31 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Ha sido elegido presidente de la Conferencia Episcopal por 55 votos frente a los 29 del arzobispo Jesús Sanz,el candidato de los obispos conservadores

El cardenal Juan José Omella, preferido de Pedro Sánchez y del Papa Francisco, se pone al frente de la Iglesia en España

Juan José Omella.
Juan José Omella.
El cardenal Juan José Omella es el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española. La Asamblea Plenaria lo ha elegido por 55 votos frente a los 29 de Jesús Sanz, Arzobispo de Oviedo y candidato de las fuerzas más conservadoras de la Iglesia. Omella es Arzobispo de Barcelona y para muchos el hombre del Vaticano en España, el verdadero representante de Francisco I en nuestro país, además de gozar del beneplácito del Gobierno socialista de Pedro Sánchez.

Nacido el 21 de abril de 1946 en Cretas (Teruel), en la franja catalanoparlante limítrofe con Cataluña, el cardenal Juan José Omella y Omella nunca se había postulado hasta ahora para ocupar ningún cargo oficial de calado ejecutivo eclesial. Cuando el Papa Francisco le nombró en 2015 arzobispo de Barcelona, los vaticanistas ya pronosticaron que era el hombre elegido por el Pontífice para reformar la Iglesia en España y cambiar el rumbo conservador que tomó a partir de los años de la presidencia de la Conferencia Episcopal por parte del cardenal  Antonio María Rouco Varela.

Su postura política de cautela con respecto al Procés catalán, con el que nunca ha sido crítico, le ha ganado fama de ser poco claro entre sus enemigos. No ser crítico con el independentismo le ha costado ser mal visto por la sección más conservadora de la Iglesia. Sin embargo, cuando intentó mediar entre el expresidente catalán Carles Puigdemont y Mariano Rajoy, junto con el Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, el Vaticano lo impidió, marcando así las distancias entre la Santa Sede y el conflicto político catalán.

Estudió en el Seminario de Zaragoza y en los Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jerusalén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza. Y escasos meses después ya fue ordenado Obispo principal de la diócesis maña, el 22 de septiembre de ese mismo año. Más tarde, el 27 de octubre de 1999, fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999.

Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 fue nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Y ya el 6 de noviembre de 2015 se hizo público su nombramiento como Arzobispo de Barcelona, sede de la que tomó posesión el 26 de diciembre del mismo año y donde ha pertenecido estos años.

Juan José Omella y el Papa Francisco I. 

Su sintonía con el Papa Francisco I es plena y es uno de los grandes defensores de una redirección de la Iglesia Católica hacia posturas más sociales y progresistas. “La Iglesia es mucho más que una misa dominical, casar a alguno o enterrar a los muertos. Ahí están Cáritas o Manos Unidas, que están haciendo una gran labor y que son Iglesia, no una ONG como piensan muchos. No deja de sorprender la cantidad de gente conocida que recibe ayuda desde las parroquias para evitar que hagan fila, que es algo vergonzante para muchos”, declaró en una entrevista.

Este interés por la Doctrina Social de la Iglesia hizo que fuera Consiliario Nacional de Manos Unidas (1999-2015). Con la llegada de Jorge Bergoglio al trono de San Pedro fue nombrado cardenal en 2017 y fue ganando puntos dentro de la Iglesia española soterradamente.

Sobre la eutanasia defiende que se garanticen los cuidados paliativos para dignificar la situación del final de la vida y apuesta por que la mujer tenga un papel más destacado en el seno de la Iglesia. Para demostrarlo, nombró en 2017 a una mujer como secretaria general del arzobispado y cancillera de la curia diocesana. Era la primera mujer que accedía a una alta función de la organización administrativa de la curia, en concreto, en el Arzobispado de Barcelona.

Condena sin paliativos los abusos a menores cometidos por religiosos y siempre ha pedido “asumir y limpiar todo lo que sea necesario”. A su vez, ha calificado de “pecado” que los bancos no devuelvan a la sociedad los beneficios que consiguieron tras su rescate con dinero público. Todas estas posturas le han granjeado problemas con el sector más radical de la Iglesia Católica.

La campaña ultra contra el cardenal vaticanista

Nunca antes la tensiones entre una facción  -ultra- de la Iglesia y un Papa se habían hecho tan evidentes, con signos tan notorios. Así, la parte más conservadora del clero no está de acuerdo con muchos de los postulados del nuevo Pontífice. Los elementos más ultraderechistas han intentado por todos los medios mediatizar la candidatura de Juan José Omella para presidir la Conferencia Episcopal Española.

El nuevo pesidente de la Conferencia Episcopal,Juan José Omella. 

El último intento desesperado tuvo forma de libro: "Complot de poder en la Iglesia española: Barco contra Omella. En defensa propia", firmado por un tal Jacques Pintor, fue el último texto difamatorio contra Omella enviado a los 87 electores (cuatro cardenales, 12 arzobispos, 48 obispos, 18 prelados auxiliares, el administrador apostólico de Ciudad Rodrigo y los administradores diocesanos de Astorga, Coria-Cáceres, Ibiza y Zamora) que tenían la potestad de seleccionar al nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española.

El libro es una defensa del conocido exsacerdote Miguel Ángel Barco, expulsado de la labor pastoral por monseñor Omella tras ser acusado de una presunta paternidad que él sigue negando.

Según el citado texto, Omella orquestó toda una trama para usar este escándalo y así forzar la renuncia del exarzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña. En libro hay un compendio de WhatsApps, correos electrónicos, cartas enviadas a Francisco I y demandas judiciales que probarían las maniobras de Omella.

Un juego sucio que, según ha podido saber Elcierredigital.com, estaba promovido por grupos seglares de ultraderecha que pretendían influir en ese momento tan decisivo para la historia de la Iglesia Católica en España. Esta jugada demuestra lo enconadas que están todavía las posturas en la Iglesia española, que se debate en la actualidad entre los seguidores del Papa Francisco y sus abiertamente críticos.

Una guerra que ahora podría cobrase sus primeras "víctimas" si Omella lleva adelante la renovación de la iglesia española,tal y como quieren desde Roma. Sin embargo, las facciones conservadoras cuentan con mucho apoyo, incluso mediático, y se debaten entre seguir sus postulados o la obediencia debida al Papa. Como a partir de ahora, también deberán tener con su "temido" cardenal Omella.

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