15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

PRIMOGÉNITA DE JUAN DE AMPUDIA Y LÓPEZ, ERA AMIGA DE CARMEN FRANCO, TENÍA ENTRADA EN EL PARDO Y SE RELACIONABA CON EL GENERAL PERÓN Y CARRERO BLANCO

La vida desconocida de Nini Montián, la 'madame' del franquismo: Hija de militar controlaba los secretos de alcoba del Régimen

El Cierre Digital en Niní Montián en dos momentos de su vida.
Niní Montián en dos momentos de su vida.
Niní Montián fue la gran conocedora de los secretos de alcaba del franquismo. Dueña de una agenda impresionante, su amistad con Carmen Franco y Luis Carrero Blanco fueron el gran salvoconducto para moverse durante décadas. Amiga del General Perón llegó a facilitar encuentros clandestinos en la España de la dictadura y, dicen, la madre de Tita Cervera llegó a solicitar su ayuda para introducir a su hija en la alta sociedad del momento.

Prostitución, más o menos encubierta, poder y negocios siempre han sido un combo en la vida política española. El ‘Caso Mediador’ de tan reciente actualidad es prueba de ello. Es una vuelta a la España de La escopeta nacional (1978) de Berlanga que tan bien retrató las miserias y doble moral del poder político y económico durante el franquismo.

Años más tarde Pedro Almodóvar en su película Los amantes pasajeros (2013) incluyó un personaje, encarnado por Cecilia Roth, que a muchos recordó a la figura de Bárbara Rey. Se trataba de una mujer que fracasó en el mundo de la interpretación y se dedicó a dirigir un negocio de trabajadoras sexuales y a grabar vídeos. “Tengo a todas las grandes personalidades de este país grabadas”, aseguraba.

Sin embargo, el cineasta manchego aseguró en el El programa de Ana Rosa que no se inspiró en la Totanera sino en una mujer que contó con mucho poder en la época del franquismo. Se trata de Nini Montián, que dominó los secretos de la alta sociedad del régimen.

Niní Montián. 

De nombre real Elena Isabel de Ampudia, nació en Madrid en 1917. Su padre era el general Ampudia, uno de los que participó en la designación de Francisco Franco como Jefe de Estado en 1938 en Burgos durante la Guerra Civil. Antes del Golpe de Estado franquista, ya una joven Niní Montián se lanzó al mundo de la interpretación. Así en 1935 debutó interpretando Santa Isabel de España en el Teatro Eslava de Madrid.

Tras el fin de la contienda, Nani intentó triunfar de nuevo como actriz. Sin embargo, su éxito fue escaso. Presumiendo de marquesado de Ampudia, montó su propia compañía de teatro. Se especializó en las llamadas comedias de salón. Hizo del Teatro Español casi su casa y el público, mayoritariamente femenino, acudía principalmente para disfrutar del vestuario suntuosos que solía lucir. En su compañía tuvo nombres destacados como Carola Fernán Gómez, uno de los grandes nombres del teatro y madre de Fernando.

La puerta giratoria de El Pardo 

Su ascensión social no llegó por la interpretación, aunque llegó a participar en alguna película de éxito como El milagro del Cristo de la Vega (1941). Fue su agenda y su capacidad para las relaciones públicas, entendidas de una forma peculiar, lo que la convirtieron en una mujer importante.

Entre su lista de contactos fue fundamental el nombre de Carmen Franco Polo, única hija del dictador, lo que le permitió la entrada en El Pardo e intensificar sus relaciones con los gerifaltes de la dictadura. Muy comentada fue su cercanía con Luis Carrero Blanco, el todopoderoso número dos del dictador durante años.

Con Perón 

También estuvo muy unida al General Juan Domingo Perón durante su exilio en Madrid. Ya en la visita de Evita a España en 1947 fue una de las personalidades invitadas a los fastos del recibimiento a la Primera Dama argentina. Con Perón ya viudo y expulsado del poder, intentó que el argentino encontrara un hueco en la corte de El Pardo, sin conseguirlo. Fue posiblemente su único fracaso.

Evita Perón. 

Perón se mantuvo en Madrid hasta que volvió a la presidencia argentina en 1974 junto a su nueva esposa Isabelita. Con ella vivía en Madrid en una convivencia que compartían con el cadáver de Evita. Con el cuerpo embalsamado de la mítica Eva Duarte se recurrió al vidente Rappel para que arreglara la ropa que llevaba. La intermediara fue Niní, claro.

Así lo contaba él en una entrevista: “Perón cuando vivía en Madrid con su mujer Isabel, contactó conmigo para que le hiciese uno para ponérselo encima del original, ella estaba embalsamada. Y entonces por mediación de mi madrina Niní Montian que era íntima de Eva contactó Perón para hacerla ese sobre-vestido. Se le hizo de seda natural, para que no se picase, por los años”.

“Perón, agradecidísimo a los dos días dijo que le pasara la factura del vestido. Comprenderás que ante esa situación, su persona y para quien era, ni loco cobré la factura, a pesar de la insistencia por su parte. Para mí fue un honor hacer ese trabajo. Perón como agradecimiento, me regaló un cinturón de gaucho lleno de monedas de plata, que lo guardo como oro en paño. Por su historia y por el recuerdo de una persona que no es normal tenerlo”, añadía el futurólogo.

Cobrando comisiones de los americanos 

El alcahueteo fue su gran arte. En sus eventos, casi siempre vendidos como algo benéfico, el cómo se sentaban los invitados en sus ágapes no era algo al albur. La actriz al lado del ministro que estaba interesado en ella, la pareja que tenían sus respectivos cónyuges pero querían reunirse sin levantar sospechas o el chico joven con ambición al lado del señor con posibles interesado en él. Una forma de facilitar encuentros que le hizo ganarse la fama de ‘madame’ del franquismo.

Hilario López Millán. 

Era el perejil de todas las salsas. Un día organizaba en Madrid un fiesta para los astronautas estadounidenses que llegaron a la luna en 1969 y que querían conocer los secretos de Madrid la nuit y al otro conseguía ser recibida por el Papa Pablo VI en el Vaticano.

Su relación con los americanos era tal que también vio allí posibilidad de negocio. Así lo afirma el periodista Hilario López Millán en su libro Crónica rosa de España (Planeta, 2000).

El periodista recién llegado a Madrid desde Hellín (Albacete) entró a trabajar a las ordenes de la Montián como secretario. Su facilidad para conocer el mundo gay, entonces envuelto en la clandestinidad, ayudó mucho. Lopéz Millán recuerda que "estaba metida en el régimen franquista y tenía muchas influencias" y que cuando visitaban Madrid los millonarios estadounidenses que se dejaban caer por la capital en pleno desarrollismo económico "de las compras caras que hacían en las tiendas se llevaba un tanto por ciento, de mutuo acuerdo con los comerciantes, igual que con los hoteles que ella previamente había buscado".

Tita Cervera

Según Concha Calleja en su libro Una historia sin título (2004) una de las personas que recurrió al poder de influencia Niní Montián fue Carmen Fernández, madre de Tita Cervera, para que introdujera a su hija en la vida social madrileña. La hoy baronesa Thyssen se enfadó mucho por la publicación de este dato en el citado libro. 

Tita Cervera. 

Con la llegada de la democracia fue perdiendo influencia poco a poco y otros nombres la sustituyeron como reinas de los contactos VIP como el caso de la peruana Mona Jiménez. Un cáncer de páncreas acabó con su vida a los 68 años el 9 de marzo de 1986. Un halo de secretismo rodeó su fallecimiento por expreso deseo suyo. Así la describió Francisco Umbral en su obituario publicado en El País: “Nada, Niní, nada en tu muerte, un poco menos fúnebre que tu vida; nada, vieja virgen inversa de esta tribu con pretensiones, o sea, eso que los carlistas llamaban 'la farsa del madrileñismo'. Nada, Niní. Venías de Fernando de Rojas, eras ya como la abuela de Quevedo, fíjate si eras antigua, Niní, y no estoy tratando de ponerte años, sino de quitarte siglos. La palabra alcahueta no iba contigo, porque eras otra cosa, eras una esteticista del mal, que es el bien, y a mí me reñías siempre por llevar el pelo tan largo”.

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