16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Carlos García Martín y Carlos Orozco afirman que las actividades relacionadas con la empresa de desinfección de covid se realizaron desde la legalidad

Los dos empresarios coruñeses acusados de estafa hablan: "Los engañados somos nosotros"

Fotografía de los dos empresarios acusados de estafa
Fotografía de los dos empresarios acusados de estafa
Carlos García Martín y Carlos Orozco fueron detenidos por la presunta estafa de más de 100.000 euros a unos empresarios de Lugo para montar una empresa de distribución de arcos nebulizadores contra el COVID-19. Tras su declaración en el Juzgado de A Coruña y su puesta en libertad, los dos acusados han querido explicar su historia en Elcierredigital.com, con la que tratan de esclarecer los hechos y demostrar que ellos son los principales afectados con respecto a este tema.

Hace tan solo una semana, los empresarios Carlos García Martín y Carlos Orozco fueron detenidos por la Policía Nacional de A Coruña por un supuesto delito de estafa a dos empresarios de Lugo. El delito del que se les acusaba consistió, según los denunciantes, en la utilización de una falsa empresa de la que iban a ser socios como método para engañarles y solicitarles miles de euros que no devolvieron.

Esta información no tardó en inundar los medios de comunicación provocando un grave perjuicio para Carlos García Martín y Carlos Orozco, que han decidido explicar su historia a Elcierredigital.com para aclarar el caso y defender su honor.

Esta historia comienza con la idea de García y Orozco de crear y distribuir un arco nebulizador contra el Coronavirus que se utilizaría en la entrada de los establecimientos con el fin de desinfectar a las personas que fueran a acceder a ellos. El principal problema fue que, en España, no existían productos autorizados para nebulizar, por lo que encontraron ese producto en Italia.

Ejemplo de arco nebulizador.

Según Carlos García Martín, la idea estaba “muy bien preparada”, por lo que contactaron con grandes marcas para suministrar su arco y su producto desinfectante. La cadena de supermercados Carrefour se mostró muy interesada en este artefacto por lo que comenzaron las negociaciones para implementarlo en la entrada de sus establecimientos. Según Carlos Orozco, ese fue el momento en el que los empresarios de Lugo comenzaron a mostrar interés en formar parte del proyecto.

Los dos empresarios de Lugo contactaron con García Martín y Orozco y les ofrecieron la posibilidad de convertirse en socios y de mejorar el producto inicial gracias a sus conocimientos en ingeniería. Además, les ofrecieron la posibilidad de distribuir su producto a otros países como Marruecos o Emiratos Árabes Unidos, según Orozco, e incluso afirmaron que tenían contactos en grandes empresas como Inditex. Ante la gran oportunidad que suponía esta propuesta, Carlos García Martín y su socio aceptaron la entrada de estos dos empresarios en su proyecto.

Para formar parte de la empresa, García Martín y Orozco ofrecieron a estos empresarios la posibilidad de crear una sociedad a partes iguales y solicitaron una inversión de 100.000 euros. La mitad sería utilizada en mejorar la infraestructura, la compra de material y como capital de maniobra y los otros 50.000 euros los recibirían García y Orozco por el trabajo y la gran inversión que ya habían realizado en los meses previos.

Los empresarios de Lugo accedieron a aportar los 100.000 euros, operación que se cerró de manera legal pero, según García Martín y Orozco, “un empresario puso 60.000 y el otro no puso nada”. De esos 60.000 euros, guardaron los 50.000 que habían acordado para ellos e invirtieron los 10.000 restantes en mejorar la empresa, a la espera de los 40.000 que todavía debían aportar los empresarios de Lugo. De hecho, según afirma García Martín, ante la falta de este dinero, tanto él como su socio tuvieron que “poner dinero de su bolsillo” hasta que los empresarios de Lugo pagaran lo que les correspondía.

Establecimiento de Carrefour en el que se iban a instalar los arcos.

Cuando parecía que la empresa iba a resultar un éxito, surgió el problema que, según Carlos Orozco, “echó para atrás” a los empresarios de Lugo. La cadena de supermercados Carrefour, con la que las negociaciones se encontraban en un punto muy avanzado, decidió paralizar la implantación de los arcos nebulizadores a la entrada de sus establecimientos debido a que temían el impacto visual que estos podían producir en los clientes. Según Carlos García Martín, esta noticia no supuso la ruptura de las negociaciones sino que las dejó en un punto de espera.

Como reacción a este revés, se produce una reunión entre los cuatro empresarios y se les comunica a los empresarios de Lugo que deben poner los 40.000 euros que aún no habían aportado, ya que necesitaban ese dinero para seguir mejorando la empresa. Además, les explicaron que estaban dispuestos a continuar abriendo otros mercados en los que vender su producto. Como reacción a esto, el empresario de Lugo que había puesto los 60.000 euros decidió abandonar la empresa y solicitó a García Martín y a Orozco que se le devolviera todo el dinero que había invertido porque el negocio ya no le interesaba.

García Martín y Orozco explicaron al empresario que ese dinero ya había sido invertido y le recordaron que él mismo pudo observar la nave y las oficinas que consiguieron con él, algo que el empresario no quiso aceptar. Según Carlos Orozco, la siguiente noticia que reciben de estos empresarios es que les han denunciado por vía penal, afirmando que han sido estafados.

Juzgados de A Coruña los que declararon los denunciados.

Tras la denuncia, Carlos García Martín y Carlos Orozco fueron detenidos por la Policía Nacional de A Coruña y pasaron a disposición judicial. Ambos detenidos mostraron a la jueza los contratos y facturas derivados de esta Sociedad en los que, según ellos “se podía observar que todas las operaciones fueron realizadas de manera legal” por lo que, al comprobar todos los documentos, la jueza decidió poner a ambos en libertad.

Tanto García Martín como Orozco han manifestado que se encuentran tremendamente defraudados por lo ocurrido ya que, un negocio que iniciaron con mucho trabajo e ilusión, se ha visto arruinado por los denunciantes, a los que García Martín cataloga como “lobos con piel de cordero”. Además, ambos afirman tener la conciencia muy tranquila e incluso explican que los que se sienten estafados son ellos.

La sensación que esta denuncia deja en Carlos García Martín es que los empresarios de Lugo o les han “engañado”, o “querían echarles” de la empresa para convertirse en los únicos propietarios. Además, Carlos afirma que estos empresarios han tratado de "predisponer la opinión judicial y la opinión pública" utilizando unos antecedentes penales de hace 20 años por los que ya respondió y dio la cara en su momento. De hecho, Carlos explica que uno de los empresarios de Lugo le amenazó verbalmente utilizando este tema para tratar de intimidarle.

Los empresarios Carlos García Martín y Carlos Orozco en una rueda de prensa

Otro factor que ha provocado la sorpresa y la decepción de García Martín y su socio es el trato que se les ha dado en los medios de comunicación durante estos días. En los que se ha llegado a afirmar que intentó ganarse la confianza de los empresarios mostrándoles una cuenta con veinte millones de euros. “Eso es mentira”, afirma Carlos, “si yo tuviera veinte millones de euros me dedicaría a viajar o a comprar hoteles y no invertiría en este tipo de negocios”. Además, “si una persona me ofreciera veinte millones para entrar en una empresa de este tipo, no le creería”.

Por su parte, Carlos Orozco ha querido explicar su sensación de que se les ha hecho “un juicio paralelo en los medios de comunicación”. Carlos recuerda que se les ha herido tanto en el plano empresarial como en el plano personal, ambos son padres de familia y se sienten muy dolidos cuando este tipo de informaciones llegan a sus seres queridos.

Por último,han querido insistir en su completa inocencia y han explicado que la idea de invertir en un negocio y pedir que se te devuelva todo en el momento que no te interese es algo totalmente descabellado. “Así invierte y monta negocios cualquiera”, afirman ambos.

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