19 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

Hace una semana, Francisco ya declaró ante la Audiencia acusado de hacerse pasar por un enlace entre Vicepresidencia y Casa Real en un viaje a Ribadeo

El 'Pequeño Nicolás' vuelve al banquillo: Se enfrenta a cuatro años de prisión por falsificar su DNI

El Cierre Digital en Francisco Nicolás Gómez Iglesias.
Francisco Nicolás Gómez Iglesias.
Continúa la gira del 'Pequeño Nicolás', por los tribunales de España. En esta ocasión, el joven se enfrenta a una pena de prisión de cuatro años y a una multa de 36.000 euros por un delito de falsedad en documento oficial para que un amigo, a cambio de una gratificación económica, le suplantase en el examen de selectividad de 2012. Una acusación que se suma a las pendientes: de estafa, revelación de secretos o integración en grupo criminal y por las que se podría enfrentar a 27 años de prisión.

Segundo juicio para Francisco Nicolás Gómez Iglesias en lo que va de mayo. El más conocido como Pequeño Nicolás se sienta de nuevo en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid, esta vez acusado de falsificar su Documento Nacional de Identidad para que un amigo, al que presuntamente habría pagado 6.000 euros, le suplantase en el examen de selectividad de 2012. La pasada semana, el joven ya declaró como acusado por supuestamente hacerse pasar por un enlace entre Vicepresidencia del Gobierno y Casa Real en un viaje a Ribadeo en 2014.

En esta nueva causa, la Fiscalía pide para él cuatro años y seis meses de prisión y una multa de 36.000 euros por un delito de falsedad en documento oficial. Según el escrito de acusación del Ministerio Público, el Pequeño Nicolás acordó con un amigo que, a cambio de una gratificación económica, este se presentaría a la prueba en su nombre con un DNI que mostrara los datos personales de Gómez Iglesias pero la fotografía de su compañero.

Para ello, el joven habría contado con la ayuda de una funcionaria de la comisaría de Tetuán. Acusada de haber tramitado el DNI falso a sabiendas de que lo era, el Ministerio Público pide para ella cuatro años de prisión y 2.160 euros de multa como autora de un delito de falsedad en documento oficial. También está procesado su amigo, Manuel Avello, quien presuntamente se hizo pasar por él en el examen y a quien se señala como cooperador necesario, proponiendo que sea condenado a otros cuatro años de cárcel y a una multa de 1.620 euros.

Multitud de compinches

Para que el engaño fuera más efectivo, Gómez Iglesias informó a sus compañeros de clase que se presentaban al mismo examen a través de WhatsApp de toda la trama de suplantación para no levantar ningún tipo de sospecha e incluso envió fotos de su amigo para que le reconociesen y "lo integrasen en el grupo".

El 'Pequeño Nicolás' en uno de sus juicios. 

En él, el estudiante pedía a los integrantes de la conversación que le dieran su DNI "para portarme bien con vosotros" y así asegurarse que "encubrirían" a su amigo. "Soy amigo de comisarios, de gente de cumplir", agregaba el acusado en el mismo chat, para después asegurar que "no se enteran", que el implicado se parecía a él y que eso no iba a ser un problema. "Así que lo llamáis Fran y punto", concluía.

Varios compañeros de Francisco Nicolás aseguraron en sus declaraciones que tanto el amigo que lo suplantó como ellos mismos iban a ser recompensados por el encubrimiento. Uno de los jóvenes concretó que Avello cobró 6.000 euros por hacer el examen.

La presunta trama urdida por el Pequeño Nicolás también llegó a implicar al que era jefe de estudios del instituto Ortega y Gasset, prometiéndole trabajo para sus dos hijas y para la pareja de una de ellas. Para lograr su propósito, el Francisco Nicolás llegó a crear una cuenta de correo electrónico falsa para hacerse pasar por el presidente del Grupo Pascual, Tomás Florencio Pascual, y escribir a la hija del jefe de estudios asegurándole un puesto de trabajo. No obstante, la jueza que cerró la instrucción no procesó al responsable del centro.

Niegan los hechos

Gómez Iglesias, que ha respondido con evasivas a todas las preguntas, ha explicado al tribunal que se presentó a la Selectividad durante los tres días que duró la prueba. Al visualizar atentamente el DNI falsificado con sus datos personales y la fotografía de su amigo, no ha reconocido el documento y ha remarcado que conocía "circunstancialmente" a la persona de la imagen. "Yo era jefe de salas de discotecas y tenía tres mil o cuatro mil contactos. Podía estar entre ellos", ha añadido.

En relación a un manuscrito en el que aparecía el nombre de Manuel Avello junto a la cifra "12.000", ha subrayado que "no era dinero", argumentando que la suma total de esas anotaciones era 830.000.

A la pregunta de si en aquel momento conocía a comisarios de la Policía, Gómez Iglesias ha aseverado que no, pero que "en esa época decía muchas tonterías".

Francisco Nicolás. 

Por su parte, en su declaración, Avello ha asegurado que no se presentó a la selectividad en nombre de Gómez Iglesias, al que conocía "de salir de noche por Madrid". Ha afirmado, además, que se enteró de la existencia del DNI falso por una amiga, que le avisó de que su foto en el documento aparecía en los informativos, y ha sugerido que foto pudo ser sacada por cualquiera de sus redes sociales.

La funcionaria acusada de facilitar el DNI falso, ha asegurado no recordar los hechos, y ante la pregunta de por qué no guardó el talón-foto que dejara constancia del cambio efectuado, la acusada ha alegado que "nunca lo hacía", ya que el sistema informático de la comisaría así se lo indicaba.

Fantasías de poder

Francisco Nicolás es hijo de una familia de clase media, su padre trabajaba como repartidor y su madre como auxiliar administrativa, y no como agente secreto del CNI, como expresaba en una de sus muchas versiones.

Ya, sus compañeros de colegio decían que “tenía mucha labia, era muy espabilado y tenía grandes aspiraciones”, y de él se cuenta que, con solo ocho años, acudía a las fiestas vestido de traje y pajarita.

A los catorce años, se trasladó a vivir a la casa de abuela, porque tenía más prestancia que la casa modesta de sus padres, la cual intentó vender llegando a colgar varios anuncios en portales inmobiliarios de internet. Francisco Nicolás llegó a asegurar sus interrogatorios que “a mí me mandaron a un colegio de El Viso, donde todos eran ricos menos yo, que era pobre. Todos vivían en pedazos de casas menos yo, que vivía en una pequeña, así que dije: yo tengo que tener el nivel de vida que me corresponde”.

Antes de cumplir los quince, ya era el director de una discoteca light, cada fin de semana movilizaba a 800 o 1.000 jóvenes, la mayoría hijos o nietos de gente importante; así que empezó a manejar dinero a espuertas y fue entonces cuando lo fichó la fundación FAES para que atrajera a jóvenes de su edad. El propio Francisco contó en alguna ocasión que “aquello funcionó como una catapulta”. A partir de entonces comenzó a relacionarse con las altas esferas de la vida política y empresarial de España. Por orden de aparición, el Pequeño Nicolás admitió en una de sus primeras declaraciones ante los investigadores que actuó de intermediario entre la Secretaría de Estado de Comercio y el empresario Juan Miguel Villar Mir; que colaboró con el CNI para mediar en los casos de Iñaki Urdangarin, de Jordi Pujol y del referéndum en Cataluña, y que también trabajó para Ana Botella cuando llegó a la alcaldía de Madrid y con el concejal de Chamartín, con el que desayunaba muchos días para que luego sus chóferes y sus escoltas lo llevaran al colegio en el vehículo oficial.

Su compartimiento fue analizado por un psicólogo que determinó que sufría un trastorno megalomaníaco, una psicopatología que define a una persona con una autoestima muy hinchada o con continuadas fantasías delirantes de poder y de relevancia pública. Unos aires de narcisismo que pronto le conllevaron a coleccionar todo tipo de delitos e imputaciones con el paso de los años y a provocar algunas estampas, como su presencia en la coronación del Rey Felipe VI, que también ponen en duda el sistema de seguridad de las instituciones españolas.

Otras causas pendientes

La vista continuará el viernes con la declaración en calidad de testigos de compañeros de clase de los procesados y varios empleados de la oficina de DNI. No obstante, esta no es la única causa pendiente del Pequeño Nicolás.

El pasado 11 de mayo, y después de diversos aplazamientos, Francisco Nicolás Gómez Iglesias se sentó en el banquillo de los acusados por supuestamente hacerse pasar por un enlace entre Vicepresidencia del Gobierno y Casa Real en un viaje a Ribadeo en 2014. La Fiscalía reclama siete años de cárcel por los delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad en documento oficial y cohecho pasivo, además, el Ministerio Público reclama una multa de 81.000 euros.

Además, también está acusado por el intento de estafa que cometió en 2014 contra el empresario Javier Martínez de la Hidalga, ante quien se presentó como un asesor de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría para facilitarle la venta de un inmueble que esta persona tenía en Toledo.

En total, Francisco Nicolás tiene causas pendientes por las que se enfrenta a un total de 27 años de cárcel por delitos de estafa, revelación de secretos o integración en grupo criminal, entre otros.

En cuanto a otros casos, la Audiencia Provincial de Madrid confirmó en julio de 2018 su absolución de haber cometido un delito de injurias y calumnias al CNI en varios medios de comunicación por acusar al organismo de pinchar su teléfono ilegalmente. En ese caso, la defensa alegó trastornos mentales para declarar su inimputabilidad.

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