27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El exministro Manuel Jiménez de Parga filtró esa documentación sobre la ayuda aportada por Paco Fernández Ordóñez en uno de los salones del Hotel Ritz

El primer caso de corrupción de la Democracia: El Gobierno de UCD le regaló 10 millones de marcos al sindicato UGT

Exclusiva Adolfo Suárez y Jiménez de Parga.
Adolfo Suárez y Jiménez de Parga.
El periodista Julio Merino, por entonces director de El Imparcial, recuerda los principales casos de corrupción que investigó durante la Transición Española. En este primer reportaje descubre cómo se gestó el escándalo del "regalo" de 10 millones de marcos alemanes por parte del Ministerio de Hacienda español, del Gobierno de la UCD, al sindicato UGT en febrero de 1978. Narra como el exministro Jiménez de Parga filtró esta documentación sobre la ayuda concedida por Paco Ordóñez en el Hotel Ritz.

Ahora que tanto se habla de corrupción se me han venido a la cabeza (gracias a la "Memoria Histórica") los primeros casos que hubo en la Transición. Aunque bueno es aclarar que, en realidad, hubo dos Transiciones, la que fue de 1976 a 1982 y la que fue de 1982 a 1996. Y comienzo con uno, posiblemente el primero de la recién estrenada democracia española, ya que sucedió en los primeros meses de 1978.

Este primer caso que voy a contar (dentro de unos días relataré otro que fue de mayor calado político) tiene de protagonistas a dos ministros de la UCD de Suárez: Nuestro “Pacordóñez” y Manuel Jiménez de Parga, entonces ministro de Trabajo y más tarde Presidente del Tribunal Constitucional.

Filtración de Jiménez de Parga

Sucedió en febrero de 1978. Una tarde, era el día 25, me llama el Ministro Jiménez de Parga (aunque lo habían cesado esa mañana) y me dice que quiere hablar conmigo urgentemente porque tiene algo muy importante que contarme y tiene vuelo para Barcelona a las 21.30 horas y que me espera en el "Ritz". Así que sin más, aunque intrigado, yo cojo mi coche y me planto en el hotel.

- Hola, Merino, gracias por acudir tan pronto -me dijo con un apretón de manos amistoso, apunto que tiempo atrás había tenido con él varias reuniones como integrante del comité de huelga de "Pueblo" que nos resolvió como Ministro de Trabajo- pero, como te he dicho por teléfono me marcho ahora para Barcelona y tengo una cena importante.

- Pues, tú dirás Ministro. -todavía intrigado-.

- Toma, antes de hablar quiero que leas lo que va dentro de este sobre -y me entregó un sobre blanco grande sin membrete alguno, que yo abrí rápido y también con rapidez leí los "papeles" que iban dentro-.

- Joder, Ministro, esto es una bomba, dije antes de terminar siquiera.

-  Lo sé, y te la doy a ti porque sé que ahora mismo el único periódico que lo puede publicar es "El Imparcial", los demás seguro que no se atreven. Suárez tiene mucho poder y “Pacordóñez”es su "niño bonito".

- Pues sí, yo lo publico. Sólo que antes se lo daré a mis abogados para que lo estudien bien, ya sabes que Don Adolfo me la tiene jurada.

-  Lo sé, pero por el lado judicial no tendrás problemas, ahí están todas las pruebas que te puede exigir un juez. Eso sí, te van a desmentir con todo el aparato del Estado y te pondrán diez querellas y el "agitpro" conchabado te tachará de fascista, carca, facha y todo eso que ya sabes.

- Eso no me importa, a eso ya estoy acostumbrado. Sí me preocupa el sibilino "Pacordóñez", ¿cómo crees tú que reaccionará cuando se vea descubierto?

- Montará en cólera, pero no te atacará de frente. Paco es más listo que todos, incluso más que el de Cebreros. Fíjate si es listo que es ministro de UCD y ya está sembrando para el PSOE.

- Bueno, pues si te parece, me voy. Todavía estamos a tiempo de que salga mañana.

- De acuerdo. Sólo te pido una cosa, porque el secreto de la fuente no te lo tengo que pedir, que esta noche cuando tengas lo que váis a publicar, si no te importa, me lo leas. Aunque sea tarde -y me dio un teléfono especial donde esperaría mi llamada-.

Y así lo hicimos. Ya sobre las 12 de la noche le leí los títulos que iban a ir en portada, en grande, que eran estos: El Ministerio de Hacienda le "regala" 10 millones de marcos alemanes a la UGT socialista (con un aval bancario del Banco Exterior de España y a 20  años) y en el interior toda la información y reproducción de los documentos de la operación del "Deusche Bank" alemán).

Y naturalmente se produjo el escándalo.  Porque "Europa Press" ya lo recogía a las 7 de la mañana y las radios ya estaban hablando de la "bomba" de "El Imparcial" a las 8 de la mañana y desmentidos a gó-gó  de inmediato, desde la Moncloa, desde Hacienda, desde la UGT.

Aparece Paco Ordóñez

Y como estaba cantado, Julio Merino es un facha y un inventor de "noticias falsas". Pero las pruebas eran tan evidentes que, de momento, no amenazaron, como otras veces, con los Tribunales de Justicia. Sin embargo, la sorpresa, aunque prevista, no se hizo esperar, porque a las dos de la tarde ya me estaba llamando  "Pacordóñez" a mi teléfono directo.

Adolfo Suárez y Paco Ordóñez.

- Querido Merino  -dijo y muy simpático en cuanto le dije sí soy yo- ¡la que me has montado!

-  Bueno, Ministro, tú ya sabes...

-  No, Merino, si yo no te llamo para quejarme. Oye, tú eres periodista y has hecho lo que has creído. Yo, en tu puesto, habría hecho lo mismo. ¿No estamos en Democracia y la Constitución protege la libertad de Prensa?, pues, a aguantarse toca. No, hombre, yo no te llamo por ese tema, aunque, eso sí, me gustaría que me dieses la oportunidad de dar yo mi versión.

- Eso lo tienes hecho -le respondí cortándole-.

- Está bien y te lo agradezco, pero por lo que me gustaría hablar contigo es por otra cosa...¿aceptarías comer conmigo cualquier día de estos?

- Pues, cuando tú quieras.

- ¿Te parece bien mañana en "Rafa”, de Narváez, a las 3?

- Vale -y allí quedamos, aunque también intrigado.

Bueno, y para no hacer esto más largo resumo lo que quería el señor Ministro. En primer lugar acordamos que para que su versión del "escándalo de los 10 millones de marcos a la UGT" no fuera un comunicado frio lo hiciéramos en forma de entrevista y así lo hicimos. La entrevista se publicó en la contraportada del periódico unos días después. Pero, lo que de verdad quería saber, a toda costa, era quién me había dado la información tan documentada, porque era fundamental para que pudiera tranquilizar al Presidente, o sea a Don Adolfo, pues la noticia le había cogido por sorpresa, dado que no le había informado de la operación con el "Deutsche Bank", y estaba furioso contra él.

-Aunque no hace falta que me lo digas  -dijo- no ha podido ser otro que Jiménez de Parga, él sí lo sabía y además le ha caído muy mal que le quiten de Ministro.

El salón de espera de el Hotel Ritz.

Naturalmente, yo me callé, y no dije que sí ni que no. Aquí podría terminar con “Pacordóñez”, pero mis relaciones con él tuvieron una segunda parte y fue ya poco antes de las elecciones de 1982 (con el “23-F” ya superado). Curiosamente para esas elecciones Suárez y “Pacordóñez” ya no estaban en la UCD moribunda. El primero fue por el nuevo Partido que acababa de fundar, el CDS,  y el segundo, en las listas del PSOE. También curiosamente se supo que tras el triunfo apoteósico del PSOE no pudo ser Ministro porque Alfonso Guerra se opuso, por su recientísima militancia en la UCD. Así que tuvo que conformarse con ser nombrado Presidente del Banco Exterior, lo que me hizo gracia, y un día que quedamos se lo comenté: “O  sea, que tú has ido al Banco Exterior para resolver tu pecado de los 10 millones de marcos a la UGT” y soltó una gran carcajada.

Al cabo de unos años acabó siendo Ministro con Felipe González, quizás el mejor Ministro de Exteriores de la Democracia. Y termino. Aunque no me resisto a contar que en el fondo “Pacordóñez” era un cachondo, que se reía de todo y de todos y hasta de sí mismo. “Sí soy un chaquetero y  hasta un un “traidor”, como dice mi amigo Joaquín (se refería a Joaquín Garrigues Walker), pero yo no he cambiado en mi vida, los que han cambiado y cambian son ellos. Mira cuando yo entré de lleno en la política algunos, como Suárez o Martín Villa, eran fervientes del Movimiento y se ponían la chaquetilla blanca, y luego ya ves lo demócratas que se hicieron. Cuando yo era ya socialdemócrata Felipe y Alfonso eran marxistas y ya ves dónde desembocaron. Carrillo era comunista y republicano y ahora no canta el Cara al Sol porque no se lo piden. No, no cambio yo, cambian ellos”.

Pero el no va más de aquel gran hombre, sin duda uno de los grandes actores secundarios de la Transición,  llegó una tarde cuando entre risas y sonrisas nos contó, al grupo de amigos que estábamos con él, lo de los  los carnets que tenia en su armario:  el del SEU, el de UGT, el de CCOO, el de FEDISA, el de GODSA, el de ISD, el de PSD, el de PSDL, el de UCD, el de FSD y por supuesto también el de el PSOE.

Como ven, la Transición no fue solo lo que algunos han querido que sea y tuvo dos caras. Y seguiré contándoselas en elcierredigital.com si la pandemia me lo pemite.

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