03 de julio de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El 6 de junio de 1944 unos 162.000 soldados cruzaron el canal de la Mancha por mar y otros 24.000 por aire desde Inglaterra a Francia

Desembarco de Normandía: Se cumplen 76 años de la batalla en la que los aliados salvaron al mundo del nazismo

Una barcaza camino de Omaha Beach.
Una barcaza camino de Omaha Beach.
El periodista Julio Merino recuerda el aniversario del Desembarco de Normandía ocurrido hace 76 años en las costas de Francia, dando paso a la liberación de Europa y explica que el paso de los años ha puesto de manifiesto que sin la intervención de los norteamericanos en la guerra Hitler se habría apoderado de Europa, Asia y África y Japón del Pacífico.

"¡Soldados, marinos y aviadores de la Fuerza Expedicionaria Aliada! Estáis a punto de embarcaros en la Gran Cruzada, hacia la que hemos empleado todas nuestras energías durante muchos meses. Los ojos del mundo os contemplan. Las esperanzas y las plegarias de las gentes amantes de la libertad en cualquier lugar marchan con vosotros. En compañía de nuestros valientes aliados y nuestros hermanos en armas en otros Frentes, vais a conseguir la destrucción de la máquina de guerra alemana, la eliminación de la tiranía nazi sobre los pueblos oprimidos de Europa, y la seguridad para todos nosotros en un mundo libre.

Vuestra tarea no será fácil. Vuestro enemigo está bien entrenado, bien equipado y curtido en el combate. Luchará de forma despiadada.

Pero esto es 1944. Muchas cosas han ocurrido desde los triunfos nazis de 1940-1941. Las Naciones Unidas han infligido a los alemanes grandes derrotas, en combate abierto, hombre a hombre. Nuestra ofensiva aérea ha reducido seriamente su fuerza en el aire y su capacidad para continuar la guerra en tierra. Nuestros frentes en casa nos han dado una superioridad abrumadora en armas y municiones de guerra y han puesto a nuestra disposición grandes reservas de hombres entrenados. ¡La marea ha cambiado! ¡Los hombres libres del mundo marchan juntos hacia la Victoria!.

Tengo plena confianza en vuestro valor, devoción por el deber y habilidad en combate. ¡No aceptaremos otra cosa que no sea la victoria total!.

Buena suerte, e imploremos todos las bendiciones de Dios Todopoderoso sobre esta gran y noble misión".

Firmado de puño y letra: Dwight Eisenhower.

Este fue el Mensaje que Dwight D. Eisenhower, el Comandante en Jefe de todos los Ejércitos Aliados que intervinieron aquel “Día D”, dirigió  la noche anterior a los casi tres millones de hombres que participaron en la “Operación Overlord”,  el nombre en clave que se dio a la invasión de Normandía tal día como hoy del año 1944. Fue el comienzo de la batalla más "grandiosa"  de la Historia de la Humanidad por las dimensiones humanas y la cantidad de  armas utilizadas.

Reunión del COSSAC en 1944. De izquierda a derecha: sentados, el mariscal del aire Arthur Tedder, el general Dwight D. Eisenhower y el general Bernard Montgomery; de pie, el teniente general Omar N. Bradley, el almirante Bertram Ramsay, el mariscal del aire Trafford Leigh-Mallory y el teniente general Walter Bedell Smith.

La batalla de Normandía, llamada en clave " Operación Overlord", fue la operación militar efectuada por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial que culminó con la liberación de los territorios de Europa occidental ocupados por la Alemania nazi. La operación dio comienzo el 6 de junio de 1944, más conocido como el Día D, con el desembarco de Normandía. Al conjunto de las operaciones navales se le dio el nombre clave de "Operación Neptuno", un asalto aerotransportado llevado a cabo por mil doscientas aeronaves que precedió al desembarco anfibio, que involucró a cinco mil barcos. El 6 de junio, ciento sesenta mil soldados cruzaron el canal de la Mancha de Inglaterra a Francia y hacia finales de agosto las tropas aliadas en suelo francés eran ya más de tres millones.

La IV DIvisión Panzer que defendía Normandía.

Pero antes de entrar en los detalles, datos y cifras que se produjeron aquella jornada y las siguientes (en realidad la batalla no se dio por finalizada hasta el 25 de agosto con la entrada triunfal en París) conviene resaltar algo que el paso del tiempo transcurrido, los estudios doctorales realizados, la apertura de los archivos nacionales y las numerosas Memorias de Protagonistas importantes publicadas, han puesto de manifiesto: La decisiva importancia que tuvo la entrada en la Guerra de los Estados Unidos de Norteamérica, puesto que otro bien distinto hubiese sido el resultado final si el Presidente Roosevelt no decide abandonar la neutralidad y participar en la contienda, como puede comprobarse con examinar la situación militar de todos los frentes al día 7 de diciembre de 1941 (tras el ataque japonés a Pearl Harbour).

Veamos: En el  Frente Occidental las tropas de Alemania y su aliada Italia dominaban ya Polonia, Checoslovaquia, Austria, Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Rumanía, Yugoslavia, Albania, Bulgaria, Grecia... y el Reino Unido (Inglaterra) estaba seriamente dañado y acorralado.

Rommel supervisando las defensas del muro Atlántico en 1944.

En el Frente Sur y Oriente Medio: Nada estaba todavía decidido y las tropas británicas, con el general Montgomery al frente, y las alemanas, con Rommel, pugnaban por el control de Marruecos, Argelia, Libia, Túnez y Egipto. O sea, el Norte de África y el Mediterráneo y en el Frente Oriental los alemanes estaban ya a las puertas de Moscú y Leningrado y los ejércitos  rusos en retirada.

Lo que quiere decir que si en ese momento hubiese terminado la Guerra o los americanos no hubiesen entrado en la misma Hitler se habría erigido en el Amo de Europa y Asia, ya que ni Inglaterra ni Rusia habrían podido resistir con sus propias fuerzas. De ahí la importancia vital que tuvo en aquellos momentos la entrada en la Guerra de los Estados Unidos, con todo su poderío económico y humano, y sobre todo con su increíble  capacidad productiva, capaz de poner en el aire tres aviones por cada uno derribado o dos barcos por cada uno hundido. ¡¡Ahí acabó la Alemania de Hitler!!…. lo demás, los cuatro años más que duró la contienda, lo único que demostró fue el impresionante poderío que tenían y habían acumulado las potencias del Eje (especialmente Alemania y Japón).            

Plan de invasión de los Aliados

Al principio el desembarco fue la mayor invasión marítima de la Historia, en la que se utilizaron más de 5.000 lanchas de asalto, más de 300 buques de escolta y 280 dragaminas. La decisión de emprender una invasión a través del Canal de la Mancha fue tremendamente discutida desde casi los comienzos de la guerra, sobre todo tras la invasión de Rusia, puesto que Stalin reclamó siempre que los aliados abriesen un frente en el Occidente para él poder resistir la avalancha que se le venía encima con todo el poderío alemán intacto.

Cementerio americano en Coleville, Francia.

Por todo ello hubo distintas “Operaciones” proyectadas desde el año 1942, pero todas ellas fueron siendo abandonadas por la falta de entendimiento de los aliados e incluso la falta de recursos militares, conocedores de la fortaleza alemana en toda la costa francesa. Fue ya en 1943 cuando, por la presión insistente de Stalin, Estados Unidos e Inglaterra acordaron y aprobaron la “Operación Overlord”, es decir la invasión de Normandía y en esa conferencia celebrada en Washington ya se acordó nombrar al General Eisenhower Comandante en Jefe de todos los ejércitos aliados. También se eligió el lugar del desembarco, aunque hicieron verdaderas maniobras de engaño para confundir a los altos mandos militares nazis y a Hitler, incluso montando un “ejército fantasma” con el General Patton a la cabeza, preparado para invadir por la zona del Paso de Calais. El verdadero plan, sin embargo, se mantuvo secreto hasta la mismísima noche del 5 de junio y sólo entonces se supo que el lugar elegido había sido la región francesa de Normandía y en ella se seleccionaron las 5 playas (a las que se les dieron nombres en clave de Utah y Omaha, que serían atacadas por los estadounidenses; Sword y Gold, objetivo de los británicos y Juno, reservada para los canadienses). El objetivo era conseguir con urgencia una cabeza de playa que permitiera el desembarco de nuevas tropas y sobre todo las armas pesadas de combate. Una vez alcanzada esa primera fase los ejércitos tenían que dirigirse a la toma de las dos ciudades cercanas importantes y decisivas para la batalla: Cherburgo al sur y Caen al norte.  Pero, no sería fácil, porque Alemania había montado un dispositivo de defensa impresionante, como lo demuestran las cifras.

Mapa de las playas de Normandía.

Antes del desembarco en las playas de Normandía, varias divisiones de paracaidistas serían lanzadas al norte de Carentan, en el flanco occidental, y cerca de Caen, en el flanco oriental de la zona de actuación, para asegurar los puentes sobre el río Orne. El objetivo inicial era tomar Caen, Carentan, Isigny y Bayeux. Los estadounidenses, a los que se había asignado las playas Utah y Omaha, tenían como misión aislar la península de Cotentin y capturar las instalaciones portuarias de Cherburgo (el puerto de Cherburgo por su profundidad era fundamental para que los barcos procedentes de Estados Unidos pudieran desembarcar directamente las máquinas pesadas de guerra). Los británicos, en las playas Sword y Gold, y los canadienses, en la playa Juno, debían intentar la captura de Caen, establecer aeródromos en sus llanas cercanías y crear un frente de batalla en Caumont-l'Éventé, al sureste de Caen, para proteger el flanco estadounidense. La toma de Caen y sus alrededores otorgaría a británicos y canadienses una zona estable desde la que lanzar su ofensiva contra Falaise. Durante las tres primeras semanas, crearían una zona segura e intentarían controlar todo el territorio conquistado al norte de la línea Avranches-Falaise, para permitir a los ejércitos aliados virar a la izquierda y avanzar hacia el río Sena.

Las fuerzas intervinientes en la batalla

La flota de invasión, mandada por el almirante sir Bertram Ramsay, se dividió en la Fuerza Naval Occidental y la Oriental. La primera, bajo el mando del almirante Alan G. Kirk, apoyaría los sectores estadounidenses y la segunda, dirigida por sir Philip Vian, a los anglocanadienses. Las fuerzas estadounidenses del Primer Ejército, dirigidas por el teniente general Omar Bradley, comprendían los cuerpos V (playa Omaha) y VII (playa Utah). En el lado británico, el teniente general Miles Dempsey encabezaba el Segundo Ejército, que abarcaba los cuerpos XXX (playa Gold) y I (playas Juno y Sword). Todas las fuerzas terrestres estaban bajo el mando supremo de Montgomery y las fuerzas aéreas se asignaron al mariscal del aire Trafford Leigh-Mallory. El Primer Ejército Canadiense contaba también con personal y unidades polacas, belgas y neerlandesas. Otras naciones aliadas también participaron en la operación.

Defensas alemanas

La Wehrmacht tenía desplegadas cincuenta divisiones en Francia y los Países Bajos, y otras dieciocho en Dinamarca y Noruega. En Alemania se estaban reuniendo otras quince divisiones, pero no había ninguna reserva estratégica. La región de Calais estaba defendida por el 15.º Ejército y Normandía por el 7.º Ejército, comandado por el coronel general Friedrich Dollmann.

Muro atlántico

Alarmado por los ataques de los Aliados en Dieppe y Saint-Nazaire en 1942, Hitler había ordenado la construcción de fortificaciones a lo largo de toda la costa Atlántica, desde España a Noruega, como protección ante una hipotética invasión. Planeó crear 15 000 cuarteles defendidos por 300 000 hombres, pero debido a los recortes —sobre todo en hormigón y mano de obra—, la mayoría de estos puntos fortificados nunca se construyeron. El lugar mejor defendido, como ubicación más probable para un desembarco por su proximidad a las costas británicas, era el Paso de Calais. En la zona de Normandía, las mejores fortificaciones estaban alrededor de las instalaciones portuarias de Cherburgo y Saint-Malo.

Soldados alemanes se rinden en Lambert.

Un informe enviado por Von Rundstedt a Hitler en octubre de 1943 en referencia a la debilidad de las defensas en Francia, supuso el nombramiento de Erwin Rommel como supervisor de la construcción de más fortificaciones a lo largo del previsible frente de batalla, que se extendía desde los Países Bajos hasta Cherburgo. Rommel recibió el mando del recién reformado Grupo de Ejércitos B, que aglutinaba al 15.º y 7.º Ejércitos, así como las fuerzas desplegadas en los Países Bajos. La compleja estructura de mando del ejército alemán dificultó a Rommel el cumplimiento de su tarea, pues no podía dar órdenes a la Organización Todt, dirigida por el ministro de Armamento Albert Speer, por lo que en algunas zonas se vio obligado a asignar soldados a labores de construcción.

Soldados canadienses se fotografían con una bandera capturada al enemigo.

Rommel sospechaba de Normandía como probable lugar de desembarco, por lo que ordenó construir numerosas estructuras defensivas por toda su costa. Además de búnkeres y nidos de ametralladoras de hormigón armado, mandó colocar en las playas estacas de madera, erizos checos, minas y enormes obstáculos antitanque, para dificultar y retrasar la aproximación a la costa de las lanchas de desembarco y entorpecer el movimiento de los carros de combate. Esperando que los Aliados desembarcaran durante la pleamar para reducir el tiempo de exposición de la infantería en las playas, mandó ubicar los obstáculos a la altura que marcaban las mareas altas. Así, se colocaron alambres de espinos y trampas explosivas, y se procedió a la poda de la vegetación costera para complicar el avance de la infantería. Por orden de Rommel, el número de minas en las costas se triplicó. Debido a la enorme superioridad aérea de su enemigo —4500 aviones Aliados asignados a las operaciones en Normandía y otros 5514 para bombardeo y defensa, contra 570 aeronaves de la Luftwaffe estacionadas en Francia y los Países Bajos—en los prados y campos se colocaron maderos verticales unidos por alambres denominados Rommelspargel o «espárragos de Rommel», para que impidieran el aterrizaje de aeronaves aliadas.

Meteorología

Factor importante, importantísimo, fue la meteorología, y por ello hubo que aplazar varias veces el desembarco. Los planificadores de la invasión exigieron unas condiciones climáticas ideales para llevarla a cabo, de modo que solo unos pocos días de cada mes se daban los requisitos indispensables para pasar a la acción. Se necesitaba plenilunio, que mejoraría la visibilidad de los pilotos y provocaría mareas altas.

La conferencia de Yalta con Churchill, Rooselvet y Stalin.

Los Aliados querían programar el desembarco para poco antes del amanecer, a medio camino entre la bajamar y la pleamar, en plena fase de ascenso de las aguas. Así, podrían ver mejor los obstáculos plantados por los alemanes y reducirían el tiempo de exposición de las tropas al enemigo. También se establecieron unos criterios específicos para la velocidad del viento, visibilidad y nubosidad. Eisenhower seleccionó en principio el día 5 de junio como fecha del asalto, pero el día 4 las condiciones no eran las idóneas por culpa del fuerte viento y de la mar gruesa, que impedirían zarpar a las lanchas, y de una nubosidad que dificultaría que los aviones encontrasen sus objetivos.

Así fue la invasión

Alrededor de mil doscientas aeronaves partieron de Inglaterra justo antes de la medianoche para trasladar a tres divisiones aerotransportadas hasta sus zonas de salto, detrás de las líneas enemigas, varias horas antes del desembarco. A las divisiones aerotransportadas 82.ª y 101.ª del Ejército estadounidense se les asignaron objetivos en la península de Cotentin, al oeste de la playa Utah. La 6.ª División Aerotransportada británica tenía como misión tomar intactos los puentes sobre el canal de Caen y el río Orne. El 4.º Batallón SAS de la Francia Libre, compuesto por 538 hombres, tenía asignados objetivos en Bretaña —operaciones Dingson y Samwest—. En el Día D, 6 de junio de 1944, unos 162 000 soldados cruzaron el canal de la Mancha por mar y otros 24 000 por aire. El bombardeo naval preliminar, efectuado por cinco acorazados, veinte cruceros, sesenta y cinco destructores y dos monitores, comenzó a las 5:45 y se prolongó hasta las 6:25 de la mañana, hora local. La infantería comenzó a llegar a las playas poco después, a las 6:30.

Bajas Batalla

Desde el Día D hasta el 21 de agosto, los Aliados trasladaron 2.852.299 hombres al norte de Francia. El coste en vidas de la campaña de Normandía fue muy alto para ambos bandos.  Entre el 6 de junio y finales de agosto, los ejércitos estadounidenses sufrieron 124.394 bajas, de los que 20.668 fueron muertos. Las bajas del Primer Ejército canadiense y del Segundo británico fueron 83.045: 15.995 fallecidos, 57.996 heridos y 9.054 desaparecidos. De estos, las bajas canadienses ascendieron a 18.444, de las que 5.021 fueron muertos en acción.  

Adolf Hitler.

Las fuerzas aéreas aliadas, que realizaron 480.317 salidas en apoyo de la invasión, perdieron 4.101 aeronaves y 16.714 hombres (8.536 de la USAAF y 8.178 de la RAF). Unos cuatro mil carros de combate aliados fueron destruidos durante la campaña, repartidos de manera similar entre los estadounidenses y las fuerzas anglocanadienses. Los historiadores difieren ligeramente en el número de víctimas totales que supuso la operación, pues sus cifras oscilan entre 325.606 muertos para la estimación más baja y 416.386 para la más alta.

Bajas Segunda Guerra Mundial

Pero sería un crimen hablar de la batalla de Normandía y de la Segunda Guerra Mundial y no  mencionar las terribles cifras de muertos en el transcurso de la guerra, desde el 1 de septiembre de 1939 hasta el 2 de septiembre de 1945 (6 años y un día).

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global en el que se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados  y las potencias del Eje. Fue la mayor contienda bélica de la Historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de “guerra total” en el que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares. Fue, sin duda, la más mortífera de la Historia con un resultado de entre 70 y 100 millones de víctimas (si se incluyen el Holocausto alemán y las “Purgas” de Stalin y las “hambrunas” de China y el Tercer Mundo). Veamos las cifras, militares y civiles,  por países:

País

Militares

País

Civiles

Argentina

380

Bélgica

50.000

Australia

36.000

China

14.000.000

Bélgica

13.000

Alemania

3.640.000

Brasil

1.100

Estonia

160.000

Bulgaria

11.000

Francia

98.000

China

2.600.000

Grecia

80.000

Alemania

3.350.000

Reino Unido

60.000

Finlandia

85.000

Italia

70.000

Francia

140.000

Japón

360.000

Grecia

20.000

Yugoslavia

1.300.000

Reino Unido

370.000

Letonia

120.000

Italia

330.000

Lituania

170.000

Japón

1.700.000

Países Bajos

112.000

Yugoslavia

300.000

Austria

49.000

Marruecos

360.000

Polonia

3.500.000

Nueva Zelanda

13.000

Rumania

40.000

Países Bajos

21.000

Unión Soviética

23.139.600

Noruega

10.000

Checoslovaquia

89.000

Austria

215.000

Hungría

82.400

Polonia

120.000

Total

47.120.000

Rumania

193.000

 

Unión Soviética

9.360.400

Checoslovaquia

20.000

Hungría

120.000

EE. UU.

174.000

Total

19.562.880

 

Y por último el Plan Marshall

Y otro crimen sería no reconocer el importantísimo papel que desempeñaron los Estados Unidos de América, no solo para vencer el nazismo sino también en la “reconstrucción” de la Europa destruida. Porque dada por terminada la guerra de inmediato surgió el famoso “Plan Marshall”, ideado por quien en ese momento era Secretario de Estado de los Estados Unidos: El general George Marshall ¡15.000 millones de dólares! que llovieron sobre los contendientes de la Guerra, principalmente Inglaterra, Francia y la Alemania vencida (solo España se quedó fuera del “milagro americano”).

COMPARTIR: