25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El catalán, presidente de la "Asociación de Amistad con Corea" desde de 2000, es señalado en el documental 'El infiltrado' que se puede ver en Filmin

La BBC relaciona al español Alejandro Cao de Benós, diplomático de Corea del Norte, con el tráfico de armas en Oriente

/ Cao de Benós.
El diplomático tarraconense Alejandro Cao de Benós irrumpió a nivel mediático como una especie de embajador occidental de la hermética Corea del Norte. Con el paso del tiempo, las televisiones lo caricaturizaron como un freak. Y ahora, el documental 'El Infitrado', disponible en Filmin, insinúa que es un comisionista de la venta de armas.

El diplomático Alejandro Cao de Benós celebró hace unas jornadas el Día del Sol, que según él es "la festividad más importante en la República Popular de Corea" y festeja "el nacimiento del Gran Líder Kim II-Sung".

Quizás esta efeméride es de lo poco que pueda celebrar este tarraconense, que lleva desde 2016 sin poder salir de España porque un juez le retiró el pasaporte tras ser acusado de saltarse las restricciones de la ONU al país que dice representar, Corea del Norte.

Acusaciones

Otro tipo de acusaciones ha recibido Cao de Benós en la última obra del cineasta danés Mads Brüggen, que hace doce años lanzó el documental 'La capilla roja' (que le impide entrar en Corea del Norte) y ahora, manteniendo su obsesión contra el régimen con capital en Pyongyang, ha grabado 'El Infiltrado'.

Este documental coproducido por la BBC y disponible en la plataforma española Filmim está protagonizado por un ciudadano danés anónimo, Ulrich Larsen, cocinero prejubilado que decidió aparcar su aburrimiento vital e infiltrarse en la Asociación de Amistad con Corea que preside el diplomático español.

El documental retrata una negociación de Larsen con Cao de Benós, que según insinúa la obra, habría ejercido de mediador en una falsa operación, promovida por el documental, en la que la Corea del Norte que capitanea Kim Jong-un cedería armas a cambio de barriles de petróleo.

Enfado

Cao de Benós dice que el documental "es un montaje y Naciones Unidas ya ha recibido los comunicados de Jordania y Camboya que verifican ese montaje. Lo que han conseguido es multiplicar mi fama por mil".

El diplomático asegura que mantiene contacto diario con Pyongyang, "pero hace cinco años que no puedo viajar ya que tengo retenido mi pasaporte por la decisión preventiva de un juez. Tanto mi abogado, al que nunca responden desde los juzgados de Totana, como mis amigos secretarios judiciales, funcionarios de prisiones y de los juzgados de El Vendrell, donde firmo cada lunes, alucinan".

'El Infiltrado'.

El tarraconense dice que firma por la "tenencia ilícita de dos armas de fogueo con bolas de caucho en mi casa, que compré en milanuncios.com tras recibir varias amenazas de muerte denunciadas. Nada tiene que ver con tráfico de armas y puede verificarlo cualquiera que le interese hacerlo".

"El documental está teniendo también un efecto positivo. Estoy saturado con peticiones de todo tipo de espectadores que me ven como una especie de gran gerifalte. Recientemente me escribió un empresario diciéndome que me había visto en la BBC y que yo era una 'leyenda'. Es curioso, en octubre Mads Brügger (director de ‘El infiltrado’) y ciertos medios de comunicación me llamaban payaso o impostor y de repente esos mismos medios me han convertido en una especie de Pablo Escobar. Yo me río de todos ellos y sigo mi camino, como siempre", añade en Diario de Tarragona.

Cao de Benós

Alejandro Cao de Benós irrumpió en el panorama mediático como una especie de representante occidental de Corea del Norte. Con el paso del tiempo fue caricaturizado como un freak y ahora este documental demuestra que hace comentarios racistas e insinúa que es un mediador en el tráfico de armas.

El diplomático dice que 'El Infiltrado' "se trata de un montaje lleno de mentiras, totalmente tergiversado y manipulado para obtener beneficio aprovechando mi imagen pública. Tengo entendido que, en el film, Mads Brügger dice que yo he sido detenido por tráfico de armas, lo cual es totalmente falso (era tenencia ilícita de armas en mi domicilio) y demuestra que no hay ningún afán de investigación ni de contrastar información sino de sensacionalismo barato".

"Mads Brügger en el film me considera un supervillano o un idiota, pero solicitó encarecidamente mi ayuda para su primera visita a la RPDC (...) Soy Delegado Especial de un departamento de relaciones culturales. Mis cargos son honoríficos y no tengo contrato o salario por ello. Mi cargo me permite facilitar intercambios culturales o atender entrevistas con la posición oficial de la RPDC. No estoy autorizado a tomar decisiones por parte de cualquier departamento u organización del país".

Sobre Ulrich Larsen, opina: "Nunca he tenido una relación cercana o regular con él. Mi relación estuvo limitada a un e-mail cada 3 o 4 meses y un encuentro anual junto con otros amigos de nuestra asociación. Cuando nos encontrábamos, Ulrich se quejaba de su complicada situación económica, los problemas de salud de su hija y su padre. Él maldecía al gobierno danés porque apenas recibía 500 euros de pensión mensual y la vida en su país era muy cara".

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