07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

EN 2013, LA MEXICANA ACABABA CON SUS PADRES ADOPTIVOS POR SU HERENCIA, MIENTRAS EN ESPAÑA EN 2016 SE CONOCÍA EL CRIMEN DEL 'ASESINO DE LA KATANA'

Los parricidios más sonados de la crónica negra: De la joven Ana Carolina a José Rabadán

Ana Carolina acompañada de sus dos cómplices
Ana Carolina acompañada de sus dos cómplices
Efrén López Tarango, de 65 años, y Albertina Enríquez Ortegón, de 45 años, adoptaron a Carolina en su casa de Chihuahua, donde la criaron. Sin embargo, esto no fue suficiente para Carolina, que el 3 de mayo de 2013, con 17 años de edad, la joven ideó un plan con su novio y un amigo para acabar con la vida de sus padres y recibir la herencia. Por otro lado, en España, en el año 2000, José Rabadán protagonizaba un episodio de crónica negra por el que fue conocido como el 'asesino de la katana'.

Ana Carolina López nació en febrero de 1996 en México y fue entregada en adopción siendo muy pequeña. Su madre tenía VIH y su padre no tenía trabajo y vivía en la calle. Carolina fue adoptada por Efrén López Tarango, de 65 años, y Albertina Enríquez Ortegón, de 45 años, que la criaron en su casa de Chihuahua.

Ana Carolina tuvo numerosos problemas en su infancia, se sentía relegada por sus hermanastros que la hicieron bullying. Culpaba de todos sus males a sus padres pese a la entrega de estos. 

Con apariencia inofensiva, Carolina escondía un carácter maligno y tuvo muchas discusiones con sus padres y varias peleas sin sentido. La joven empezó a tratar muy mal a su perro y por culpa de su terrible comportamiento sus padres adoptivos decidieron enviarla a un internado en Estados Unidos.

Ana Carolina

Un año antes de entrar en el internado, Carolina comenzó a elaborar un plan para quitarse a sus padres de en medio. Se apoyó en su entonces novio, José Alberto Grajeda, en busca de un aliado. 

Los padres de la joven no aceptaban esta relación y le prohibieron que continuase viendo a José. A este plan se unió un amigo del novio, Mauro Domínguez, que terminaría siendo el segundo cómplice y un cooperador clave para que Carolina cobrase la herencia de sus padres y así se pudiese ir a vivir con su novio. 

El macabro plan de Carolina para acabar con sus padres

El viernes 3 de mayo de 2013, cuando Carolina tenía 17 años, se pusieron manos a la obra con su macabro plan. Los viernes, su padre se iba a jugar al billar y solo estaba su madre en casa, lo que hacía más sencillo acabar con la vida de ambos.

Ese día, los cómplices de Carolina entraron sigilosamente en la casa. Esperando a su madre en la cocina y con Mauro agazapado detrás de un sillón, Carolina llamó a su madre “Mamá, no encuentro un ingrediente”. Entonces Mauro la asfixió por la espalda con un cable. Cuando llegó Efrén a casa, Carolina repitió el método, le pidió ayuda para cortar fruta y cuando su padre llegó a la cocina fue José quien le asfixió.

Para cerciorarse de que estaban muertos, les golpearon, los volvieron a estrangular y les inyectaron cloro con insecticida. Los tres asesinos dejaron los cuerpos ensangrentados en la cocina y hasta el día siguiente no limpiaron las evidencias. Esa misma noche se fueron a cenar perritos calientes y tomaron unas cervezas.

Cuando limpiaron las evidencias, metieron los cuerpos de los padres de Carolina en bolsas de plástico, los subieron a su propia camioneta, compraron gasolina y los llevaron hasta el parque el Sapo Verde. Allí los rociaron con combustible y les prendieron fuego hasta calcinarlos y para deshacerse de todas las pruebas quemaron la camioneta.

Los planes de Carolina se desvanecieron cuando a José le tomaron declaración. Ella logró mantenerse firme y fingir ante los agentes judiciales, pero su novio no aguantó la presión y confesó que él, su novia y un amigo suyo habían asesinado a los padres de Carolina.

José explicó que todo formaba parte de una venganza que Carolina había planeado debido a que sus padres se habían negado a prestarle el coche y ha darle dinero para poder casarse

La justicia mexicana condenó a Ana Carolina a 14 años y 6 meses de prisión por un delito de homicidio agravado y fue trasladada al Centro Especializado en Reinserción Social para Menores Infractores, de donde salió en libertad cinco años más tarde tras un comportamiento “ejemplar”.

Parricidios ocurridos en España

Han sido varios los jóvenes que han entrado en la crónica de la España negra de la mano de crímenes brutales que se han grabado en la memoria de todo el país. Es raro que alguien no recuerde algunos asesinatos múltiples como el del ‘Asesino de la Katana’ o el del ‘Descuartizador de Pioz’.

En el primer caso, José Rabadán, que en el año 2000 –cuando sucedieron los hechos– tenía 17 años, mató a sus padres y a su hermana, de 11 años y con síndrome de Down, con una katana. El joven tenía contacto con páginas satánicas y contaba con libros de esta misma temática. 

José Rabadán.

Patrick Nogueira tenía casi 20 años cuando mató a sus tíos y a sus dos primos de 3 y 1 año, en agosto de 2016. El joven ya contaba con un pasado oscuro en Brasil, su país de procedencia, donde apuñaló a su profesor en el año 2013. Pese a que su tío Marcos conocía estos hechos, acogió al chico en su casa en España. Tiempo después, el joven acabaría con su vida y la del resto de su familia. Este caso es uno de los más espeluznantes, pues Nogueira fue capaz de acabar con la vida de sus familiares, uno a uno, degollándolos y dejando que se desangraran hasta la muerte. Después, descuartizó los cuerpos de sus tíos y los metió en bolsas de basura. Los cuerpos de los pequeños los metió en bolsas también aunque no los descuartizó.

En Algoda, una pedanía de la localidad alicantina de Elche. Un chico de 15 años asesinó con una escopeta primero a su madre, después a su hermano pequeño, de 10 años, y más tarde a su padre. El adolescente escondió los cuerpos en un cobertizo que utilizaban para guardar tractores y otras herramientas destinadas a labrar la tierra de la finca. Convivió con los cadáveres durante varios días, desde el martes 8 de febrero, cuando cometió los crímenes, hasta el viernes 11, cuando la policía encontró los cuerpos sin vida de la familia.

En 2019 una joven mató a su padre con un cuchillo de cocina en una vivienda de Godella (Valencia) después de que este le insultara y agrediera porque la hija no le había cambiado la tarjeta SIM de un teléfono móvil a otro, tal como él le reclamó cuando llegó a casa en estado de embriaguez.

En agosto de 2016, un hombre que padecía esquizofrenia le asestó 39 puñaladas a su madre y trató de hacer lo mismo con su padre en Ciutadella (Menorca), el hombre confesó los hechos y fue condenado a ocho años de prisión.

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