14 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Manuel Montoya, el patriarca del clan, ha dado orden a su hijo mayor para que se ocupe de todo lo relativo a la vivienda, que nadie habitará

Los Montoya no volverán nunca a la casa onubense de El Campillo

La casa propiedad de los Montoya en El Campillo.
La casa propiedad de los Montoya en El Campillo.
Los Montoya no volverán nunca a ocupar la casa de su propiedad en la localidad onubense de El Campillo, por decisión de Manuel Montoya, padre de Bernardo, asesino confeso de Laura Luelmo y patriarca de la familia, que reside en Cortegana. El patriarca ha dado orden de que nadie ocupe esa vivienda mientras le ha encargado a su hijo mayor, Jesús residente en Barcelona todo lo relativo al destino de la vivienda.

La decisión del patriarca del clan, Manuel Montoya,  no significa que la familia haya dado la espalda de Bernardo, a quien ha ido a visitar en la cárcel y a ingresar peculio, dinero que los presos cambian por vales para comprar dentro del economato de prisión, ya que dentro de la cárcel no se permite manejar dinero en efectivo. Luciano, el otro mellizo de los Montoya también recibe el apoyo familiar de sus padres, su mujer y sus hijas, tal y como pudimos comprobar en el vídeo difundido ayer por El Cierre Digital.

El cabeza de la familia Montoya ha tomado esta decisión después de que el pasado 1 de enero, varios desconocidos asaltasen la vivienda donde vivía Bernardo, situada en la calle Córdoba de esta pequeña localidad. Manuel Montoya ha decidido delegar todo lo referente a esta vivienda en su hijo mayor, Jesús, que vive en Barcelona y tendrá que decidir el destino de esta casa de pueblo, ya señalada por todo el pueblo como la vivienda del asesino de Laura.

Manuel Montoya, padre de Bernardo y Luciano Montoya.                 (                                                                                                                    (Cadena COPE)

Varios desconocidos rompieron el pasado 1 de enero el precinto judicial que puso la Guardia Civil, que ahora ha abierto una investigación para esclarecer todo lo ocurrido, después de que algunos vecinos escuchasen fuertes ruidos y avisasen a las autoridades. Unas horas después de este aviso la misma Guardia Civil puso un nuevo precinto y un candado.

Bernardo vivió allí desde el pasado mes de octubre cuando dejó la cárcel de Huelva tras cumplir 20 años de prisión por un asesinato y dos robos con fuerza. Se da la circunstancia de que la casa donde vivía Laura fue también propiedad de los Montoya hasta hace tres años cuando la vendió precisamente a la profesora del Instituto que se la cedió a la profesora zamorana.

Ahora la Guardia Civil trata de que se repitan sucesos similares a los ocurridos el 16 de enero de 2005, cuando otro asesinato inflamó a la ya sensibilizada población de Cortegana, tras encontrar a Mateo Vázquez el 1 de enero, un joven discapacitado intelectual, robado, golpeado y asesinado. La Guardia Civil detuvo entonces a otros tres vecinos de Las Eritas, la misma colonia donde vivían los Montoya.

El 16 de enero los vecinos de Cortegana se manifestaron por las calles del pueblo y muchos se desviaron del recorrido y fueron hacia el barrio de Las Eritas, atacando a vecinos de etnia gitana, destrozando coches y casas. La Guardia Civil no quiere que estos sucesos se repitan en El Campillo ni en otro lugar donde residan miembros de la familia Montoya.

 

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