21 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

La comunidad de propietarios se inventó una normativa que impedía a la chica, de 16 años, bajar sola a la piscina o utilizar el ascensor

La niña con síndrome de Down a la que sus vecinos en Boadilla del Monte impedían ir sola a zonas comunes gana la batalla

Blanca ha ganado. Sus vecinos en una conocida urbanización de Boadilla del Monte (Madrid) no querían que fuera sola a la piscina y que subiera y bajara en el ascensor. Dicen sus padres sólo porque tiene síndrome de Down. Sin embargo, esta manifiesta discriminación no tiene ningún respaldo legal y afortunadamente la chica podrá volver a llevar una vida normal dentro de su comunidad.

Se llama Blanca, tiene 16 años y vive en una urbanización de Boadilla del Monte (Madrid). Blanca tiene síndrome de Down, lo cual no le impide llevar una vida normal y, cómo no, subir y bajar sola en el ascensor de su casa o ir ella sola a la piscina de la urbanización. Pero sus vecinos decidieron unilateralmente que eso no podía ser, y así lo reflejaron un junta y en la nuevas normas vecinales : "Los niños menores de 10 años y los discapacitados no podrán utilizar el servicio de ascensor ni piscina excepto si van con acompañante mayor de edad", señalaba el documento, que ya ha sido cambiado.

Y es que Blanca ha ganado ante semejante despropósito, ya que la única norma existente al respecto en la Comunidad de Madrid señala que los ascensores no podrán ser utilizados por menores de diez años que vayan solos, no habla de “discapacitados”.

Blanca y su padre, Sergio, en su domicilio de Boadilla el Monte.

Ahora, afortunadamente, esta discriminación inadmisible que solo atendía a una decisión unilateral de los vecinos ha sido suspendida. “Blanca es autónoma, nada perfectamente y sabe bajar sola”, aseguran sus padres, Sergio Rodríguez e Isabel Sánchez, que siguen sin explicarse por qué sus vecinos decidieron discriminar a Blanca sin más motivo que su síndrome de Down.

Después de cuatro meses de lucha los vecinos han reculado porque no tienen ninguna normativa a la que agarrarse para impedir a Blanca subir y bajar en el ascensor o ir sola a la piscina. Así que la chica y su familia han recuperado la sonrisa, aunque han tenido que sufrir a sus vecinos desde agosto, cuando se les ocurrió discriminar a Blanca.

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