20 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La policía sospecha de que podría haber acabado con la vida de cuatro personas en un período de dos décadas

El caso de Juan Torres: El presunto asesino en serie de Mallorca que no ha dejado pruebas concluyentes

Juanto Torres, siendo detenido. /Periódico de Ibiza
Juanto Torres, siendo detenido. /Periódico de Ibiza
Conocido como 'El Pirata' o 'Juanito Pirata'. Él es Juan Torres Serra, presunto asesino en serie de cuatro personas en un período de dos décadas. Desde finales de los 90 hasta el actual 2020, Torres ha sido vinculado con una serie de desapariciones de las que no se ha logrado sacar nada en claro. No se han encontrado los cuerpos ni se han obtenido pistas que desvelen el misterio que hay tras los casos, más allá de la presencia del propio Torres.

Desde finales de los 90 hasta el actual 2020. Juan Torres Serra, más comúnmente conocido como ‘El Pirata’ o ‘Juanito Pirata’, es sospechoso de haber asesinado a un total de cuatro personas durante esas más de dos décadas. Sus movimientos, que le posicionan siempre alrededor de Mallorca e Ibiza, han sido perseguidos sin éxito por la Guardia Civil, que ha sido incapaz de encontrar ningún cuerpo.

Antonio Llabrés es el nombre de la última persona que ha desaparecido y que apunta a Torres. Ocurrió el pasado mes de agosto, cuando él se despedía de sus familiares para irse unos días a Ibiza antes de acabar perdiéndose la pista de su paradero. En su lugar, fue Juan Torres quien se dejó ver en la casa del desaparecido, donde planeaba hospedarse varios años con la autorización firmada de la supuesta víctima. Casualidad o no, lo cierto es que no hay pistas que descifren lo ocurrido, más allá de la sombra, siempre presente, del ‘Pirata’.

Cartel de 'Se Busca', de Antonio Llabrés. /SOSDesaparecidos

Fuentes cercanas a la investigación han confirmado a elcierredigital.com que, sin lugar a dudas, se trata de un caso peculiar, “raro”. "¿Cómo es posible que un solo tipo tenga a la Guardia Civil en vilo durante años?", sobre todo si se tiene en cuenta cómo han evolucionado las tecnologías de los agentes con el paso del tiempo.

De hecho, ni siquiera se puede estar completamente seguro de que Torres esté vinculado con las cuatro desapariciones. Es el caso, por ejemplo, de Thomas Egner, un alemán desaparecido en 1998 que también “se fue de viaje” para no volver jamás. En su residencia, de nuevo, se encontraría Torres. Pero, con todo, no está claro que fuera él, aunque la fama ya ganada de asesino en serie le precede y el hecho es que está cerca del lugar de los sucesos, por lo que su presencia es llamativa.

Existen muchas incógnitas acerca del modus operandi del acusado. La probabilidad de que un solo hombre haya sido capaz de realizar todo lo acaecido y salir impune llama la atención, pero más allá de sus “relaciones con un tipo de gente especial” y que “frecuenta ambientes extraños”, poco se conoce que pueda esclarecer un caso que se ha prolongado durante décadas.

Décadas de incógnitas

Durante los finales y principios del siglo XXI, Juan Torres se encontraba encerrado en prisión. Pasó en los calabozos cerca de 10 años, desde 1998 hasta 2007. Según cuentan fuentes relacionadas con el caso a elcierredigital.com, es perfectamente posible que “en los 90 estuviera implicado en algún caso o dos”.

No obstante, con el transcurso de los años, los métodos policiales han avanzado mucho y las dificultades para llevar a cabo alguna fechoría, sobre todo estando en el punto de mira de las autoridades, son considerablemente altas. Por otra parte, no haber encontrado cadáveres tampoco ayuda a la hora de recrear los hechos o de establecer hipótesis que puedan reconducir la investigación.

Sin lugar a dudas, es de extrañar que nunca se hayan obtenido pruebas que inculpen a Torres, teniendo este ya varias desapariciones a sus espaldas. Durante el último caso, en Mallorca, se ha investigado todo lo que le relaciona con Antonio Llabrés y se ha registrado la finca de Torres pero una vez más, sin éxito. A pesar de los esfuerzos, no hay indicios que vinculen al acusado con la desaparición, más allá de su presencia.

Como si de un puzle irresoluble se tratara, el estudio sobre lo ocurrido ofrece detalles inconclusos y se sustenta sobre piezas que no encajan. Hay algunas cosas que no están muy claras y por eso, tras los últimos acontecimientos, se han centrado en explorar la residencia del acusado.

Con el caso abierto y la investigación en ciernes, Torres, a sus 57 años, continúa siendo un misterio. Su participación en las desapariciones regala más preguntas que respuestas y se desconoce si acabará siendo juzgado o no. Lo que sí es cierto es que, de alguna manera, acaba formando parte de todos estos sucesos.

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