29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

LAS PRUEBAS DE ADN DEL SUPUESTO PRIMOGÉNITO DEL REY EMÉRITO SE REALIZARON A PETICIÓN DEL CNI EN 2007 y El Cierre Digital las ofreció en exclusiva

La inesperada muerte de Albert Solà: La historia de su lucha por demostrar que era hijo de Juan Carlos I

El Cierre Digital en Albert Solà y Juan Carlos I.
Albert Solà y Juan Carlos I. / Montaje de El Cierre Digital.
El sabádo de madruga, de forma súbita, falleció Albert Solà a los 66 años. Solà, dedicado profesionalmente a la hostelería, obtuvo gran relevancia pública por contar su historia como presunto hijo de Juan Carlos I. En 2007 publicó se sometió a una pruebas de ADN a petición del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) y fueron publicadas hace tres años en exclusiva por El Cierre Digital. A pesar de su lucha el Tribunal Supremo nunca quiso admitir la demanda de paternidad contra el Rey Emérito.

A los 66 años Albert Solá falleció de forma súbita en un local de su localidad La Bisbal en Gerona. Solà, dedicado al mundo de la hosteleria, mantuvo durante años una lucha judicial y mediática para ser reconocido como hijo de Juan Carlos I. Precisamente, estaba prevista su perticipación del próximo sábado en el programa ¿Quién es mi padre? de Telecinco dedicado a hijos que buscan ser reconocidos por sus supuestos progenitores. Un formato que arrancó con el caso de Javier Santos, presunto hijo de Julio Iglesias

Albert Solà contó en varias ocasiones su historia para Elcierredigital.com. Solá nació en Barcelona en 1956, en el seno de una familia de la alta burguesía catalana, en una de las zonas más ricas. Con tres meses le llevan a Ibiza donde es cuidado por una pareja. Después, regresa a Barcelona, hasta que con ocho años es adoptado por un matrimonio humilde que vivía en  una masía de Sant Climent de Peralta. Los Solà Jiménez se convierten en sus padres adoptivos. 

En su libro El monarca de La Biscal, Solá narra como desde el principio sospechó que algo en su vida no es como le contaban. "Yo vivía en una familia de campesinos muy pobre, y a ellos, a mis padres no les ayudaban, a mí sí, bicicleta, motos, coches... por eso me dolió después, cuando a los 25 años empecé a investigar y descubría cosas. Si me ayudaban a mí ¿por qué no les ayudaban a ellos que pasaban tantas penurias? Me entristece porque lo he vivido, me dolió. Había mucha diferencia entre ellos y yo. Ahora ya han fallecido... Pero  no  es rencor lo que siento, no, no. Es tristeza por ellos. Solo me pregunto  por qué a ellos no, por qué", contaba en una entrevista para Elcierredigital.com.

Documentos de las pruebas de ADN de Alberto Solá. 

"Cuando el juez de Barcelona me confirmó en 2001, según él, quién era mi padre, me quedé bloqueado y me encajaron todos los episodios vividos. Después, sufrí una depresión ligera y viví durante ocho meses con un amigo hasta que pude ir asimilando todo. Porque quizá a alguien le pueda gustar una noticia así, a mí no. Ya antes, como cuento en el libro, en la Maternidad de Barcelona me habían dicho que mi padre era alguien de la esfera política... pero luego yo me fui a México", añadía.

Las pruebas de ADN

Elcierredigital.com publicó en su momento en exclusiva los documentos de las pruebas de ADN que Solá se realizó a petición del CNI y en el que su ADN coincidía en un 99'9 % con "el sujeto B".

Según Solà, los resultados de estos análisis fueron como él esperaba. “Después de unos quince días, me llamaron para ir de manera urgente al laboratorio.  Me pusieron en contacto con el director del laboratorio de Lérida, Jaime Buj. Ellos me llamaban ‘el Principito’.  Buj me confirma entonces la secuencia de los hechos: que el CNI le entregó un gran sobre cerrado en cuyo interior había un vaso. El director del laboratorio me dijo que no sabía de quién era realmente, pero que denominó en los análisis a la persona que bebió en ese vaso ‘individuo B’, mientras que a mí me calificaba como 'individuo A'”, relataba en una charla para nuestro periódico.   

Análisis encargados por el CNI a Alberto Solá. 

"Me los hicieron a cambio de que yo grabara en vídeo mi renuncia a la corona española para siempre. Yo nunca he querido nada, por supuesto que renuncié a favor del actual rey Felipe VI.  Ni firma ni nada, grabamos ante una cámara mi renuncia.  Yo pagué 150 euros por esa prueba de ADN para tener constancia directa de los análisis. Envié mi Kit de análisis al laboratorio y a los quince días me llamaron y me convocaron. El entonces director del CNI en Barcelona me dijo “ya sabíamos que el Rey es tu padre, pero ahora los análisis aportan una coincidencia del 99,9 por ciento entre ambos individuos examinados...”, añadía.

Sobre el papel de los Servicios Secretos españoles aseguraba que "estuvieron unos cinco años junto a mí, viéndonos muy a menudo, llevándome a varios sitios en coche, comiendo juntos... Estos contactos frecuentes duraron desde 2007 a 2012".  "Mi relación con estos miembros del CNI se rompió cuando llegó Ingrid Sariau. El CNI quiso grabar la secuencia directa de la llegada de Ingrid.  Creo que ellos querían conocerme mejor, saber de mis auténticas intenciones, controlarme... En otra ocasión, incluso ellos mismos me confirmaron que estaba siendo vigilado por el Ministerio del Interior, que había alquilado dos pisos francos cerca de mí por mi propia seguridad", afirmaba Solà.

Los resultados. 

La revelación en exclusiva de Elcierredigital.com impactó en su momento en los círculos sociales, económicos y políticos, del mismo modo que también molestó a según qué personajes influyentes. A nivel mediático también causaron impacto los documentos revelados por nuestro periódico. Incluso alguna televisión se interesó por el asunto, eliminándolo a última hora de su escaleta. Un scoop que despertó los fantasmas del juancarlismo. 

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