23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Situada en las Antillas Menores, se trataba del enclave utilizado por el amigo del Príncipe Andrés para sus negocios de tráfico sexual de menores

‘La isla de los pederastas’ de Epstein, a la venta tres años después de su muerte

Epstein y su isla.
Epstein y su isla. / Little y Great St. James eran las islas del magnate.
En 2019 Jeffrey Epstein fue encontrado muerto en la celda en la que estaba recluido. Tres años después se han puesto a la venta las islas Little y Great St. James, más conocidas como “la isla de los pederastas”, en la que el magnate habría llevado a cabo, presuntamente, las actividades de tráfico sexual de menores que le llevaron a la cárcel.

Little y Great St. James son los nombres de dos islas pertenecientes a las Islas Vírgenes de Estados Unidos más conocidas como “la isla de los pederastas”. Ese fue el nombre que recibió la unificación de los terrenos que pertenecía a Jeffrey Epstein debido a las actividades de tráfico sexual de menores que el empresario llevaría presuntamente a cabo en ellas. Actualmente las 93 hectáreas que pertenecían al magnate han sido puestas a la venta por 114 millones de euros.

Epstein compró las islas en 1998 y 2016 por más de 23 millones de euros en total. La primera que adquirió, Little St. James fue a la que el magnate le dedicó más esfuerzos. Construyó una mansión, una casa de baños y una sala de cine además de piscinas, helipuerto, gasolinera y villas para huéspedes.

Tras su muerte en 2019, Epstein dejó numerosos bienes. Las ganancias de la venta de los mismos fueron destinadas a pagar deudas y resolver juicios pendientes, además de para ofrecer compensaciones a las víctimas del magnate.

‘La isla de los pederastas’

En 2008, Jeffrey Epstein fue condenado por presunto tráfico sexual de menores. Una situación que se remontaba a los sucesos de entre 2002 y 2005, cuando habría llevado al menos a treinta menores a la mansión que poseía en Palm Beach, Florida. Además, Epstein habría transportado a las menores a su isla privada.

Con casi 70 empleados, el terreno de Epstein recibía tanto a jóvenes que, supuestamente, no llegarían a la mayoría de edad como a importantes personajes relevantes. Entre ellos se encontrarían Stephen Hawking, Chris Tucker, Kevin Spacey y Naomi Campbell.

El FBI en la isla de Epstein.

Dentro de la isla, Epstein entretenía a sus invitados con diversas actividades y, según afirmaba la oficina del fiscal general de las Islas Vírgenes, explotaba sexualmente a menores de edad. Los sucesos, según retrataba la denuncia, habrían tenido lugar entre 2001 y 2019, cuando las niñas fueron transportadas “en helicóptero o embarcación privada a Little St James, donde fueron sometidas a servidumbre sexual con engaños y obligadas a participar en actos sexuales y coaccionadas a la actividad sexual comercial y al trabajo forzoso”, recogía el portal Independent en español.

Continuaban afirmando que había empresas e individuos que conocían de estas prácticas y las ocultaban. Los testimonios de diversos trabajadores confirmarían estos hechos, que habían intentado ser investigados a lo largo de los años con visitas regulares a la isla, que Epstein habría denegado. Las autoridades no solo sospechaban del tráfico sexual de menores, sino de los excesos en la construcción de una zona protegida por sus arrecifes de coral.

Epstein: influencias y escándalos

Jeffrey Epstein nació en Brooklyn, Nueva York, en 1953. De una familia clase media, cursó estudios en el Courant Institute of Mathematical Sciences de la Universidad de Nueva York. Aunque no terminó su carrera, comenzó a forjar importantes amistades con políticos y otros adinerados, consiguiendo importantes influencias en la alta sociedad americana.

El inicio de su éxito llegó cuando, por una recomendación de sus padres, comenzó a trabajar en el banco de inversiones Bear Stearns. Gracias a la red de contactos que consiguió logró en 1982 iniciar su propia firma, J. Epstein & Co.

No obstante, en los años 80 comenzaron a circular rumores sobre su tráfico de influencias y presuntas actividades financieras opacas. Entre los personajes con quienes se codeaba había algunos tan variopintos como Bill Clinton, el príncipe Andrés de Inglaterra, Donald Trump y Woody Allen.

Donald Trump y Jeffrey Epstein.

Su idílica carrera comenzó a caer en el año 2005, cuando los padres de una chica de 14 años interpusieron una denuncia en la policía por presuntos abusos sexuales cometidos por el empresario en su mansión. Desde entonces, la policía de Palm Beach comenzó la investigación contra Epstein.

Lo que empezó como una denuncia asilada, hizo que los investigadores revelaran el ámbito más oscuro de la vida del millonario. Los responsables del caso descubrieron una red que incluía a algunos empleados de Epstein que se dedicaban a captar menores de edad en situación “vulnerable” para llevarlos a sus mansiones de Manhattan y Palm Beach.

Con la excusa de convertirlas en modelos y ofrecerles becas universitarias, las niñas viajaban hasta las propiedades de Epstein. Una vez en sus mansiones les ofrecía dinero por masajes, encuentros sexuales o tocamientos. El escándalo creció cuando se supo que el empresario organizaba fiestas con orgías en sus casas o en su isla privada. En algunos de estos eventos se llevaban niñas en un avión privado al que la prensa local bautizó como “Lolita Express”.

Las teorías se vieron reforzadas por los comentarios de varios de sus amigos. Donald Trump llegaría a afirmar que Epstein era “un tipo estupendo. Se dice que le gustan las mujeres hermosas, como a mí, y muchas de ellas están entre las más jóvenes”.

En 2006 la investigación derivó en una acusación formal del fiscal contra Epstein por relaciones sexuales con una menor. Aunque la defensa señaló que el millonario siempre creyó que se trataba de mayores de edad, todos los focos ya estaban puestos sobre Epstein.

Epstein ingresó en prisión por estas acusaciones en 2019 y tres semanas después, apareció muerto en el suelo de su celda con heridas en el cuello. Aunque todo apuntaba a un supuesto suicidio, también se barajó la opción de que fuese asesinado. Su muerte todavía sigue siendo un misterio.

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