08 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El grupo de españoles de 30 años usaba bases de datos de clientes de las empresas donde trabajaban y ofrecían a los inversores operaciones financieras

La banda de los exbrókers estafadores: Fiestas desenfrenadas, lujo, secuestros y hasta 140 víctimas de fraude

El Cierre Digital en Dinero conseguido mediante la estafa de los ex brókers.
Dinero conseguido mediante la estafa de los ex brókers. / La Policía incauta parte de la cantidad defraudado por los jóvenes detenidos.
La policía ha cortado en seco la vida de lujo desenfrenado que disfrutaba la banda de los exbrókeres, una veintena de jóvenes expertos en inversiones financieras que un día decidieron pasarse al “lado oscuro” para costearse una vida de película en la que no faltaban viajes exóticos, coches deportivos, hackers rusos y fiestas desenfrenadas regadas con cocaína. Un buen día su “negocio” se complicó, el cabecilla fue secuestrado y hace unas semanas la UDEF de la Policía acabó con la banda.

Varón, español, treintañero, con formación universitaria y un intenso currículum como bróker experto en inversiones financieras. Ese es el perfil de la práctica totalidad de los integrantes de esta banda, que también se definían por su pasión por los coches deportivos, los viajes exóticos, la cocaína y las fiestas desenfrenadas. Los policías expertos del grupo IX de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de Madrid calculan que, hace ya un lustro, este grupo de amigos vio la posibilidad de ganar mucho más dinero si empleaban sus conocimientos financieros y sus contactos con dos ciudadanos chipriotas, para estafar a clientes adictos a las inversiones de riesgo. El objetivo principal era disfrutar del botín.

Los jóvenes exbrókeres usaban las bases de datos de clientes de las empresas donde habían trabajado antes y, mediante el método de la “llamada fría”, telefoneaban a los inversores para ofrecerles jugosas operaciones financieras en el mercado de valores.

Los dos “capos”, ciudadanos de Chipre, se ocupaban de la puesta en escena y mantenimiento de varias páginas webs de empresas ficticias dedicadas a la inversión financiera, en las que supuestamente trabajaban los miembros de la banda.

Estafas a 140 inversores

Su primer cliente en España les confió 500.000 euros, seducido por sus promesas de multiplicar sus beneficios de forma exagerada. La banda le entregaba las credenciales de una app real, una herramienta utilizada por millones de clientes para el “Trading” o lo que es lo mismo, especular con la compraventa de divisas para obtener beneficios rápidamente. La víctima, de esta manera, podía supervisar en tiempo real la evolución de su inversión para evitar desengaños.

El problema es que, cuando la víctima decidía retirar el dinero invertido porque tenía beneficios o pérdidas, actuaba un hacker ruso que trabajaba para los dos cabecillas en Chipre. Este ciudadano ruso era capaz de simular en la app que las inversiones de la víctima, de un día para otro, habían caído al mínimo y el estafado se quedaba sin dinero. En realidad, los miembros de la banda se habían repartido todo el dinero invertido, el efectivo desaparecía en unas cuentas bancarias alquiladas en Alemania por los dos cabecillas de Chipre y el estafado perdía toda su inversión.

Una investigación que comenzó en 2020

Las primeras denuncias de clientes que no creían en la “mala fortuna” que les hizo perder sus ahorros llegaron en el año 2020. Fue cuando los especialistas del grupo IX de la UDEF de la Jefatura de Madrid se pusieron manos a la obra y descubrieron que las páginas web que daban soporte a los exbrókeres estafadores habían desaparecido. Después de cada estafa –algunas de hasta un millón de euros–, los miembros de la banda tiraban sus teléfonos móviles, se cambiaban los apodos, se mudaban de oficina y con la ayuda de sus contactos de Chipre volvían a abrir otra página web con distinto nombre y diferentes teléfonos de contacto.

Los policías no tardaron en averiguar, a través de los posicionamientos de los teléfonos, que muchas de las llamadas provenían de unas oficinas en el barrio madrileño de Barajas. Así descubrieron el último escondite de la banda, que acababan de abandonar tras una nueva estafa de miles de euros. En 2021 la policía había conseguido identificar a todos los miembros del grupo, fue cuando siguiendo los teléfonos “sucios” que usaban en las estafas comprobaron que se movían siempre junto a los teléfonos “reales” de los estafadores.

También descubrieron entonces la vida desenfrenada de los presuntos delincuentes y sus viajes de placer por Europa, Latinoamérica o Emiratos Árabes, entre sus favoritos. Los investigadores estaban tan cerca de los presuntos delincuentes que hasta sabían cómo en sus fiestas locas presumían de sus estafas y se reían de sus víctimas arruinadas. Sólo en una noche de fiesta, en una discoteca madrileña, uno de los detenidos se gastó tres mil euros en la juerga.

Estafas.

A los policías aún necesitaban reunir más datos para cerrar la investigación con solidez, cuando un golpe de suerte les ofreció en bandeja lo que precisaban. En 2021, un cliente estafado decidió recuperar su dinero y puso un cebo en las páginas webs de los exbrókeres en el que demandaba ayuda para invertir 1’5 millones de euros. El jefe de la rama de la banda en Barcelona mordió el anzuelo y accedió a concertar una cita con el supuesto cliente.

El encuentro, posiblemente con violencia, acabó con el exbróker de Barcelona delatando al jefe de toda la banda que residía en Madrid. Este último terminó tres días secuestrado en unas viejas oficinas de Sant Just Desvern, recibiendo palizas a manos de dos albaneses mal encarados hasta que aceptó facilitar el contacto de los jefes de Chipre. Estos se desentendieron y finalmente el cabecilla de la banda en España accedió a transferir 60.000 euros de sus cuentas al cliente vengador. A continuación cometió un nuevo error y denunció su secuestro a la Policía Nacional, los agentes no se creyeron su versión del secuestro, por lo que acabó colaborando para desarticular toda la trama que la UDEF ya estaba a punto de desmantelar.

La Policía detuvo a la trama española al completo hace unos días. En la caja fuerte de la vivienda de uno de ellos recuperaron más de 500.000 euros en billetes. Los agentes de la UDEF también requisaron las viviendas y los once coches que habían comprado supuestamente con el botín de las estafas. En total, la Policía ha recuperado en efectivo e inversiones más de seis millones de euros y gestiona más de 140 denuncias interpuestas por las víctimas.

Será difícil recuperar más cantidades porque hace un año que cambiaron de método y comenzaron a recibir las inversiones en criptomoneda para luego blanquearlas con facilidad. ¿Y ellos? El juez les dejó en libertad en calidad de investigados y con medidas cautelares hasta que un juzgado de Madrid centralice todos los casos y los vuelva a llamar a declarar. Sus cómplices de Chipre siguen en libertad mientras la policía gestiona una comisión rogatoria al país mediterráneo. Según la investigación, se llevaban un 50% de los beneficios de la trama gracias a sus páginas webs falsas y a su hacker ruso. Está por ver si aquí acaba la meteórica carrera de la banda de los exbrókeres.

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