24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

La tonadillera cumple 63 años junto a los suyos, aupada por los focos mediáticos y alejada de los problemas que la llevaron a la cárcel

Así blanqueó el dinero Isabel Pantoja junto a Julián Muñoz y Maite Zaldívar, en un triángulo rodeado de amor, desamor, dinero y poder

Maite Zaldívar, Julián Muñoz e Isabel Pantoja.
Maite Zaldívar, Julián Muñoz e Isabel Pantoja.
Durante un tiempo un extraño triángulo amoroso y de poder rigió los destinos de Marbella, el formado por su alcalde Julián Muñoz, su esposa Maite Zaldívar y una tercera invitada, Isabel Pantoja, que no era la convidada de piedra, ni mucho menos, de hecho se benefició de la trama marbellí y acabó en la cárcel por blanqueo de capitales. Ahora es la única superviviente de aquella época.

Como todo lo que rodea a Isabel Pantoja, su 63 cumpleaños se ha convertido en el centro de todas de las polémicas y comentarios. La folclórica reúne a sus incondicionales y algunos nuevos amigos, surgidos de su participación en el reality Supervivientes. Su paso por este programa de televisión ha supuesto su vuelta oficial al mundo del espectáculo, tras el fracaso de su disco Hasta que se apague el sol.

Para muchos lo que se está haciendo con la figura de la tonadillera es blanquear su reciente pasado, haciendo pasar su relación con el Caso Malaya como si fuera una más de las desgracias que han jalonado su trayectoria vital, al nivel de la muerte de su marido Francisco Rivera Paquirri. Sin embargo, fue la ambición lo que la llevó a pasar por la cárcel tras ser condenada por blanqueo de capitales.  

Julián Muñoz entró en el Ayuntamiento de Marbella en 1991 de la mano del entonces todopoderoso Jesús Gil y Gil, desde esa fecha fue concejal de Fiestas, primer teniente de alcalde y al final alcalde (desde abril de 2002 hasta agosto de 2003). En ese periodo la Justicia investigó cohechos y sobornos recibidos. Propiedades y dinero, que fueron blanqueando de una particular manera que elcierredigital.com narra con todo tipo de detalles. Todo para hacerse con un importante patrimonio.

Isabel Pantoja y Maite Zaldívar delante de Julián Muñoz.

Parte de ese patrimonio fue el resultado de las gestiones y negocios que Julián Muñoz hizo desde su puesto de mando con ciertos empresarios y promotores de la Costa del Sol, a quienes desde su prevalente posición en el Ayuntamiento de Marbella podía beneficiar económicamente.

3,5 millones de euros ilícitos

La Justicia estimó que al menos 3,5 millones de euros los consiguió de manera ilícita, ocultando gran parte de ese dinero aparentemente en el extranjero. Y a pesar de todo este enriquecimiento, su declaración de la renta le salía negativa, obteniendo devoluciones por el IRPF en los años 2000, 2001 y 2002 por valor, respectivamente, de 1.966 euros, 1.963 euros y de 2.099 euros.

Durante su matrimonio con Maite Zaldívar hubo una sola unidad familiar de ingresos, con el único sustento que el aportado por Muñoz (sólo se le conocen ingresos a Maite Zaldívar de la empresa municipal marbellí Turismo 2000 en los años 1998 y 1999 por valor de 9.593 euros y de su hija Eloisa por valor de 3.790 euros, por un trabajo en un supermercado). Muñoz ganaba del Ayuntamiento de Marbella la cantidad neta de unos 52.000 euros, insignificante para amasar el gran patrimonio que hubo detrás suyo.

Fue a partir de finales del año 2002 y principios del 2003 cuando Julián Muñoz comenzó a desprenderse de los fondos que mantenía ocultos hasta entonces en el extranjero, preferentemente en Suiza. Haciéndolos llegar tanto a su todavía mujer y familia como a su por entonces compañera sentimental, la tonadillera Isabel Pantoja.

El blanqueo de Muñoz  

En un primer momento se valió para dar salida a los fondos generados, y de procedencia presuntamente delictiva, a su entonces mujer Maite Zaldívar, como también a sus hijas y a su cuñado Jesús Zaldívar, que se convirtió en su presunto testaferro. Posteriormente, ya a partir de 2003, lo hizo también con Isabel Pantoja.

Isabel Pantoja y Julián Muñoz en el Rocío de 2003, donde hicieron pública su relación. 

 Muñoz tenía dos maneras de guardar su dinero más oscuro

1) En su casa, en las famosas bolsas de basura que llegaban a su domicilio. Este era un dinero que, según testimonio de Maite Zaldívar, procedía de las comisiones que había cobrado su entonces marido. Cuando abandonó el hogar se llevó este dinero que sumaba cerca de 300.000 euros, según declaró Maite Zaldivar a la policía.

2) La otra inyección económica, que también recibió Maite Zaldívar, procedía de las cuentas abiertas por Muñoz en Suiza, contando con la colaboración de un banco privado, la entidad Ferrier Lullin&Cie SA, posteriormente absorbida por el banco Julius Baer.

Para tal fin Julián Muñoz se sirvió de su ex cuñado, Jesus Zaldívar, que se convirtió en su presunto testaferro. Así se abrieron varias cuentas secretas en la entidad Ferrier Lullin, con nombres rocambolescos. Entre ella, la cuenta DAMADENOCHE. A esta cuenta de Damadenoche se hicieron varios ingresos. La Justicia española determinó que, al menos, se realizaron dos, por un valor conjunto de 891.000 euros.

El primero de ellos fue hecho el 4 de junio de 2003 de 601.198,08 euros, procedente de otra cuenta bancaria denominada “Luna llena”, abierta también en la misma sucursal bancaria Julius Baer. El otro, el 30 de julio de 2003, por valor de 290.000 euros procedente de otra cuenta bancaria denominada “El Batan”, abierta en la sociedad suiza Banque Vontobel Geneve S.A.

Sociedades interpuestas

Para hacer llegar este dinero a Maite Zaldívar, se valía de una sociedad interpuesta denominada “Meja INC”, inscrita en el estado norteamericano de Delaware. Una vez constituida la sociedad Meja INC, Maite Zaldívar y su hermano Jesús abrieron otras dos cuentas bancarias más: una, en Gibraltar, en la entidad Credit Suisse; y, la otra, en Marbella, en la entidad Cajamar.

El hotel Guadalpín. 

Así desde Suiza se hizo transferir el dinero hacia dos cuentas abiertas en España. Primero vía Gibraltar y luego desde allí a Marbella, donde llegaron, al menos, 577.000 euros. Es decir, de los datos conocidos quedaba un resto de 314.000 euros sin aparecer, de los cuales una gran parte la Justicia pensó que estaban aún en Suiza y otra pequeña parte en Gibraltar, según la investigación policial.

El dinero, una vez llegado a la cuenta de Cajamar en Marbella, era sacado mediante reintegros en efectivo, para acto seguido efectuar otra imposición simultánea en otras cuentas controladas por los hermanos Zaldívar, abiertas también en la misma sucursal bancaria de Cajamar.

Así se realizaron 112 apuntes entre octubre de 2003 a mayo de 2006 de retirada de las cuentas de Meja INC por valor de 601.016,79 euros y un valor de abono en las otras cuentas de los Zaldívar por 601.100,90 euros. Es decir, todo cuadra. 

Entre las sociedades utilizadas por Maite Zaldívar para incrementar su patrimonio se usaron Outdoor Aventure SL, Alabama Consulting SL, Batua SA y Senior Servicios Generales Madrid SL. Esta última sociedad era propiedad del constructor José Miguel Villaroya casado con la actriz Paula Pattier. Sin embargo, tan sólo tres meses después de su constitución, en marzo de 2000 se vendió a Maite Zaldívar por tan sólo 3.500 euros (100 participaciones a 35 euros cada una), que pagó con un dinero que le dio su exmarido Julián Muñoz.

La compra de las participaciones sociales de Senior Servicios Generales llevó consigo la adquisición de las propiedades que pertenecían a esta sociedad, entre ellas una vivienda de 113 metros cuadrados, con dos garajes y trastero, situada en la Avenida Ricardo Soriano, número 12, de Marbella. De este modo, se hicieron por un precio de ganga (3.500 euros) con dichos inmuebles.

Finca 'La Pera'. 

Además, el día antes de la adquisición de las participaciones de Senior por parte de Maite Zaldívar, se canceló la hipoteca que había sobre el referido inmueble, por lo que la transmisión de la vivienda se hizo libre de todo tipo de cargas.

Según la Fiscalía, se trataba de una contraprestación económica que le hizo el empresario Villarroya a Muñoz en pago de los favores recibidos por éste en sus actuaciones como alcalde y como regidor de algunas empresas municipales sobre las que había facturado ingentes cantidades el constructor Villaroya.

El patrimonio inmobiliario de Julián Muñoz y Maite Zaldívar, adquirido gracias a los fondos ilícitos, se completó con un chalé en la urbanización “Las Petunias”, inscrito a nombre de sus hijas, Eloisa Muñoz Zaldívar y Elia Muñoz Zaldívar, ambas sin ingresos conocidos; un chalé en la urbanización “La Pepina”, de Marbella, luego vendido y que fue adquirido a la empresa Azalea Beach, del constructor Villaroya. La adquisición de esta vivienda fue muy rentable para Muñoz y su esposa ya que no pagaron por ella ninguna cantidad, ya que todo el precio de la misma se pagó mediante subrogación del préstamo hipotecario. Además Azalea Beach pagó el IVA correspondiente a la transmisión operada.

Isabel Pantoja usó tres formas

En el caso de la tonadillera el presunto blanqueo de capitales se hizo de tres formas: Mediante la compra del apartamento número 105 del Hotel Guadalpin, de Marbella. Se compró el día 24 de febrero de 2003 por parte de la entidad Franbel Artis SL (propiedad de Isabel Pantoja) a AIFOS Arquitectura y Promociones Inmobiliarias por valor de 353.695 euros. La finca estaba libre de cargas y de toda situación arrendeticia. El apartamento se pagó en metálico y tuvo una reducción en su precio muy importante en torno a un 33,75 por ciento respecto al precio de venta de otros inmuebles. El apartamento luego fue vendido en 2007 por Isabel Pantoja para con ese dinero pagar la hipoteca del chalé de la Pera.

Cuando Franbel Artis compró en metálico el apartamento de Guadalpin por 353.00 euros, solamente en su caja contable había un saldo positivo de 14,98 euros. Además hasta el año 2005 no se contabilizó dicha adquisición en el balance de Franbel Artis. A la vista de estos saldos bancarios, la Justicia dictaminó que “es evidente que Franbel Artias no tenía capacidad financiera alguna para poder afrontar el pago del apartamento”. 

Detención de Isabel Pantoja. 

Pero además, los saldos bancarios de Isabel Pantoja y de todas sus sociedades (Pantomar, Panriver, Agosbril, Franbel Artis, Belfran Artis) sólo arrojaban un total de 490.326 euros a 31 de diciembre de 2002, por lo cual era muy difícil que entre todas tuvieran el gusto de gastar ese dinero en pagar en metálico el apartamento en cuestión. Además, como contraprestación al comprar este apartamento, Julián Muñoz, solo dos días después de la citada compra, concedió la licencia de primera ocupación a la entidad AIFOS y también acordó el levantamiento de la paralización de las obras.

 La segunda operación fue la compra del chalé de “Mi Gitana”, en la urbanización “La Pera”. Un chalé de 650 metros cuadrados construido sobre dos parcelas de 3.169 y 328 metros cuadrados, respectivamente. El chalé fue adquirido por la sociedad de Isabel Pantoja, Panriver, por 3.365.667 euros el día 20 de abril de 2004. Se le compró a la sociedad Huracán del Oeste Inversiones, participada a su vez por una sociedad gibraltareña, Stonesseed Holdinsg Limited.

El pago del precio de la venta se produjo mediante la formalización de un préstamo con la entidad Banif. Esta fórmula fue ideada por Julian Muñoz e Isabel Pantoja para blanquear presuntamente el dinero a partir del pago de las cuotas del préstamo hipotecario y, por tanto, del precio de la casa.

Una vez con el préstamo de Banif en la mano sólo se le pagó al vendedor la cuantía de 2.644.453 euros y con el dinero restante -721.214 euros- se constituyó un fondo de inversión. No hay que olvidar que en ese periodo Julián Muñoz también invirtió 62.100 euros en Forum Filatélico.

Pago del IVA no abonado

Además el pago del IVA de la compra del chalé (235.596 euros) no fue abonado ni por Muñoz ni por Isabel Pantoja sino por otra sociedad llamada Hamurabi SL. Una vez detenido Julián Muñoz e ingresado en prisión fue cuando se produjeron impagos en la cuotas del préstamo hipotecario, que tenia cuotas en torno a 59.000 euros. 

Isabel Pantoja en 'Supervivientes'. 

La tercera manera de blanquear de Isabel Pantoja fue mediante Ingresos en las cuentas bancarias propias y sus sociedades por importe de, al menos, 1.127.101 euros mediante ingresos en efectivo. Por ejemplo, en el año 2002, cuando todavía Isabel Pantoja, no había iniciado en serio su relación con Muñoz, no se producen prácticamente ninguna operación de ingreso en efectivo de importancia en sus cuentas bancarias. 

Así el efectivo ingresado en el año 2002 ascendió solo a 4.816 euros. Por el contrario, a partir de 2003, cuando ya inició su relación formal con Muñoz, sus cuentas van ya recibiendo abonos de efectivo en metálico muy significativos, tanto en número como en cantidad, lo que supone un cambio radical en su perfil financiero en cuanto a la tenencia de dinero en efectivo.

Se producen operaciones llamadas en el argot financiero de fraccionamiento- técnica del Structuring o de pitufar- es decir ingresos inferiores a los 3003 euros por entonces permitidos sin saltar las alarmas del Banco de España. Se efectuaron así diez ingresos en dos semanas, de los cuales ocho son consecutivos y diarios.

Estos ingresos en efectivo en sus cuentas personales y de sus sociedades se contradecían con todas sus declaraciones en las que afirmaba que siempre cobraba las galas mediante un talón bancario confirmado, por lo que nadie dudaba que se trataba de un dinero que se correspondía con los fondos ilícitos que le enviaba su amor, Julián Muñoz. Hoy despechado.

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