27 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Según fuentes cercanas a la empresa, la compañía Vértigo360 del dramaturgo Gonzalo Pérez asumió hace unos meses las riendas de este espacio madrileño

Guerra abierta entre los dueños del Teatro Pavón: "La gestión no corresponde a Pepe Maya"

/ Pepe Maya
La guerra abierta entre los copropietarios del Teatro Pavón, Pepe Maya y Oliver García, de la que ayer informó Elcierredigital.com, no afectará a la gestión del emblemático espacio escénico. Y es que Vértigo360, del dramaturgo Gonzalo Pérez, ha asumido las riendas del teatro madrileño sito en Lavapiés.

La información servida ayer por Elcierredigital.com sobre la cruenta guerra que protagonizan los copropietarios del Teatro Pavón, el actor Pepe Maya y el empresario inmobiliario y cárnico Oliver García, no han pasado inadvertidas en el mundo escénico.

Es cierto que esta batalla no afectará a la gestión del espacio cultural, en manos desde hace seis meses de la compañía Vértigo360, que firmó un contrato de alquiler por una década y tiene programados varios espectáculos para los próximos días.

El propietario de Vértigo360, Gonzalo Pérez, director, productor, dramaturgo y distribuidor de espectáculos, busca mantener la esencia de este icono de las artes escénicas aportando un nuevo estilo editorial y de programación.

Fuentes cercanas a esta empresa subrayan que "la gestión del Teatro Pavón no corresponde a Pepe Maya", que simplemente ejerce como casero y en los últimos tiempos ha protagonizado varias polémicas con los antiguos inquilinos del teatro, la quebrada empresa Kamikaze, y con su nuevo socio, Oliver García, que compró por 2,1 millones el 50% del Pavón a la ex del actor, Amaya Curieses.

Esas mismas fuentes pronostican que Maya podría acabar en los tribunales por algunas demandas que recibiría próximamente.

Polémica

La polémica sobre el Pavón arranca antes de la irrupción de García en escena: en enero de 2019 Miguel del Arco, de Kamikaze, denunció en la SER "la incapacidad que tiene (José Maya) de sacar adelante este espacio y de dotarlo, con lo que está cobrando, para convertirlo en un teatro del siglo XXI".

Otro socio de Kamikaze, Miguel Tejada, calificó el teatro de "desastroso" y desveló que pagaban 360.000 euros de alquiler y 140.000 de gastos de mantenimiento cada año. "Este teatro no vale el dinero que pagamos por el alquiler. El deterioro del edificio es evidente. Es un centro sin dotación técnica, con goteras y en el que hemos sufrido cortes de luz", señaló.

Gonzalo Pérez. 

Pepe Maya se defendió: "Instalé unos dimmer nuevos (dispositivos que regulan la intensidad de luz de los focos) por 150.000 euros, el sistema de sonido por 55.000, el aparato nuevo de calefacción y aire acondicionado por 250.000 euros y cambié también las contraventanas, en lo que me gasté casi 40.00 euros".

A finales de 2020, en plena pandemia, Kamikaze quebró y Pepe Maya mostró su enfado en público: "A mí no me interesa tener un teatro en malas condiciones porque es mi sustento, no soy un chorizo, y esto lo han reiterado en todas las ruedas de prensa, y yo sé que la prensa está con ellos, que son los niños bonitos, pero son unos arrogantes, con todo el peso de la palabra, porque reclamar dinero a la administración no está mal, pero no a base de echar mierda sobre una persona".

"Me he convertido en un pobre casero insensible, soy el malo de la película. Me han utilizado como un eslogan, ellos lloran porque el que no llora no mama, y esa es una estrategia buena y les ha salido muy bien, pero lo que no se puede hacer es difamar y decir que no soy sensible al hecho teatral y que el Pavón se cae a pedazos: cuando ellos todavía estaban en el colegio, en 1981, monté una compañía para reivindicar a los clásicos del Siglo de Oro, me he pateado todos los pueblos de España y se olvidan de eso", añadía.

"Miguel del Arco es un prepotente pero el más impertinente y el que tiene peores modos es Jordi Buxó", añadió Maya. E insinuó que los socios del Kamikaze lo hacían para buscarse ayudas públicas ya que el Teatro Kamikaze (nombre con el que renombraron al Pavón) y sus productoras recibieron, por ejemplo, 613.751 euros solo en 2020.

Maya ahora dice que cree que su nuevo socio quiere acosarle para que le venda su parte: "Es la pelea de un artista contra un especulador", ha señalado en eldiario.es. Cabe recordar que este teatro no está calificado como Bien de Interés Cultural y, gracias a la débil Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, podría convertirse en una galería comercial.

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