22 de abril de 2019
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FIN DE SEMANA

Un estudio de la ONG Plan Internacional afirma que "se suprime la empatía hacia las víctimas para centrarse en reforzar el vínculo con el grupo"

El acoso grupal callejero a las féminas sigue como forma de diversión y reafirmación de la dominación masculina

Los acusadores grupales actúan
Los acusadores grupales actúan "por diversión".
Un estudio basado en 750 en testimonios de adolescentes y mujeres jóvenes de Nueva Delhi (India), Kampala (Uganda), Lima (Perú), Sídney (Australia) y Madrid demuestra que los hombres que cometen acoso "ponen su necesidad de aceptación social en el grupo por delante de la de de las mujeres de sentirse seguras en las calles". Así lo señala el informe "Inseguras en las calles: experiencias de acoso callejero en grupo en niñas y mujeres jóvenes", de la ONG Plan International.

El acoso callejero en grupo, en forma de piropos no deseados, silbidos, miradas insistentes o seguimiento y persecución, suele ser considerado por chicos y hombres como una "afirmación del vínculo grupal, de demostración de poder y masculinidad e incluso de diversión". Esto es lo que concluye  el informe titulado "Inseguras en las calles: experiencias de acoso callejero en grupo en niñas y mujeres jóvenes", elaborado por la ONG Plan International.

En El Cairo (Egipto), el 99% de las mujeres asegura haber sido acosadas por la calle. 

El trabajo recoge una muestra internacional y está basado en 750 en testimonios de adolescentes y mujeres jóvenes de Nueva Delhi (India), Kampala (Uganda), Lima (Perú), Sídney (Australia) y Madrid y viene a confirmar lo que ya era evidente,  que los hombres y jóvenes que cometen acoso "ponen su necesidad de aceptación social en el grupo, por delante de la necesidad vital de las chicas y mujeres de sentirse seguras en las calles". 

Además, indica que los grupos que acosan consideran esta práctica una forma de entretenerse y divertirse y "suprimen la empatía hacia las víctimas para centrarse en reforzar el vínculo con el grupo y medirse con sus pares". La supuesta superioridad de género aprendida por los jóvenes la refuerzan de este modo en su grupo social perpetuando las mentalidades machistas que desembocan después, en los casos más graves, en violencia  física y psicológica contra las mujeres. 

Según la directora de Plan International España, Emilia Sánchez-Pantoja, este informe pone en evidencia que, en ciudades de todo el mundo, a las niñas y mujeres se les niega su derecho al espacio público y a moverse libremente debido a las actitudes violentas y sexistas de los hombres que las acosan".  Sencillamente, no son libres y se ven obligadas a no bajar la guardia nunca en especial en algunas zonas ya delimitadas por este estudio tras la recogida de testimonios. 

El acoso grupal a mujeres es desgraciadamente común en todas las sociedades. 

Sánchez-Pantoja considera que "muchas veces, los chicos ni siquiera son conscientes del miedo que generan en ellas", ya que "están más pendientes de reafirmar su masculinidad ante los amigos que en desarrollar alguna empatía con la chica a la que están acosando".

Las víctimas más débiles

El informe destaca que el acoso callejero en grupo "explota los desequilibrios de poder y pone en la diana a las chicas en situación más vulnerable" y sostiene que esto ocurre con más frecuencia cuando ellos van en grupos grandes y ellas son más jóvenes y están solas. Además, cuando las chicas se enfrentan al acoso, la respuesta "suele desembocar en más burlas, risas y posible escalada de violencia".

Es común desde siempre ver la complicidad del grupo de hombres cuando uno de ellos acosa o intimidad a una mujer 

El documento se centra especialmente en el análisis de la prevalencia del acoso y la violencia que ejercen grupos de hombres y de chicos y revela que en algunas ocasiones los transeúntes y testigos se suman al acoso de las niñas, riéndose de las víctimas. Además, en casi tres cuartas parte de los casos, los transeúntes no intervienen para defender a las acosadas, y, si lo hacen, suelen ser mujeres.

En muchos países el acoso a las mujeres se ha permitido y normalizado a través de su historia  favorecido por las tradiciones y creencias y convirtiéndose en una auténtica epidemia. Es el caso de Egipto en cuya capital, El Cairo, el 99% de las mujeres asegura haber sido acosada por la calle. Fue en 2014, cuando tras una brutal agresión en la calle, el Gobierno egipcio promulgó su primera ley contra esta lacra en la que tipificaba el delito de acoso sexual. 

Los acosadores  suelen actuar en grupo y eligen como víctimas a mujeres que van solas o que han logrado aislar de sus amigas. 

Sobre las agresiones verbales, y en particular los silbidos, este trabajo indica que es la forma más común de hostigamiento callejero en grupo en las ciudades. En una "abrumadora" proporción es de naturaleza sexual. En más de un tercio de los casos, son incidentes repetidos en la misma zona o a la misma hora, "lo que es agotador y acrecienta el miedo de las chicas", según los autores.

Cerca de las escuelas

Según los resultados, estas prácticas ocurren "en gran medida" alrededor de las escuelas y centros educativos, lo que en algunos casos puede llevar a las niñas a abandonar su educación, como ocurre en Delhi, una de las ciudades estudiadas. Además, el informe muestra cómo, según los testimonios de las jóvenes, muchos hombres dejan de acosar a las chicas cuando se dan cuenta de que van acompañadas de otros hombres, lo que demuestra, una vez más, la mentalidad machista de dominación y de supuesta superioridad de los acosadores sobre las mujeres, a las que continúan considerando "objetos de pertenencia" de otros hombres. Y por supuesto, a los que no se van a enfrentar por considerarlos al mismo nivel o superiores. 

Plan Internacional insiste en la educación de los jóvenes como solución a la violencia de género sobre las mujeres.

Para combatir este acoso callejero grupal, Plan International defiende la necesidad de poner en marcha campañas públicas que eduquen, enseñen y animen a los hombres a empatizar con las chicas y mujeres para erradicar estos comportamientos violentos, cobardes  y perjudiciales. La organización trabaja en el cambio de actitudes de chicos y hombres a través del programa Safer Cities (Ciudades más Seguras). No se trata de enseñar a las mujeres a protegerse, sino de educar a los hombres en la igualdad y el respeto. 

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