25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Pese a que el Gobierno de Putin ha confirmado que efectuó estos disparos, Reino Unido ha decidido negar públicamente lo sucedido

Aumenta la tensión internacional: Rusia abre fuego contra un buque inglés en Crimea

Buque ruso disparando un misil
Buque ruso disparando un misil
El panorama político internacional sufrió el pasado miércoles una gran alteración. En ese día, Rusia decidió efectuar una serie de disparos disuasorios contra un buque británico tras advertirle de que estaba traspasando sus fronteras marítimas. Como reacción a este suceso, los medios de comunicación de Reino Unido han decidido mostrar su profunda indignación públicamente, aunque no han sido apoyados por el Gobierno de su país, que ha decidido negar los hechos en un intento de calmar la tensión.

“El ensordecedor rugido de los cazas llenó mis oídos, los disparos de los cañones comenzaron y yo me refugié en el puente”. Como si de un relato de guerra se tratara, este es el testimonio del reportero Mark Nicol, uno de los periodistas que iba a bordo del HMS Defender, el buque destructor británico que fue atacado por Rusia con disparos y bombas disuasorias esta semana mientras navegaba.

El comienzo de esta historia, que pudo acabar en una tragedia a escala internacional, tuvo lugar este miércoles, cuando el gobierno ruso alertó públicamente al buque británico que navegaba cerca de la península de Crimea (territorio que pertenece a Rusia desde 2014) y de que, si se producía una violación de la frontera estatal, no dudarían en hacer uso de sus armas.

Según el gobierno ruso, el navío “no reaccionó a la advertencia”, por lo que un barco militar y un caza del país soviético procedieron a realizar disparos disuasorios y a arrojar bombas de fragmentación de alto explosivo. Con este movimiento, el país liderado por Vladimir Putin logró que el barco británico abandonara sus aguas, pero también provocó un aumento de la tensión política internacional.

El destructor HMS Defender de la marina británica.

Las reacciones por parte Reino Unido no tardaron en llegar ya que, poco después de este incidente, el Gobierno de Boris Johnson negó que se produjeran los disparos y explicó que su barco se encontraba navegando “de forma inocente” por aguas ucranianas “de acuerdo con el Derecho Internacional”. “Ningún disparo iba dirigido al HMS Defender”, afirma el documento del Ministerio Británico, ya que los disparos realizados por Rusia se trataban de una “maniobra militar” que nada tenía que ver con su embarcación.

Pese a este intento de calmar las aguas por parte de las autoridades de Reino Unido, la situación ha levantado la indignación en muchos ciudadanos británicos, incluso en sus medios de comunicación. En este sentido, los periódicos más importantes del país como The Times, Daily Mail o Financial Times, han decidido reflejar este incidente en la portada de sus diarios con fotos del navío acompañadas de textos como “No detendréis nuestras naves” o del testimonio de personas que se encontraban en la embarcación durante el ataque.

Portada de Daily Mail en la que explica lo sucedido.

“Calificamos esto como una burda provocación británica que quebranta las normas internacionales y las leyes rusas”, manifestó el Gobierno ruso tras el incidente, algo que no hace más que aumentar las tensiones provocadas por la Guerra de Crimea que tuvo lugar en el año 2014, en la que Rusia arrebató a Ucrania la península de Crimea, una medida condenada por Occidente que aún considera este territorio como parte de Ucrania. De hecho, a finales del pasado año, el representante español de la Unión Europea, Josep Borell, viajó a la capital ucraniana para trasladar el apoyo de todos los países que forman esta organización afirmando que “no reconocemos ni reconoceremos la anexión ilegal de Crimea”.

Unido a las constantes condenas de las organizaciones internacionales, la Marina Real británica anunció el pasado mes de abril el envío de una serie de buques de guerra al Mar Negro para mostrar solidaridad a Ucrania y a los aliados de la OTAN en la región. Un movimiento que, sin duda, no sentó bien en el país soviético, que tiene entre sus objetivos desmarcarse de la OTAN por completo y poder plantarle cara.

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