20 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La casó el duque de Alba, entró en Justicia con Margarita Robles y el exjuez Baltasar Garzón y fue denunciada varias veces hasta que la aupó Podemos

La controvertida vida de la ya exalcaldesa y exconcejala de Madrid Manuela Carmena

Manuela Carmena en 1981, año en el que empezó a ejercer como Jueza.
Manuela Carmena en 1981, año en el que empezó a ejercer como Jueza.
Manuela Carmena ha renunciado este lunes su acta como concejala en el Ayuntamiento de Madrid después de perder su poder como primer edil de la capital de España. Renuncia ser la líder de la oposición frente al tripartito de derechas encabezado por José Luis Martínez-Almeida, del PP, quien el pasado sábado tomo posesión del bastón de mando. Queda libre ahora el liderazgo del grupo de Más Madrid en este consistorio, donde ya se postula la figura de Marta Higueras como sucesora natural.

La última decisión de Manuela Carmena Castrillo  de dejar la política activa y su acta de concejala en el Ayuntamiento de Madrid, tras perder la alcaldía capitalina, es una más dentro de larga vida plagada de idas y venidas, en un subir y bajar, todo dentro de unos parámetros un tanto especiales y nada convencionales. Huellas rodeadas en algunos casos de polémica y salpicadas por denuncias en varias ocasiones.

Nacida el 9 de febrero de 1944 en Madrid en el seno de una familia que regentaba una pañería  por la zona de Fuencarral y Hortaleza. Por eso, las compañeras de colegio de Manuela le cantaban el ripio más conocido por entonces: el del sastre Carmena, con el ánimo de hacerla rabiar. Algo que le molestaba al principio, aunque pronto aprendió a mostrarse inmune a estos ataques, según ella misma ha declarado.

Los anuncios de la radio española del post franquismo anunciaban con todo tipo de alardes al sastre Carmena: “Carmena se llama el sastre/que viste a la gente bien/hace trajes y hace abrigos/como muy pocos se ven”. Entonces aparecía la voz exagerada de un negro, que decía: “akatula malatula”. ¿Qué dice el negro? –terciaba otra voz extrañada. Para concluir con la respuesta: ”¡Ah! Hasta los negros lo saben”. Era la época dorada de la radio cuando este medio de difusión alcanzó su mayor desarrollo y la sastrería Carmena estaba de moda en la calle Duque de Alba, muy cerca del Rastro. Según han reconocido los nietos del célebre sastre Pedro Carmena, “creo que nos une un parentesco lejano con la alcaldesa, casi todos los Carmenas procedemos de Añover de Tajo (Toledo)”.

La ya exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena.

Manuela estudio Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció en 1965. Ese mismo año ingresó ya en el Partido Comunista de España (PCE). Poco tiempo después de licenciarse fundó junto a otros estudiantes de la Facultad de Derecho el celebre despacho laboralista de la calle Atocha de Madrid, situado, en concreto, en el número 55 de esta céntrica calle.  Fue allí donde sorpresivamente entraron los ultras de extrema derecha y se produjo la conocida matanza de los abogados laboralistas.

Un episodio dantesco en la vida de Manuel Carmena. Unas desgraciadas muertes que todavía hoy se recuerdan  y homenajean 42 años después con la presencia in situ de la ya exalcaldesa de Madrid . Fue el 24 de enero de 1977 cuando cuatro abogados y un sindicalista murieron a tiros, dejando heridos a cuatro abogados más. Todos eran miembros del Partido Comunista y de Comisiones Obreras. Carmena logró salvar su vida porque no estaba allí en ese momento, ya que su compañero Luis Javier Benavides (tiroteado horas después) le había pedido el despacho para una reunión del PCE. "Los pantalones campana, los abrigos abiertos, me recuerda a cómo éramos, cuando salíamos del despacho e íbamos a tomarnos algo a la Plaza Matute", explicó Carmena ante el monumento construido en su día como homenaje a ellos en la plaza de Antón Martín. "Éramos muy hippies, en lugar de mesas teníamos tableros y no teníamos cajones". Allí fundían su vida personal y profesional. "Éramos muy felices porque estábamos creando cosas nuevas".

Su boda celebrada por el cura Aguirre

Diez años antes de esta cruel matanza, en 1967 se casó con el arquitecto Eduardo Leira en la capilla de la Ciudad Universitaria de Madrid. Su boda la ofició el famoso cura Aguirre, Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, que con el tiempo se convertiría en duque consorte de Alba. Un intelectual, editor literario, y académico español que se convirtió en marzo de 1978 en aristócrata por matrimonio con Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba y jefa de la Casa de Alba.

La boda de Manuela Carmena fue comentada y criticada en los ambientes madrileños de entonces porque en su homilía el cura Aguirre dijo “Aquí estamos reunidos ante los hombres…”, lo que en los círculos católicos del franquismo no sentó nada bien ya que parecía que ante Dios no se reunían. De su matrimonio con el arquitecto Leira, Carmena ha tenido dos hijos, Eva y Manuel.

Muy pronto comenzó su carrera política activa. En 1977 entró, tras la matanza de Atocha, como número 23 de la lista del PCE por Madrid en las elecciones generales de ese año, que eran las primeras de la democracia donde ganó la UCD de Adolfo Suárez. Tras abandonar la militancia en el PCE, Carmena comenzó a ejercer en la carrera judicial en enero de 1981. El 15 de enero de ese año se la nombró ya juez de Primera Instancia e Instrucción de la 27 Promoción. Logró este puesto gracias a la oposición que ganó un año antes, en 1980, donde alcanzó el número 25 de su promoción.

Carmena con José Luis Rodríguez Almeida.

El número 1 de esta curiosa promoción de jueces fue la ministra en funciones de Defensa,  Margarita Robles (León, 1957), precisamente la primera mujer que presidió una Sala de lo Penal, la primera en presidir una Audiencia -la de Barcelona- y la tercera mujer en llegar al Tribunal Supremo. Robles empezó a ser conocida en la política activa como secretaria de Estado del controvertido ministro del Interior de Felipe González, el ex juez y exalcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch. Margarita Robles es hoy una de las grandes defensoras de las tesis del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Y, curiosamente, como número once de esta promoción de Carmena quedo el ex juez Baltasar Garzón, uno de los magistrados más mediáticos que ha tenido España y que fue destinado a Valverde del Camino. Sin embargo, el primer destino de Carmena fue Santa Cruz de la Palma, capital de la isla de La Palma, adscrita y perteneciente administrativamente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Fue en 1984 cuando Manuela logró llegar a Madrid y situarse como Magistrada Titular del Juzgado de Primera Instancia numero 19, donde tomó posesión a finales del mes de enero. Su supuesta lucha contra las «corruptelas» existentes y su controvertida manera de actuar hizo que solo un mes después seis funcionarios de una plantilla de diez personas pidieran el traslado a otro juzgado, "hartos de Manuela Carmena, como publicó la prensa de entonces. Se le fueron tres oficiales, dos auxiliares y un agente judicial.

Una carrera judicial controvertida

Desde que llegó a la capital de España su carrera judicial no ha estado exenta de sustos y denuncias. Su paso por el Juzgado de Primera Instancia nº 19 de Madrid resultó muy controvertido. Se mostró de inicio contraria a las percepciones por salidas de los funcionarios. Lo que puso de manifiesto en los acuerdos de la Junta de Jueces de Madrid, lo que provocó el malestar de muchos funcionarios. Ella se justificaba aludiendo a una actitud valiente ante la corrupción.

En 1986 tuvo ya un serio altercado cuando denegó, a través de una sentencia, la rectificación solicitada por el periodista Alberto Miguez Alcarello en relación con informaciones difundidas por telediarios sobre su relación con una campaña llevada a cabo por la Oposición Nicaraguense Unida (UNO). El periodista criticó duramente la manera de actuar de Carmena llegando a afirmar que “me parece gravísimo la manera de actuar de Manuela Carmena por la doctrina que quiere implantar en este tipo de procedimientos sumariales, ya que llega a pronunciamientos que la propia Ley prohíbe”.

También fue denunciada ante el Tribunal Supremo por tomar partido sobre un tema de calado económico. Sin embargo, lograría que el Supremo le desestimase por tres votos contra dos una querella por prevaricación y presunto retraso malicioso de la Administración de la Justicia en un procedimiento por quiebra de la empresa Manufacturas R.M. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid le abrió expediente disciplinario “por haber tardado veinte días en contestar un escrito en un procedimiento de quiebra”. El Supremo es su sentencia ya admitió la posibilidad de que por "una inobservancia de plazos, Carmena podría incurrir en responsabilidad disciplinaria”.

Pero sus problemas judiciales continuaron y en 1988 fue denunciada ante el Consejo General del Poder Judicial por unas declaraciones efectuadas a un diario madrileño. La jueza Carmena manifestó en una entrevista que: “El juez, como funcionario, normalmente es vago; los funcionarios, en general, son vagos, y los jueces tienen una tendencia a ser vagos. Esto cada vez va ser menos claro, porque antes la estructura permitía ser vago, nunca iba a ver un expediente sancionador y la Prensa nunca podía meterse con un Juez”.

Su carrera judicial todavía continuó entre serias controversias y denuncias. Una de ellas fue como titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Madrid. A comienzos de los años noventa fue sancionada por permitir entrar a dos representantes del “Comité de Vigilancia de Helsinki” en la cárcel de Carabanchel, cuya presencia en el centro penitenciario no había sido autorizada por el director.

Antonio Asunción.

Fue precisamente el que luego fuera ministro de Interior con Felipe González y antes secretario general de Instituciones Penitenciarias, el ya fallecido Antonio Asunción, quien le denunció ante la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial. Este órgano llegó a afirmar en su acuerdo de sobreseimiento que la magistrada se “excedió del estricto ámbito jurisdiccional” al imponer la entrada en la cárcel de personas no autorizadas por la dirección. Fue una sanción “de facto” muy criticada por Jueces para la Democracia, la asociación judicial progresista de la que Carmena fue una de sus fundadoras.

Elegida Jueza Decana de Madrid


En 1993, en pleno felipismo, fue elegida Jueza Decana de Madrid, gracias los apoyos de Jueces para la Democracia venciendo a otros tres magistrados que también optaban a ese cargo: Fernando Fernández Martín (APM), María del Prado Torrecilla Collada (UJI) y Jesús Gavilán López (AJFV). Paralelamente a su entrada, la Audiencia Provincial de Madrid corrigió otra nueva irregularidad de la jueza Carmena a favor de un condenado, “por haber incurrido en irregularidades al determinar la clasificación de un condenado de tercer grado y por dictar su auto en prisión”.

Se trataba de Juan Carlos Wagner Gómez Valdés, condenado a dos meses y un día de prisión, que ingreso en un centro penitenciario abierto para cumplir su condena. La Audiencia Provincial de Madrid volvió a corregir una vez más las decisiones de la jueza Carmena Castrillo. El Tribunal determinó que la entonces Decana de Madrid se entrometió en un asunto que no era competencia de su juzgado cuando dictó el auto de ingreso en prisión de Gómez Valdés.

También una funcionaria, que trabajaba como coordinadora en la Delegación del Decanato de los juzgados en la subsede de la calle María de Molina, elevó sus protestas contra Carmena, recogidas por el sindicato CSIF, al ser según ella degradada al quejarse de la labor de uno de los presos, de nombre Oscar, que trabajaba en situación de régimen abierto para el Decanato de Manuela Carmena.

La labor a realizar por este preso consistía en trabajos de transporte de documentación entre la central del Decanato y sus delegaciones distribuidas por Madrid. El CSIF denunció el hecho de que se confiase a un preso documentación judicial conteniendo informaciones reservada sobre procedimientos civiles, donde constan datos íntimos de las personas afectadas por los mismos.

En 1996 ya fue nombrada vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a propuesta de Izquierda Unida en el Senado. Por entonces saltó al opinión pública otra denuncia que advertía que Manuela Carmena tenía abierta una cuenta supuestamente ilegal donde ingresaba procedente de los juzgados de Madrid el dinero por las máquinas de café y los refrescos y la venta de papel para reciclar.

La cuenta recibió ingresos por valor de 21,5 millones de pesetas. También por entonces el CGPJ, donde acaba de ingresar, tuvo que indemnizar a dos empresarios comerciantes por una decisión de la ya ex decana Carmena quien sacó a subasta pública, en virtud de un acuerdo gubernativo, una partida de muchos lotes de productos, entre ellos, 703 pantalones vaqueros de las piezas de convicción por valor de 9.139.000 pesetas.

Tras ser declarados absueltos, los empresarios los habían reclamado y más de la mitad había desparecido de los juzgados. Carmena justificó la donación porque estaban deteriorándose con el paso del tiempo y con la humedad existente en las instalaciones del depósito. “Si no hubiera actuado así, las prendas no hubieran servido tanto para sus dueños, como para los colectivos benéficos”, se justificó.

Ya en el año 2010 obtenía la jubilación. Pero solo un año más tarde, en septiembre de 2011, fue nombrada asesora para la atención a las víctimas de abusos policiales por parte del Gobierno vasco del lendakari socialista Patxi López, que luego fuera candidato a la secretaria general del PSOE.

Patxi López.

Ya en 2012 se introdujo en el proyecto “Yayos emprendedores”, que comercializaba creaciones realizadas por los presos en los centros penitenciarios españoles. Por entonces, también figuraba como miembro del Patronato de la Fundación Alternativas, un laboratorio de ideas próximo al PSOE.

Operación “One Girl”


En 2015 Carmena se presentó como candidata a las primarias de la candidatura Ahora Madrid para las elecciones municipales de ese mismo año y fue elegida cabeza de lista con un 63 por ciento de los votos. Para conseguir que saliera como cabeza de cartel intervinó directamente, Jesús María Montero Delgado (Mataporquera, Cantabria, 1963), uno de los líderes de Podemos en Madrid, que auspició la llamada operación “One Girl” que logró situar a la jueza Manuela Carmena en el poder de la alcaldía de Madrid, convenciendo a su jefe Pablo Iglesias.

Con Montero a la cabeza, los dirigentes de Podemos desarrollaron toda una operación secreta con el único fin de situarla en el poder. El nombre de la operación “One Girl”, curiosamente en inglés, se eligió “porque nos la imaginábamos como un gran avión al que teníamos que llevar en volandas a Cibeles”.

Fue al poco de ser nombrado secretario general de la formación Podemos en Madrid, cuando Montero transmitió a Pablo Iglesias su anhelo para que Manuela Carmena fuera la candidata a la alcaldía capitalina. Finalmente Montero convenció a su jefe y se puso en marcha la operación “One Girl”, un plan secreto de los dirigentes de Podemos para convencer vía mensajes de Telegram a Carmena.

Según fuentes próximas a la ya exalcaldesa, antes de aceptar dijo hasta siete veces que no, plegando finalmente ante las presiones de Montero y sus hombres, quienes consiguieron su objetivo. Pero lo más grave es que este llamado ideólogo de Podemos en Madrid, amparado por el organigrama duro de la formación desde Pablo Iglesias hasta los disidentes Juan Carlos Monedero e Iñigo Errejón, es uno de los miembros de la Supercasta de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde se situó hace ya años tras llegar de su Santander natal.

Errejón, Monedero e Iglesias.

Allí ejerce de de técnico de apoyo, amparado y protegido por los rectores de la UCM. Jesús Maria Montero Delgado aparece en la lista de la Supercasta de la Universidad Complutense de Madrid en el puesto número 49 del famosos ranking con un sueldo de 74.049 euros, según datos oficiales del catálogo de Pas Funcionarios y Pas Laboral de 2014.

Gracias a esta operación One Girl, Carmena obtuvo en las elecciones del 24 de mayo de 2015 un 31,85 por ciento de los votos y 20 concejales quedando en segundo lugar por detrás de la lista del Partido Popular (21 concejales), encabezada por Esperanza Aguirre. Tras anunciarse un acuerdo entre Ahora Madrid y los 9 concejales del PSOE madrileño, liderados entonces por Antonio Miguel Carmona, Manuela Carmena fue investida alcaldesa con la mayoría absoluta de los votos de los concejales (29 de 57) en la sesión constitutiva del Pleno del Ayuntamiento celebrada el 13 de junio de 2015.

Desde entonces ha ocurrido de todo. Cuatro años, con luces y sombras en su gestión, al frente de la alcaldía más importante de España en poder, soñada por todos los partidos políticos. Sin embargo, el pasado día 26 de mayo no pudo revalidar de nuevo su mayoría absoluta con los votos de sus aliados. Ganó con las elecciones al Gobierno del Ayuntamiento de Madrid con un 31,21 por ciento de los votos y 19 concejales, pero no le permitió alcanzar la mayoría absoluta con la suma de los 8 del PSOE (14,18 por ciento de votos).

El tripartido de derechas (PP, Vox y Ciudadanos) se hacía con el poder municipal de la capital de España este sábado día 15 de junio. Dos días después, este lunes Manuela Carmena ponía fin a su carrera política y renunciaba a su acta de concejala. "Ya no soy nadie", ha dicho a su salida del edificio de la Plaza de la Villa de Madrid donde ha entregado su acta. Era su epitafio político.

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