que se puedan demorar, pero tres meses me parece excesivo. El COVID tampoco es excusa porque ya venimos advirtiendo esto desde 2018, 2019 y ahora 2020, no hemos mejorado". Es cierto que en los casos mediáticos las identificaciones son más rápidas, en apenas 24 horas se pueden hacer pruebas de ADN, "nosotros no pedimos eso, pero yo creo que con tres semanas ya sería suficiente", añade Amils.

Edita, de 80 años, salió el pasado 20 de mayo a pasear con su perrita. La mujer sufría alzhéimer, y vivía  acompañada de una familia, que cuidaba de ella y denunció la desaparición.

El caso fue similar al de Macarena Correas, la anciana muerta y desaparecida en Moratalaz de 92 años que fue encontrada semanas después muy cerca de su casa. Joaquín Amills explica a elcierredigital.com que normalmente las desapariciones largas se producen en zonas menos urbanizadas, pero es bastante extraño este caso en una ciudad como Móstoles. “Tenemos algunos referentes de sucesos similares y lamentablemente no han tenido un buen desenlace” comenta Amills.

                                         Edita fue encontrada en septiembre y permaneció tres meses sin identificar.

Lacramioara, una de las personas que cuidaba de Edita confirmaba hace meses a  elcierredigital.com que la desaparecida sufría alzhéimer y que se encontraba paseando a su mascota cuando desapareció.
 
Lacramiora explicaba que "aunque no eramos familia directa llevabamos ya 16 años viviendo con Edita, por lo que éramos y somos una familia”. Además, añade que “tenía un Alzheimer muy fuerte” y "tomaba medicación". Eran sus propios huéspedes quienes se encargaban de velar porque Edita Piñeiro mantuviese su tratamiento médico. “La hemos buscado nosotros. Actualmente, la policía la busca por todas partes, tanto a nivel municipal como nacional”, añadía su cuidadora.
 
Edita Emelda Piñeiro Pereira medía 1,55 metros de altura, era de complexión delgada, pelo canoso y ondulado. En el momento de la desaparición utilizaba chándal gris y naranja.

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