20 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Argentina lo acusa de crímenes de lesa humanidad por la muerte en el País Vasco de cinco obreros desalojados de una iglesia por la Policía

Cuatro presidentes dan la cara por Martín Villa mientras la jueza Servini investiga los Sucesos de Vitoria de 1976

Martín Villa con Juan Carlos I./ Al servicio del estado' (Planeta, 1984)
Martín Villa con Juan Carlos I./ Al servicio del estado' (Planeta, 1984)
Rodolfo Martín Villa que fue ministro de Relaciones Sindicales en el primer gobierno tras la muerte de Franco ha enviado a la jueza Servini una carta firmada por cuatro presidentes del Gobierno, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en apoyo a su gestión de aquellos años. el exministro también ha logrado que firmen su carta líderes sindicales como Nicolás Redondo, Cándido Méndez, Antonio Gutiérrez y José María Fidalgo.

Rodolfo Martín Villa, exministro de Relaciones Sindicales y exministro de Interior, ha mandado a la jueza argentina Servini han ido llegando de cara a la declaración que tendrá lugar este jueves, en la que está previsto que el exministro declare vía online desde la embajada argentina de Madrid por "delitos de homicidio agravado" en un contexto de crímenes de lesa humanidad por la masacre de Vitoria el 3 de marzo de 1976, donde hubo 5 muertos y más de 100 heridos.

Martin Villa ha logrado el apoyo de los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, así como, y llama poderosamente la atención el apoyo de los exsecretarios generales de UGT y CCOO Nicolás Redondo, Cándido Méndez, Antonio Gutiérrez y José María Fidalgo.

Martín Villa ha logrado incluso el apoyo de dos "padres de la Constitución", Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Miquel Roca, del exministro y presidente de la Fundación España Constitucional Eduardo Serra, del exministro y presidente de la Fundación Transición Española Rafael Arias-Salgado, del senador Jaime Ignacio del Burgo, del exministro Marcelino Oreja, del exministro de Chile Enrique Krauss y del exministro portugués Jaime Gama. También destaca el apoyo explícito del exministro y hoy vicepresidente de la Comisión Europea como Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Josep Borrell.

Los cuatro presidentes del Gobierno que han apoyado a Martín Villa.

Con ello Martín Villa pretende, según dice en el propio escrito enviado a la jueza, "defenderme pero sobre todo defender que en la Transición, que ha sido una de las mejores etapas de nuestra historia reciente, fue imposible que hubiese un genocidio

El exministro de Relaciones Sindicales está acusado de delitos de homicidio agravado en un contexto de crímenes contra la humanidad durante la Transición española por la muerte de cinco obreros durante los sucesos de Vitoria en 1976. Martín Villa es el único imputado en la conocida como Querella Argentina dispuesto a declarar.

La jueza argentina María Servini de Cubría considera que es “responsable de la represión” y que “los hechos de los que resulta responsable” son sancionables con las “penas de reclusión o prisión perpetua”, en referencia al delito de homicidio con el agravante de haber sido cometido con el concurso premeditado de dos o más personas. Para Servini, los delitos de Martin Villa y del resto de los imputados constituyen crímenes de lesa humanidad y por tanto sus responsables están sujetos a persecución a través del principio de jurisdicción universal.

La jueza imputa también responsabilidades a Alfonso Osorio, ministro de Presidencia que “junto a Adolfo Suárez y Martín Villa decidió que el operativo fuese dirigido por un mando único para que coordinase y mandase a todas las fuerzas por orden público”. Servini también pidió la detención y extradición de Jesús Quintana, capitán de la Policía Armada al mando de las fuerzas que asaltaron la iglesia en Vitoria acabando con la vida de cinco obreros en huelga que se habían refugiado en el templo.

La resolución ha sido cursada –con fecha de 27 de julio de 2020– por la titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal 1 de Buenos Aires (República Argentina), María Servini de Cubría. La toma de testimonio será por vía telemática y "en la representación consular o embajada del citado país en España", como ha informado la Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo (CeAQUA). En 2014, la jueza María Servini ordenó detener a Rodolfo Martín Villa. Desde entonces el que fuera alto cargo en la dictadura franquista ha sorteado varios intentos de interrogatorio.

Unido al poder desde 1965

Si hay alguien que ha estado siempre unido al poder desde los años oscuros de la dictadura franquista hasta la más inmediata actualidad ese es Rodolfo Martín Villa. La historia reciente de España va cosida a su biografía. No ha habido perejil político o económico en el que su nombre no aparezca de manera directa o indirecta. Al igual que los pocos políticos que sobrevivieron al franquismo, Martín Villa ha hecho del camaleonismo una forma de supervivencia política y de mantenerse siempre en los cenáculos del poder.

Rodolfo Martín Villa vino al mundo en pueblo leonés de Santa María del Páramo el 3 de octubre de 1934, justo cuando la II República vivía uno de sus peores momentos con la revolución minera en Asturias. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid y perteneció al Cuerpo de Ingenieros Industriales al servicio de la Hacienda Pública. Desde sus años universitarios militó en Sindicato Vertical, organización falangista que presidía todos los espacios de la vida laboral y estudiantil española.

Con 28 años llegó a la presidencia del Sindicato Español Universitario, el famoso SEU. En 1965 fue designado delegado provincial de Sindicatos en Barcelona​ y en 1966 fue nombrado director general de Industrias Textiles del Ministerio de Industria. Durante la siguiente década siguió escalando puestos en la administración de la dictadura. Un organigrama gris, opaco e ineficiente donde ascender era cuestión de fidelidad y maquiavelismo aplicado. En 1974 llegó al Gobierno Civil de Barcelona donde, en pleno tardofranquismo, no se mostró precisamente dialogante con la oposición al régimen y eso a pesar de que ya se intuía que le quedaba poco a Franco.

A la muerte del dictador, el Rey Juan Carlos I, en el primer Gobierno de la Monarquía, le nombró Ministro de Relaciones Sindicales, solo un mes después de la muerte de Francisco Franco. Durante los primeros meses de la Transición, Martín Villa protagonizó algunos de los momentos más polémicos de este periodo histórico. Uno de ellos fue la la llamada Matanza de Montejurra y, sobre todo, los Sucesos de Vitoria.

Episodios difíciles

Este último caso se remonta al 3 de marzo de 1976, cuando la Policía desalojó la iglesia de San Francisco de Asís, en Vitoria, donde se habían reunido en protesta militantes izquierdistas y nacionalistas. La policía lanzó gases lacrimógenos al interior de la iglesia y disparó con fuego real y pelotas de goma a las personas que salían del recinto. Murieron cinco manifestantes y fueron heridas más de ciento cincuenta. Este suceso salpicó a Martín Villa y al entonces Ministro de Gobernación, Manuel Fraga Iribarne.

Rodolfo Martín Villa. 

La prensa internacional y nacional convirtieron la imagen de Martín Villa en un símbolo de la continuidad de la represión franquista. Además, las huelgas constantes y las protestas de los grupos de oposición, fueron una constante durante esos meses de máxima tensión.

De cara a las elecciones de 1977 se sumó a la candidatura de Adolfo Suárez con la Unión de Centro Democrático (UCD), llegando a ser Ministro del Interior durante dos años. Su gestión al frente de esta cartera fue muy contestada. La acusación de permitir la creación de grupos de guerra sucia contra el terrorismo en las cloacas de Interior, así como de practicar la represión le persiguen hasta hoy en día. Una actitud más que reprochable sobre la que el político leonés nunca se ha pronunciado.

En 1980 llegó a ocupar la cartera de Administración Territorial, cargo que mantuvo tras la llegada al Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo. Aquí también protagonizó polémicas sonadas. A él se debe en parte el final de la construcción del actual Estado Autonómico. La creación de Autonomías como Cantabria, Madrid o Castilla y León le generaron muchas animadversiones. A nivel personal, importante fue la última. Desoyendo las críticas de sus paisanos que veían como perdían su unidad territorial en favor de una gran comunidad en plan cajón desastre.

Martín Villa durante su etapa franquista.

En los años siguientes, tras la desarticulación de la UCD se pasó al Partido Democrático Popular de Óscar Alzaga, en detrimento de la CDS de Adolfo Suárez. Finalmente, acabó como diputado en Partido Popular. Cuando José María Aznar llegó al Gobierno fue nombrado presidente de laempresa pública Endesa, donde se mantuvo cinco años entre 1997 y 2002.

En la era de Mariano Rajoy, el que fuera Ministro de Economía Luis de Guindos lo puso al frente del Sareb (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria), conocido como el "Banco Malo". En 2013 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, todo un broche de oro para su trayectoria que se empañó cuando en 2014 la Jueza argentina María Servini libró contra él una orden política de busca y captura internacional por crímenes de lesa humanidad cometidos durante los Sucesos de Vitoria de 1976, la cual carecía de efectos en España. Pero ahora la Justicia internacional se ha pronunciado a favor de la jueza Servini y Martín Villa está llamado a declarar.

En el terreno empresarial no le ha ido especialmente mal al que fuera tres veces ministro en la Transición española. Además de su puesto en Endesa, cuando era propiedad mayoritariamente del Estado, en 2004 fue nombrado por el editor Jesús de Polanco presidente de Sogecable. Muchos vieron en esto un premio a Martín Villa por su papel durante la epoca de mandato popular para ‘templar gaitas’ entre el líder del Grupo Prisa y José María Aznar. Ahora con su puesto de Consejero Externo en la multinacional de ingeniería e infraestructuras Técnicas Reunidas S.A. sigue en la cúspide empresarial a los 85 años.

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