25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

El próximo 27 de septiembre comenzará el juicio donde se intentará dilucidar qué pasó realmente en la casa familiar de Connecticut

Así es Anthony Todt, padre de familia feliz, acusado de asesinar a su esposa y a sus tres hijos

Anthony Todt detenido
Anthony Todt detenido
Anthony Todt era un amable kinesiólogo y excelente vecino en un idílico pueblo del estado de Florida hasta que el año pasado la aparente felicidad se transformó en horror. Tras ser investigado por fraude, meses después de que nadie supiera nada de la familia, la policía irrumpió en la vivienda y halló los cuerpos de su esposa y sus tres hijos que habían sido drogados y apuñalados. El presunto asesino, que espera el juicio para septiembre, jura ser inocente.

Anthony Todt y Megan llevaban veinte años casados y los dos eran unos fisioterapeutas de renombre en Colchester, la ciudad donde vivían en el estado de Connecticut. Durante esas dos décadas tuvieron tres hijos: Alek (de trece años), Tyler (de once) y Zoe (de cuatro). Habían fundado un par de centros de kinesiología que ellos mismos dirigían: Performance Edge Sports LLC y Family Physical Therapy. Aparentemente eran exitosos y tenían muchos clientes que los apreciaban.

En la web de la empresa, Megan y Anthony aparecían como dos terapeutas de renombre, muy especializados. Y todas las valoraciones que había en la web de sus clientes alababan su buen desempeño. Para sus amigos y familiares eran una familia muy feliz en constante crecimiento.

Sin embargo, en el año 2017, algo pasó que hizo que los Todt decidieran mudarse al estado de Florida con sus tres hijos y su perro Breezy. Vendieron su casa en Connecticut por 348 mil dólares y se instalaron en Celebration, aparentemente un lugar perfecto para una familia así.

Anthony viajaba, de lunes a viernes, a Colchester, para mantener su trabajo, y volvía los fines de semana para pasarlo en familia. En Facebook, subía muchas publicaciones mostrando el amor que sentía hacia su familia.

Sin embargo, esta familia tan perfecta también tenía problemas. En realidad, la mudanza al estado de Florida había sido un fugaz escape de Anthony a sus crecientes problemas económicos, sin embargo, los asuntos financieros no mejoraron al alejarse.

Un hombre confesó haber matado a su esposa, sus tres hijos y el perro en  una comunidad de Disney World en Florida - Infobae

Familia Todt.

Hacia finales del año 2019 ya hacía meses que Anthony Todt era investigado por fraude. Sus abultadas facturas de sus centros de kinesiología no coincidían con los registros que los investigadores tenían. Anthony había estafado al Estado, a través de Medicaid, unos 130 mil dólares. Había cobrado por horas de tratamiento que nunca hizo y ese dinero lo habría usado para pagar una veintena de créditos sacados a corto plazo, con altísimas tasas de interés. Anthony había fabricado, con su economía doméstica, una bomba que estaba a punto de estallar.

El fisioterapeuta era investigado por el Departamento de Salud de los Estados Unidos y por el FBI desde abril de 2019. Las declaraciones juradas de Anthony demostraban que sus negocios de kinesiología en Connecticut le habían facturado horas y horas a Medicaid y a varios servicios de salud privados.

Anthony Todt estaba ahogado en deudas. Y su familia vivía muy por encima de sus posibilidades, ya que se cree que Megan no sabía nada de las maniobras que Anthony hacía para mantener ese nivel de vida. Lo cierto es que ni los parientes de los Todt ni sus amigos estaban al tanto del caos de la situación.

Su gran secreto

La vida de Anthony Todt contenía un gran secreto sobre un hecho que ocurrió cuarenta años antes: su padre Robert fue condenado, en 1980, por un complot para asesinar a su mujer y madre de Anthony, Loretta. Robert quería casarse con su amante y se le ocurrió matar a su esposa para poder hacerlo. Con este fin contrató, por 800 dólares, a un ex alumno suyo llamado John Chairmonte, de 20 años, que entró en la casa una noche y disparó a Loretta, que estaba en la cama, en medio de la cara. El arma calibre 32 y las llaves de la entrada se las había dado el mismo Robert. Anthony, que tenía solamente cuatro años, se despertó con los gritos de su madre, por lo que el atacante se fue corriendo, creyéndola muerta, pero Loretta salvó su vida aunque perdió el ojo izquierdo.

Anthony no olvidó jamás esa noche y, según su madre, tuvo muchas pesadillas relacionadas con el suceso durante su infancia. De hecho, necesitó asistencia psicológica.

Robert, su padre, pasó 10 años preso. Hasta 2010 no volvió a ver a sus hijos. Ese año, Robert contactó con Anthony a través de Facebook y tuvieron dos encuentros en persona. No se sabe bien qué pasó, pero Anthony decidió, a partir de allí, cortar toda relación con su padre.

Desaparición familiar

Fue a mediados de diciembre cuando los vecinos dejaron de verlos. Sus familiares tampoco pudieron contactar con ellos para las fiestas de fin de año y se preocuparon por lo que llamaron a la policía para preguntar si sabían algo de ellos, pero la desidia de las autoridades resultaría evidente una vez revelados los hechos. Entre el 31 de diciembre de 2019 y el 13 de enero de 2020, la policía fue al menos cinco veces al hogar de los Todt.

El último día del año 2019 tocaron el timbre porque llevaban una orden de desalojo por falta de pago. Como nadie respondió, pusieron el sobre bajo la puerta y se retiraron.

El 9 y el 10 de enero, dos agentes volvieron alertados por la hermana de Anthony, Chrissy Todt Caplet, que vivía en Connecticut. Esta vez golpearon no solo la puerta delantera sino también la trasera. Nada. Enterados de que tenían otra propiedad en un condominio a menos de un kilómetro de allí, fueron pero no había rastro de ellos. Chrissy había asegurado a la policía que la última vez que se había podido comunicar con la familia había sido el 6 de enero, por un mensaje de texto intercambiado con Anthony. Pero lo cierto es que la última vez que un vecino los había visto a todos con vida había sido el 15 de diciembre.

Arrestan a hombre por asesinar a su familia | People en Español

Megan Todt y Anthony Todt con sus hijos.

Los dos días siguientes también se desplazaron al domicilio de los Todt pero la policía no descubrió nada. Hasta el lunes 13 de enero, que los oficiales que monitoreaban la casa, vieron a Anthony Todt entrar a su hogar a las nueve de la mañana. Se abalanzaron hacia la puerta, subieron los cuatro escalones del porche y llamaron. La puerta de la vivienda estaba abierta. Nada más entrar, un olor infernal los golpeó. Nada parecía estar bien. Levantaron la mirada y vieron en la parte superior de la escalera a Anthony intentando bajar con dificultad desde el segundo piso. El dueño de casa les dijo, temblando, que se había tomado altas dosis de un antihistamínico. Los agentes le preguntaron por su esposa Megan y los chicos, a lo que él respondió que su mujer estaba durmiendo arriba, en el dormitorio, y que sus hijos estaban en casa de amigos.

Los policías, sospechando que algo escondía, decidieron subir al piso de arriba donde encontraron, en el cuarto principal, bajo las mantas de la cama matrimonial los restos de Megan y Zoe, y en un colchón ensangrentado los de Alek y Tyler, también cubiertos con mantas. La búsqueda de los Todt había finalizado de la peor manera.

Anthony Todt fue inmediatamente arrestado a punta de pistola, esposado y llevado al hospital por las pastillas que había ingerido. Meses más tarde el acusado dijo no recordar haber matado a su familia y terminó acusando a su mujer muerta de haberlo hecho.

Según su versión, contenida en una carta que envió a su padre Robert Todt el 19 de junio del 2020, ella le había dado a los chicos altas dosis de antihistamínicos mezcladas en un postre. Cuando ellos se durmieron los habría ahogado y, luego, terminó apuñalándolos. Este relato situaba a Anthony fuera de la casa. Y dijo que cuando regresó la encontró sentada en la escalera donde le confesó lo que había hecho. Después , Megan se habría bebido una botella entera del antihistamínico y se habría acuchillado en el abdomen.

¿Qué pasó en la casa perfecta?

Los investigadores de homicidios rápidamente se dieron cuenta de que Anthony Todt llevaba semanas conviviendo con los cuerpos descompuestos de toda su familia. Se cree que los crímenes ocurrieron antes de la Navidad de 2019, ya que no se encontró ningún árbol navideño ni papeles de regalos ni nada que sugiriera un festejo. Cuando Anthony contestó al mensaje a su hermana, el 6 de enero, su familia ya estaba muerta.

De acuerdo a las autopsias, los detectives forenses creen que los hechos se desencadenaron de la siguiente manera: Primero los habría drogado con altas dosis de un antihistamínico llamado Benadryl, quizá mezclado con alguna comida. Una vez adormecidos los habría ahogado. Habría empezado por Megan y habría seguido con sus hijos menores, Tyler y Zoe. Como el mayor, Alek, no estaba tan dormido, habría peleado por su vida mordiendo y arañando a su padre. Eso habría hecho que Anthony lo apuñalara. Tras esto Anthony habría vuelto sobre sus pasos para apuñalar a su mujer y a Tyler, con el fin de asegurarse de que estaban muertos.

El experto forense que examinó los cuerpos dictaminó que “basado en las circunstancias conocidas, lo hallado en las autopsias y en los exámenes toxicológicos, la causa de muerte fue una violencia homicida en asociación con intoxicación con difenhidramina”.

Anthony Todt presentó rasguños y heridas pequeñas en sus manos y cuello que eran compatibles con los intentos de defenderse que hizo su hijo mayor. Pericias aparte, un tiempo después, los fiscales del caso dejaron de pedir la pena de muerte para al acusado debido a sus posibles problemas mentales. Apenas ingresó a prisión, Anthony Todt, fue puesto en una especie de caja de metal, dentro de la habitación del penal, para resguardar su propia seguridad.

Anthony Todt, espera preso el juicio, que comenzará el próximo 27 de septiembre en la cárcel de Osceola, conducido por el juez Keith Carsten. En las audiencias se intentará dilucidar qué pasó realmente en esa casa para que aquel hombre tan normal, tan buen terapeuta, tan buen padre y tan buen marido, pudiera haberse convertido en un monstruo. Creer en las apariencias no será precisamente la tarea del jurado.

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