09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Roca trabajó a sus órdenes, fue vinculado a la Operación Estatua y compró los terrenos de La Cañada en Marbella por 80 millones de pesetas

La desconocida historia de Tomás Olivo: El hombre de Gil y Gil que toma el poder en Unicaja

Exclusiva Jesús Gil y Tomás Olivo.
Jesús Gil y Tomás Olivo.
Uno de los grandes beneficiados de la nefasta época del gilismo, el empresario murciano Tomás Olivo López, el amigo personal del muñidor de la trama corrupta Malaya, Juan Antonio Roca, se ha convertido en el accionista más significativo de Unicaja Banco, tras aflorar una participación de más del cinco por ciento en el capital de esta entidad otrora vinculada al PSOE de Andalucía. Así consta ahora en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

¿Quién es este millonario de 72 años nacido en el pueblo murciano de Fuente Álamo y que empezó a trabajar como gasolinero al que Jesús Gil y Gil le dio casi todo?

Su curriculum es muy sencillo: Tomás Olivo López preside la sociedad General de Galerías Comerciales (GGC) y ocupa el noveno puesto de los españoles más ricos del mundo, según la revista Forbes, con una fortuna de 1.800 millones de dólares (1.665 millones de euros). Sus activos inmobiliarios están valorados a 31 de diciembre de 2019 en 2.523 millones de euros, según los balances del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde cotiza General de Galerías Comerciales.

Y entre sus principales activos figuran: El centro comercial La Cañada, en Marbella, valorado en más 675 millones de euros; el parque comercial Nevada, en Granada, valorado en 545 millones de euros; el parque comercial Mataró Parc, en Barcelona (275 millones); el centro comercial Gran Plaza, en Almería (162 millones); el parque comercial Mediterráneo, en Almería (122 millones) y el centro comercial Las Dunas, en Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz (54 millones de euros).

El empresario Tomás Olivo.

Ahora acaba de dar un nuevo golpe en el tablero del poder. En concreto, este empresario, nacido hace 72 años en el pueblo murciano de Fuente Álamo, se ha convertido en accionista de referencia de la entidad crediticia Unicaja, al controlar 81 millones de acciones, en total un poco más del 5 por ciento, que tienen un valor cercano a los 42 millones de euros. Se convierte en el segundo accionista de la entidad financiera. Controla estas acciones a título personal, pero también a través de su empresa la sociedad Desarrollos la Coronela S.L., controlada directamente por Tomás Olivo.

Pero quién es este nuevo rico llegado a la cima desde el pelotazo inmobiliario ideado por el gilismo en su reino de taifas de la localidad malagueña de Marbella.

El pelotazo de La Cañada

Un vez llegado Jesús Gil y Gil al poder de la Costa del Sol en el verano de 1991, a la troupe de gilistas se uniría muy pronto Tomás Olivo López, un singular personaje y considerado como “otro de sus chicos”. Gran amigo de Juan Antonio Roca, su valedor en Marbella, el gran urdidor de la trama de corrupción Malaya, donde Olivo estuvo imputado y de la que salió finalmente absuelto.

Roca como Olivo eran y son murcianos, amigos de fiestas urbanísticas anteriores a la llegad del gilismo a Marbella. Juan Antonio Roca había sido elegido por Gil y Gil como “su hombre”, el controlador de las sociedades municipales dedicadas a gestionar la construcción y el turismo.

Gregorio Jesús Gil y Gil solía exprimir a sus gregarios, pero a todos los compensaba adecuadamente por la adhesión inquebrantable a su causa y a su bolsillo. Uno de sus “chicos” fue precisamente Tomás Olivo López.

Una de las primeras operaciones investigadas por la Justicia fue su presunta utilización en la operación “estatuas”. Se trataba de un supuesto desvio de dinero para pagar la escultura rusa denominada “La Victoria”, utilizando fondos municipales de Marbella, por el que se le abrió a Gil y Gil un proceso por posible malversación de caudales públicos y falsedad documental.

La ciudad de Marbella, cuna del gilismo.

Todo ocurrió en 1994, por entonces el alcalde de Moscú, Yury Luzhkov, y el escultor Zurab Tsereteli sellaron un acuerdo para la cesión gratuita de una escultura de 23 metros de altura, bautizada como “La Victoria”, para el municipio de Marbella y que se situó a la entrada de Puerto Banús. El consistorio solo pagaría los gastos de impuestos, transporte y aduana.

Esto hizo que el PSOE interpusiera una querella que recayó en el Juzgado de Instrucción nº 5 de Marbella, en la que se indicaba textualmente que el Ayuntamiento de Marbella de Gil y Gil había “falsificado” un posterior convenio de colaboración, fechado el 24 de junio de 1995, en el que se reconocía que se debía a Luzhkov y a Tsereteli la cantidad de 141 millones de pesetas de entonces. En este acuerdo se plasmaba la inscripción de unos terrenos a nombre el alcalde de Moscú y del escultor georgiano a cambio de esta supuesta deuda.

La prensa rusa publicó por aquellas fechas en gran relieve la noticia de la inversión inmobiliaria del alcalde moscovita en España. El revuelo social fue enorme y Luzhkov no tuvo más remedio que enviar una dura carta a Gil y Gil: “Sé muy bien que no he firmado ningún acuerdo económico con la ciudad de Marbella y no quiero que nadie utilice mi nombre para sus intereses políticos o cualesquiera”, señalaba en ella.

Según las investigaciones judiciales se transfirieron los 141 millones de pesetas a la empresa municipal Jardines 2.000, que utilizó esa cantidad para pagar una supuesta deuda con la constructora Emasa, propiedad de Tomás Olivo, por obras y servicios. Esta sociedad a su vez cedió el dinero a la empresa Mar and Gregory SL (dedicada la edición de grabaciones sonido y vídeo) para que ésta se adjudicase tres parcelas municipales y las entregara la entidad Caja Postal, con la que trabajaba Gil y Gil, como hipoteca de los apartamento que el escultor ruso adquirió en la urbanización ‘Los Granados’, próxima a Puerto Banús.

En esta operación de ingeniería financiera aparecía como nudo de conexión Tomás Olivo, propietario de Emasa Empresa Constructora, la sociedad utilizada como pantalla de toda la operación.

Tomás Olivo fue el empresario inmobiliario que más se benefició del gilismo dentro de su emporio del ladrillo en la costa del Sol, quizá el mayor de ellos. El centro comercial ‘La Cañada’, situado en la carretera que une Marbella con Ojén, es un claro ejemplo.

La entrada al Centro Comercial La Cañada.

La familia Olivo (Tomas, su hermano Ramón, su hija María Dolores Olivo Sánchez,etc) ha sido claramente beneficiada por el dedo del otrora poderoso Juan Antonio Roca. Gracias a ello adquirieron los terrenos donde se ubica el centro comercial ‘La Cañada’ por 600 millones de pesetas, aunque en la misma inscripción registral los peritos bancarios ya valoraban dicha parcela en 800 millones de pesetas.

Dichos terrenos, ya desafectados del patrimonio municipal marbellí, fueron luego reclasificados de rústicos a comerciales por el gerente de Urbanismo, Juan Antonio Roca, el gran amigo de Tomás Olivo, con quien, según las cotizaciones de la Seguridad Social que obran en poder de elcirredigital.com, llegó a trabajar en la zona alicantina como promotor de su chalés entre los años 1980 y 1985.

Además, la forma de pago de dichos terrenos municipales al Ayuntamiento de Marbella de Gil y Gil, donde se asienta este centro comercial, fue muy atípica, pero dentro de la norma de la casa, es decir, del gilismo.

“Ochenta millones de pesetas mediante cheque bancario; 160 millones de pesetas abonados por el sistema de compensación de créditos y de deudas entre la sociedad y el ayuntamiento; y los restantes 360 millones se abonarán mediante la ejecución de obras encargadas por el muy IIustre Ayuntamiento de Marbella”.

Jesús Gil con el bastón de mando de la alcaldía de Marbella.

En conexión con este pelotazo, la Justicia también investigó paralelamente la adquisición de otros terrenos valorados en 600 millones de pesetas y que fueron a parar a la sociedad Manilex, en concepto de una supuesta deuda de 36 millones.

Como administrador de Manilex, figuraba Roberto White, que en su día fue secretario del consejo de administración de la empresa gestora del centro comercial Pryca en la localidad madrileña de Collado Villalba, donde casualmente Gil y Gil situó a su equipo de baloncesto del Atlético de Madrid, que fue otro de sus grandes escándalos.

Se daba la coincidencia que el promotor inmobiliario de este centro comercial en esta localidad de la sierra de Madrid era también el mencionado Tomás Olivo, a través de sus sociedad General de Galerías Comerciales SA, la misma que gestiona el centro comercial ‘La Cañada’ de Marbella. En esta empresa figuraba como presidente Tomás Olivo y como administradores su hermano Ramón, su otro yo, y Sandra Ravich Calafell.

Toda una telaraña de empresas adecuada para un guión de intriga, si no fuera porque se jugaba con el dinero público de los marbellíes. Una manera de despistar a los investigadores y tener a salvo un preciado patrimonio millonario.

El holding de Tomás Olivo

La escasez de movimientos oficiales que registra la cabecera empresarial de Tomás Olivo a través de General de Galerías Comerciales (GGC) no representa ninguna excepción el universo de las Socimis -empresas de inversión inmobiliarias- que cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Gracias a ella ha logrado colarse en la lista Forbes de los 1.000 principales millonarios del mundo y entre los diez más ricos de España. Su grupo GGC está considerado como la mayor empresa de España de centros comerciales. En su cartera resaltan seis grandes centros, como ya se ha comentado: El Centro Comercial Mediterráneo, ubicado en Almería; Mataró Parc, en Barcelona; Gran Plaza, en Roquetas de Mar (Almería); Las Dunas, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz); Nevada Shopping, en Armilla (Granada); y la joya de la corona, La Cañada, en Marbella. También tiene negocios en República Dominicana, como parte de los empresarios de la trama Roca.

Pero en su vida hay notas muy negras también. Como la ocurrida en 2012 cuando fue condenado a cinco años de prisión por maltrato a su exesposa, con la que mantuvo un trato “de humillación, agresión y control” entre 2003 y 2006, según el relato judicial de los hechos.La vigiló incluso con un sistema de grabación en la casa donde ella residía.

Luego, un año después, la Audiencia Provincial de Málaga redujo la pena a siete meses por un delito de maltrato a su exmujer, rebajando la sentencia anterior que le había condenado a una pena de cinco años de prisión. Sin embargo, el fallo del tribunal daba por probado que “en mayo de 2005, Olivo había tratado de obstaculizar el paso a su víctima, sentándose en el capó de su vehículo, y que en junio de ese mismo año la agredió de forma reiterada y le propinó bofetones en la cara, además de agarrarla del pelo, en presencia de su hija”.

Hoy, a sus 72 años, este empresario del gilismo, padre de nueve hijos con tres mujeres distintas, acaba de entrar con fuerza en el accionariado de Unicaja, con más de un cinco por ciento del capital de la entidad crediticia andaluza, otrora emblema y referente del poder económico socialista.

 

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