06 de junio de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Ryanair pide al Ayuntamiento de Vigo el triple de ayudas para mantener sus rutas a Madrid y a Londres

El “chantaje” de las aerolíneas low cost, más de 100 millones de euros en subvenciones anuales para operar en pequeños aeropuertos

Easyjet ha cerrado sus rutas desde Asturias
Easyjet ha cerrado sus rutas desde Asturias
El cierre de las rutas que operaba la compañía easyjet desde el aeropuerto de Oviedo a los de Ginebra y Londres ha dejado al descubierto el gran negocio de las aerolíneas low cost con ayuntamientos, provincias e incluso comunidades autónomas. Millones en ayudas y la “coacción” continúa para recibir más dinero para mantener los itinerarios

Esta pasada semana, la compañía aérea easyJet anunció la suspensión de la ruta que conecta el aeropuerto de Londres-Stanted con el de Asturias para la próxima temporada de verano, tras hacer lo mismo unos días antes con el vuelo a Ginebra. Ambas decisiones conllevan que la empresa abandone la terminal asturiana, donde operaba desde el año 2007, y despida a los ocho trabajadores de tierra.

Aunque la aerolínea ha argumentado que su salida se debe a una “reducción de demanda”, en su comunicado muchos ver la verdadera razón, los próximos concursos que convocará el Gobierno asturiano para mejorar la conectividad nacional e internacional. Aunque easyjet afirma que “da por rotas las relaciones con el Principado de Asturias” y que no se presentará a los próximos concursos, si la subvención es suculenta, nadie duda que lo hará.

Chantaje en Vigo

Algo parecido está ocurriendo ahora en Vigo, aunque el actor principal es distinto, Ryanair, el gran rival de easyjet. En este caso quién paga una cantidad millonaria a esta polémica línea aérea desde el año 2016 es el Ayuntamiento de Vigo de Abel Caballero.

Vuelo inaugural de Ryanair desde Vigo

Ahora Ryanair reclama a Abel Caballero 3,7 millones al año, casi el triple de los 1,47 millones que ahora percibe anualmente, a cambio de garantizar su futuro en el Aeropuerto de Peinador y añadir a su oferta nuevas conexiones con Madrid y Londres, pero eliminando los vuelos a Milán y Edimburgo. Si a día de hoy Ryanair percibe 6,8 euros por pasajero, su propuesta consiste en incrementar el respaldo público hasta 16 euros.

A cambio, la low cost contemplaría mantener -al menos hasta mediados de 2020- su actual volumen de plazas en Peinador, que ronda las 231.300 anuales. El triple por nada.

Un negocio boyante

Toda esta estrategia deja al descubierto un negocio desconocido por muchos, las enormes subvenciones que cobran las low cost para especialmente ofrecer rutas en aeropuertos de pequeña dimensión y escaso tráfico. Lo que comunidades autónomas, diputaciones provinciales e incluso ayuntamientos venden como éxito, no es más que un enorme casto que justifique que muchos aeropuertos que no son rentables tengan más vuelos. Tan solo hay que revisar los datos del mes de agosto de los aeropuertos pertenecientes a AENA. El 82% de los pasajeros se ha concentrado en los 10 primeros aeropuertos, el 18% restante, menos que los viajeros que ha tenido el Aeropuerto Madrid-Barajas, lo han tenido los 38 aeropuertos restantes.

Las subvenciones son una práctica común de Ryanair y otras low cost para estar presente en muchos aeropuertos, sobre todo regionales, y embolsarse a cambio millones de euros. La Asociación de Aerolíneas Europeas (AEA) llegó a cifrarlas en más de 793 millones en solo dos años (2011-2012) en Europa.

Solo en España, Ryanair se habría aprovechado por esa vía de la mitad de las ayudas públicas en los últimos años, que superan los 100 millones de euros. El problema es que cuando la aerolínea llega a un aeropuerto es la que “atrapa” a las administraciones para pedir más y más dinero. Asturias y Vigo son los dos últimos ejemplos.

COMPARTIR: