25 de septiembre de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El exministro del PP señala que el expresidente no ha sido llamado a declarar como testigo a pesar de ser el principal beneficiado de la operación

Jorge Fernández Díaz apunta a Rajoy para evitar que la Justicia lo envíe a la cárcel como único culpable de la Kitchen

/ Fernández Díaz.
Jorge Fernández Díaz sospecha que la Audiencia Nacional quiere convertirlo en 'cabeza de turco' de la Operación Kitchen. El exministro del Interior todavía no ha tirado de la manta, pero sí que ha señalado a Mariano Rajoy, que ni siquiera ha sido llamado a declarar como testigo a pesar de ser el principal beneficiado de una operación parapolicial que pudo evitar su imputación por corrupción.

La guerra parapolicial que investiga la Audiencia Nacional desarrollada presuntamente durante la anterior legislatura del Gobierno del PP de Mariano Rajoy, según sus adversarios, "con el ánimo de destrozar la reputación de adversarios políticos y borrar las huellas de décadas de corrupción que corrieron por la sede Génova 13". Esto puede tener unas consecuencias judiciales de las que el actual líder de la formación conservadora, Pablo Casado, intentará salir airoso y sortearlas para alcanzar La Moncloa. 

Para los expertos consultados por elcierredigital.com, "los GAL parecían vacuna suficiente para que el Ministerio de Interior dejase de realizar prácticas decimonónicas, pero en la etapa de Jorge Fernández Díaz se cruzaron unas líneas rojas que a éste solo le habían afectado a nivel laboral". Las fuentes consultadas por elcierredigital.com se refieren a que en 2016 Ciudadanos forzó su salida del Consejo de Ministros y en 2019 Casado le negó la posibilidad de jubilarse políticamente en el Europarlamento.

Por eso, el exlíder popular Jorge Fernández Díaz, con más de cuatro décadas en política, se marchó cabizbajo, sorteó un grave problema de salud y se refugió en la prensa militante y en la religión católica que practica en su grado máximo. Según sus fieles amigos, "con el ánimo de que las sombras del pasado no le enturbiaran el futuro". Pero los fantasmas del turbio verano de 2013 han regresado para él.

Recurso

El exministro del Interior ha recurrido su imputación en la 'Kitchen' porque cree que el titular el Juzgado Central de Instrucción número 6, el magistrado Manuel García Castellón, "quiere cerrar en falso el proceso judicial". La defensa de Fernández Díaz recuerda que la guerra parapolicial para esconder corrupción añeja "no le afectaba ni perjudicaba el resultado de la investigación judicial", en clara referencia a que los sobresueldos los cobraban otros.

Al no aparecer él en los 'papeles de Bárcenas', en los que 'M. Rajoy' era la estrella, su defensa dice que "no tenía interés o motivación especial en una operación policial dirigida a sustraer información de aquella investigación judicial".

Fernández Díaz y Rajoy. 

"La interpretación del excelentísimo instructor 'encapsulando' los hechos en el entorno del Ministerio de Interior y rechazando la vía de investigación hacia el origen del problema, atenta contra el más elemental sentido común y contradice el resultado de las diligencias practicadas", añade.

La defensa recuerda que "es claro que el origen de la 'Operación Kitchen' ni estuvo relacionado ni afectaba al Ministerio de Interior. Y es obvio que el señor Bárcenas era el tesorero del Partido Popular, no del Ministerio de Interior y no dependía ni estaba vinculado con dicho Ministerio".

El escrito reprocha a la Audiencia Nacional que haga "un planteamiento simplista" y cita a Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal como dirigentes afectados por los famosos papeles y pide desimputar a Fernández Díaz para "no someterle injustificadamente a una 'pena de banquillo' adicional a la 'pena de telediario' que ya ha sufrido".

Operación parapolicial

También la defensa del exministro del PP, Jorge Fernández Díaz, alega que éste no pudo impulsar la operación parapolicial puesta en marcha en 2013, porque no aparecía en los 'papeles de Bárcenas'. Según su abogado, ya que indirectamente su carrera política estaba atada a la de su jefe y protector durante dos décadas, Mariano Rajoy.

Cabe recordar que el expresidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, fue el principal beneficiado de esta mediática operación "cloaquil", pero que ni siquiera ha sido llamado a declarar como testigo por el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. 

El auto judicial de la operación 'Kitchen' señala que grupos de policías a las órdenes entonces de Fernández Díaz compraron el favor del chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas, Sergio Ríos, que les ayudó a colarse en el estudio de pintura de la mujer del extesorero, Rosalía Iglesias, para sacar de un doble fondo de armario una documentación que tenía un nombre protagonista: Mariano Rajoy. 

Luis Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias. 

La Fiscalía ya ha solicitado que se revise la exculpación de María Dolores de Cospedal y que se impute a Ignacio Cosidó, exdirector de la Policía Nacional. Por el momento los fiscales de la Audiencia Nacional no han hecho mención alguna a Fernández Díaz, cuyo único objetivo es el de pretender librarse de la causa de la operación Kitchen. Sin embargo, el juez García Castellón asegura que los mensajes que le envió a su número dos, Francisco Martínez, que los llevó ante notario, "son cuanto menos indicios lo suficientemente relevantes como para acordar la apertura del procedimiento" contra el exministro.

El auto señala que Fernández Díaz "con abuso de sus funciones y conocimiento de su ilicitud" pidió a Martínez que se pusiera en marcha una operación "encaminada a la obtención de información y documentación que pudiera estar en el poder del referido Luis Francisco Bárcenas Gutiérrez, con el fin de sustraer dicho material de la autoridad judicial en la investigación".

Los mensajes son indicios de que Fernández Díaz conocía que Sergio Ríos, exchófer de Bárcenas e informante de la 'Kitchen', iba a ser un elemento clave en la guerra sucia contra el extesorero. Ríos, exportero de un burdel, se habría embolsado 50.000 euros por hacer de 'topo' contra su exjefe y habría conseguido facilidades para hacerse con una plaza de Policía a la edad de 40 años.

En esta operación, bautizada como 'Kitchen', también están procesados el excomisario José Manuel Villarejo y el exmando policial Enrique García Castaño, conocido como el gordo, que según el magistrado buscaban "poder obtener algún tipo de beneficio personal".

También la Audiencia Nacional considera que estos dos expolicías estuvieron durante un largo tiempo "extorsionando o presionando con la misma a cargos públicos o responsables del Ministerio del Interior, o bien simplemente con la finalidad de preservar sus respectivos cargos en la cúpula policial y la impunidad en las actividades ilícitas que, presuntamente, venían desarrollando de forma paralela".

COMPARTIR: