25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Firmó el reportaje que destapó la vigilancia a líderes independentistas a través de sus móviles, como también ahora se dice lo fueron Sánchez y Robles

Ronan Farrow, el hijo de Woody Allen y Mia Farrow que pone en jaque al Gobierno con sus informaciones sobre Pegasus

El Cierre Digital en Ronan Farrow.
Ronan Farrow. / El hijo de Woody Allen y Mia Farrow es un polémico periodista de Estados Unidos.
Ronan Farrow,el hijo de Woody Allen y Mia Farrow, ha puesto en jaque al Gobierno de España, ya que él firma el reportaje que asegura que líderes independentistas fueron espiados con el programa Pegasus. El Gobierno ha anunciado que también fueron espiados con este programa el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y la ministra de Defensa Margarita Robles. El periodista es muy popular en Estados Unidos por posicionarse a favor de su madre y acusar al cineasta de abusos.

La legislatura del Gobierno de Pedro Sánchez estaba en jaque porque ERC había amenazado al PSOE con romper su clima de concordia por las recientes revelaciones sobre el espionaje que supuestamente sufrieron líderes independentistas con el programa Pegasus, que solo se vende a gobiernos y a sus servicios de inteligencia. 

Pero la película de espías dio este lunes 2 de mayo un giro de 180 grados tras la sorpresiva rueda de prensa convocada a primera hora de la mañana por la ministra Portavoz, Isabel Rodríguez, y el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños. 

Ambos, con rostro serio, advirtieron que el Centro Criptológico Nacional ha confirmado que Pedro Sánchez y la ministra de Defensa  Margarita Robles fueron espiados entre mayo y junio de 2021. 

El PSOE había intentado quitar hierro al 'Watergate' español y ahora parece querer otorgárselo. Y el líder de la oposición, Alberto Núñez-Feijóo, ironizó con el tema al hablar de "casualidad política" en una revelación gubernamental que intenta desactivar el enfado independentista asegurando que los espiados fueron políticos de casi todas las tendencias ideológicas

La frase de Feijóo sirvió a Adriana Lastra para cargar contra el nuevo líder popular: "Frivolizar como ha hecho con un ataque a nuestras instituciones no es lo que se espera del principal líder de la oposición. Sembrar dudas ante algo tan grave es demostrar muy poco sentido de Estado. Feijóo debería haber defendido nuestra democracia y en cambio ha preferido cuestionar al Gobierno de España". 

Robles no sabía qué era The New Yorker

También cuestionó hace unos días Margarita Robles al medio que destapó el escándalo: "Usted habla del The New Yorker, yo no conozco ese medio de comunicación. No sé con qué fuentes actúa. No se sabe de dónde vienen las informaciones. Este tema es como el Guadiana, sale en función de intereses políticos".

Y al otro lado del charco Robles encontró respuesta por boca del  periodista Ronan Farrow, autor del reportaje en el célebre semanario The New Yorker. "Hola Excma. Sra. D. Margarita Robles, aquí tiene más información sobre la revista The New Yorker", le escribió adjuntándole un enlace que le llevaba a la página de 'quiénes somos' del citado medio. 

Ronan Farrow.

Pero, ¿quién es Ronan Farrow?  Es el hijo de la actriz Mia Farrow y del director Woody Allen. Este periodista firmó varios de los reportajes que destaparon las denuncias de abuso sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein. Y estas piezas sirvieron para que The New Yorker, junto a The New York Times, se hiciesen con el Premio Pulitzer de Servicio Público en 2018.

El escándalo Allen-Farrow

El director Pedro Almodóvar hizo decir a su alter ego Antonio Banderas en Dolor y Gloria que “los chismes envejecen”, pero la era de internet contradice al cineasta manchego.

Cuando hace dos años Woody Allen anunció que tenía la intención de publicar sus memorias, el movimiento #Metoo estaba en pleno apogeo. Las nuevas generaciones de actrices, comentaristas y prebostes de la opinión pública rebuscaron en ese dios de la memoria que es Google y se toparon con un viejo escándalo que vivió su punto álgido en 1992. Esto evitó que ninguna editorial quisiera publicar su libro hasta 2020. El libro, titulado A propósito de nada, da lo que promete. Un señor de 85 años, demasiado inteligente para los tiempos que corren, que se asoma a su pasado con una mezcla de ternura y vitriolo.

Los fantasmas del pasado surgieron cuando Mia Farrow, exmujer del cineasta, y su hijo Ronan Farrow iniciaron una fuerte campaña contra él. Ronan, periodista de profesión, lleva la voz cantante en las acusaciones de pederastia contra el cineasta. Hasta ahora habían surtido efecto. The New Yorker y The New York Times clamaron contra el otrora ídolo de la alta cultura en Estados Unidos. La editorial Hachette se negó a publicar el libro del director de Annie Hall y Amazon a distribuir sus películas. Incluso la actriz Geraldine Page llegó a donar lo que ganó en una de las películas del neoyorkino a una asociación feminista. Arcade ha publicado finalmente el libro. En España lo hará Alianza editorial.

Pero, volvamos al origen del escándalo en 1992. Por entonces, Mia Farrow y Woody Allen eran la pareja de cine más respetada en los círculos intelectuales en Estados Unidos. Cuando se conocieron en 1980, Mia llevaba una errática carrera trabajando más en teatro que en cine. Quedaban lejos los años en los que representó la moda andrógina gracias al peinado conocido como pixie con el pelo muy corto. Su imagen fue un icono de los 60 gracias a la película La semilla del diablo de Roman Polanski, una de las obras fundamentales de aquel periodo. Nada quedaba de eso en 1980. No había obtenido ningún éxito desde el film clásico del terror.

Woody Allen, por su parte, buscaba una musa después de su separación de Diane Keaton, la actriz que, hasta entonces, mejor le había entendido. Mia encontró en él oportunidades que el cine americano convencional jamás le habría dado y con ella, Allen encontró una intérprete dúctil con la que inició unos años donde su cine se volvió más profundo. Hasta 1992 habían rodado doce películas e iniciaban la grabación de Maridos y mujeres, el número trece de su filmografía conjunta. El mal fario de este número se confirmó.

Woody Allen y Mia Farrow con sus hijos. 

En esos meses Woody Allen había iniciado una relación con Soon-Yi, de veintiún años, e hija adoptiva de Mia y su segundo marido, el director de orquesta Andre Previne. Según cuenta el cineasta en sus memorias, el amor surgió cuando decidió enseñar a su hijastra un clásico del cine: El séptimo sello de Ingmar Bergman. Mia se enteró de su relación cuando encontró en el apartamento del director unas fotos eróticas de Soon-Yi.

Mia Farrow contó en sus memorias Hojas vivas como el descubrimiento del affaire le causó un gran impacto y enloqueció. Para muchos, su venganza fue acusar públicamente a Allen de haber abusado sexualmente de su hija adoptiva Dylan. Judicialmente no hubo ninguna consecuencia pero el asunto fue comentado durante años. Mia nunca volvió a levantar cabeza en lo profesional desde entonces. Allen contestó tibiamente en un libro de conversaciones de Eric Lax. El asunto fue poco a poco extinguiéndose, pero Mia nunca dejó de atacar al cineasta.

Dylan y Ronan

En 2014 el asunto volvió a la actualidad, pero tomando un tono más peligroso para Allen. Dylan, hija adoptiva de Allen y Mia, concedió una entrevista acusando de nuevo al director de abusar sexualmente de ella cuando era pequeña. “Como niña de siete años, diría que me tocó mis partes privadas. Como una mujer de 32, tocó mis labios vaginales y mi vulva con el dedo”, contaba.

Detrás de esta nueva denuncia se encuentra Ronan, el mismo que ha denunciado el supuesto espionaje a líderes independentistas. En esta ocasión los medios se posicionaron mayoritariamente contra Woody Allen que asegura en su citado libro de memorias que se ha sentido como los perseguidos en los años de la Caza de Brujas. También agradece a gente como Pedro Almódovar, Scarlett Johanson, Penélope Cruz, Javier Bardem y su ex Diane Keaton el apoyo recibido.

Ronan y Mia Farrow. 

La evidencia es que Mia Farrow jamás presentó una denuncia en relación a estos supuestos abusos sexuales. Allen dedica setenta páginas a este asunto y asegura que la actriz ha manipulado a Dylan y Ronan porque nunca le perdonó su infidelidad con su hijastra.

"Perturbada, psicológica y corporalmente"

El cineasta ha tardado casi tres décadas en hablar personalmente de su expareja y exmusa de la que dice que es una “perturbada, psicológica y corporalmente, maltrataba a sus hijos y los convertía en auténticos sumisos”.   “¿Cómo se entiende que dos de sus hijos adoptados se suicidaran y un tercero casi los imitó, mientras que otra hija murió de sida a los treinta años, sola, en una mañana de Navidad?”, remata.

“Nunca le puse el dedo encima, nunca le hice nada que pudiera interpretarse erróneamente como un abuso. Mia había salido de compras, no había asiento para mí, así que me senté en el suelo y recliné mi cabeza hacia atrás en el sofá, en el regazo de Dylan por un momento”, explica sobre las acusaciones de abuso.

Woody Allen cierra el asunto con su particular sentido del humor: “Sin creer en una vida futura no veo qué cambiará si me recuerdan como director o pedófilo. Sólo pido que mis cenizas se esparzan cerca de una farmacia”.

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