14 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Su viuda, Teresa Rivero, está a punto de ser desahuciada del dúplex en Aravaca (Madrid), que estaba puesto a nombre de una sociedad de su hijo Alfonso

La herencia escondida de los Ruiz Mateos se estima en al menos 2.150 millones de euros fuera de España

Exclusiva La familia Ruiz Mateos en una foto antigua.
La familia Ruiz Mateos en una foto antigua.
La Audiencia Nacional busca desde hace ya varios años los 2.150 millones de euros que se vaciaron contablemente de las empresas del grupo Nueva Rumasa. Nadie sabe donde está ese dinero o, al menos, nadie lo dice. Sólo Begoña Ruiz Mateos quiso y quiere saber la herencia real de los negocios familiares y dónde está ese montante. Los seis hermanos, que supuestamente estaban al tanto de los negocios familiares, permanecen en la cárcel de Aranjuez cumpliendo dos años y medio de condena, en silencio.

La situación económica de Teresa Rivero, a punto  de ser desahuciada de su vivienda en Aravaca (Madrid), ha puesto en entredicho si realmente la familia Ruiz Mateos está en la ruina o si tras la muerte del patriarca, José María Ruiz Mateos y Jiménez de Tejada, en 2015, los hijos varones del clan han escondido esa supuesta fortuna amasada durante años de boyantes negocios familiares.

El problema para conocer o administrar el patrimonio es que permanece oculto y por tanto desconocido. Para evitar esto y hacer frente a las responsabilidades judiciales una de sus hijas, Begoña Ruiz Mateos, la única que se opuso a la gestión empresarial de sus hermanos varones, desconoce el montante de la herencia de su padre y tan siquiera las empresas que sobreviven al descalabro de Nueva Rumasa.

Begoña fue la única heredera que acudió a beneficio de inventario a la apertura del testamento hace cuatro años de José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada. La paradoja es que Begoña es la única heredera legal que pidió la apertura del testamento y que se encuentra ahora mismo en libertad. Por tanto, sería actualmente la legítima administradora de la herencia, que a día de hoy permanece oculta.

Teresa Rivero, viuda de Ruiz Mateos.

El empresario había dejado la legítima a su esposa y el resto a repartir a partes iguales entre sus trece hijos. Pero la sorpresa llegó cuando Begoña acudió al notario para llevar a cabo la puesta en blanco de todas las propiedades, empresas y cuentas de la familia y se encontró que era la única que había acudido. Ante esta inesperada maniobra los seis hermanos varones tuvieron que acudir también al notario. Pero han pasado casi cuatro años y todavía los varones de la familia no han aportado ni un solo documento a la Notaría. Ahora se encuentran todos en prisión desde el pasado 30 de abril y, por tanto, inhabilitados para ejercer ningún trabajo.

Begoña Ruiz-Mateos a la salida del juzgado.

Seis de las hijas de la familia Ruiz-Mateos, Socorro (ya fallecida), Rocío, Patricia, Paloma, Nuria, Almudena, ya renunciaron a su parte de la herencia, al igual que Adela Montes de Oca, la hija hasta hace unos meses ilegítima que removió el cielo con la tierra hasta obtener el reconocimiento de paternida del empresario fallecido y, cuando lo obtuvo, volvió a Estados Unidos sin una queja ni reclamación a sus hermanos, una postura muy extraña para alguien que llegó a exhumar el cadáver de su padre para hacerse un análisis de ADN.

Begoña, heredera en libertad

Fue Begoña Ruiz-Mateos quien abrió el testamento de su padre y lo aceptó. Esto supone que en algún momento, cuando la Justicia decida seguir su curso, "algo debe cambiar radicalmente en esta historia de contínuos engaños, porque nadie cree ya que los hijos de José María Ruiz-Mateos, Zoilo, José María, Francisco Javier y Álvaro, Paul y Alfonso, y los nietos vivan de la caridad de amigos y sus empresas hayan sido desmanteladas gratis", afirman fuentes de su entorno.

Los seis hermanos Ruiz-Mateos que ahora están en la cárcel de Aranjuez.

En inmumerables ocasiones los hijos del patriarca han declarado que no eran dueños de nada y que toda Nueva Rumasa era de su padre, además de ser el dueño del histórico Grupo Rumasa expropiado en el año 1983 y todavía pendiente de indemnización por parte del Estado español.

Los seis hermanos nunca contaron que cobraban un sueldo de 30.000 euros mensuales de las empresas del grupo, un bonus de 300.000 euros en el mes de junio y otro de 300.000 euros en de diciembre. En total 960.000 euros anuales. La Audiencia Nacional ha calculado que los seis hijos cobraron 42 millones de euros en seis años y no presentaron la cuenta de resultados de sus empresas en estos últimos seis años.

A fecha de hoy fuente cercanas a la familia mantienen que los hijos de Ruiz-Mateos tienen intereses en el mundo de la restauración, en concreto en una conocida cadena de pizzerías. 

2.150 millones de euros perdidos

La Audiencia Nacional sigue buscando los 2.150 millones de euros que se vaciaron contablemente de Nueva Rumasa. Marcas como Clesa, Dhul, Cacaolat o Trapa eran beneficiosas para el grupo. Las mismas fuentes explican que "los planes del patriarca era coger dinero con los pagarés, cerrar alguna de las empresas menos rentables y quedarse solo con las quince que daban dinero, pagar a los acreedores más agresivos como los bancos y seguir levantando el negocio".

Hay que recordar que Nueva Rumasa recaudó 600 millones de euros en pagarés emitidos por esa empresa y que la Fiscalía pide 16 años de cárcel para todos los hermanos Ruiz-Mateos. El propio Emilio Botín, presidente fallecido del banco de Santander, llegó a declarar que Ruiz Mateos tenía más poder de atraer a inversores que él mismo.

Este verano las esposas de los encarcelados estuviron de vacaciones con sus hijos en el chalet Vistahermosa de El Puerto de Santa María. Nadie sabe de qué viven ahora ya que los varones(sus mujeres) están en la cárcel. La única que tiene una profesión conocida es Mara, mujer de Pablo Ruiz Mateos, que trabaja de enfermera.

Pero transcurre el tiempo y han pasado ya cinco años y nadie sabe quien administra las empresas de los Ruiz-Mateos, aunque los investigadores creen que la familia dispone de varios testaferros de cofianza. La única salida que le queda ahora a Begoña sería ir judicialmente contra sus hermanos.

Begoña y su padre José María Ruiz Mateos.

Cabe pensar también que las seis hermanas, que apenas veían a su padre en sus últimos días, podrían estar también ocultando patrimonio del patriarca con la complicidad de sus seis hermanos implicados en la estafa de Nueva Rumasa. "Toda un estratagema para tratar de eludir el pago de deudas y ocultar la herencia a su hermana Begoña y a todos los acreedores del denominado grupo Nueva Rumasa así como algunas empresas de la primera Rumasa que quedaban fuera de España", aseguran fuentes directas del entorno familiar.

Según lo que recoge la Ley Testamentaria, ningún coheredero puede esconder u ocultar la herencia al resto, pero eso es lo que está pasando ahora con Begoña y sus hermanos. Cualquier patrimonio que se encontrara ahora mismo debería ser puesto a disposición de los acreedores y no ser ocultado a través de testaferros, que tienen responsabilidad civil y penal si ocultan realmente el patrimonio de los Ruiz-Mateos.

Las hijas supernumerarias

Todas las hijas de Ruiz-Mateos, a excepción de Begoña, se reunieron en abril de 2016 para rechazar o repudiar el testamento de su padre sin motivo aparente. Estas seis mujeres pertenecen al Opus Dei y su padre fue el primer benefactor de dicha congregación por más de 50 años, con donativos multimillonarios.

Según fuentes consultadas, la mencionada Ley Testamentaria permite a un heredero, a través de "la legítima", poder revocar todos las donaciones del testador; hoy los hijos e hijas de Ruiz-Mateos pueden pedir a todos los que recibieron donaciones por parte de José María Ruiz-Mateos o de sus empresas, que devuelvan la parte proporcional establecida por ley de las cantidades millonarias donadas al Opus Dei, Legionarios de Cristo y a la múltiples congregaciones religiosas que gozaron del dinero del gran benefactor José María Ruiz-Mateos Jiménez de Tejada por más de medio siglo.

Sólo con este movimiento estaríamos hablando de cantidades multimillonarias. Además cabe recordar que el derecho a revocar donativos por parte de los herederos es retroactivo y no prescribe nunca. Ahora los 57 nietos de José María Ruiz Mateos se han encontrado con una responsabilidad que nunca esperaron heredar, la de cuidar y cobijar a su abuela, Teresa Rivero.

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