18 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La muerte del empresario en una de las prisiones de mayor seguridad de Estados Unidos ya ha generado varias teorías conspirativas

Así era Jeffrey Epstein, el famoso empresario que se suicidó en prisión después de ser acusado por abusos a varias menores

“Las víctimas tienen derecho a ser escuchadas” dijo la Fiscalía que lleva el caso contra Jeffrey Epstein, el financiero y amigo de Donald Trump y Bill Clinton acusado por tráfico de menores y abusos sexuales que se suicidó en su celda el pasado 10 de agosto. El juzgado de Nueva York que investiga el caso iba a cerrar el caso tras la muerte del acusado, pero ahora ha decidido escuchar a cada una de las víctimas a petición de la acusación, que pide que se reparen los daños.

El millonario fue detenido el pasado 6 de julio  después de ser acusado de tráfico sexual y explotación sexual de menores entre los años 2003 y 2005. Los hechos fueron cometidos presuntamente en las mansiones de Epstein en Nueva York y Florida. Algunas de sus víctimas han asegurado “sentir rabia” ante el suicidio del empresario que no pudo ser juzgado penalmente. No obstante, la Fiscalía ha asegurado que continuará la investigación adelante.

Epstein nació en Brooklyn, Nueva York, en 1953. De una familia clase media, cursó estudios en el  Courant Institute of Mathematical Sciences de la Universidad de Nueva York. Aunque no terminó su carrera, comenzó a forjar importantes amistades con políticos y otros adinerados, consiguiendo importantes influencias en la alta sociedad americana.

Su vida fue la del auge y caída  de un ejemplo empresarial a seguir. Hace 11 años, el hombre que se convirtió en viva imagen de la superación se encontraba en un pedestal del mundo empresarial. Por una recomendación de sus padres comenzó a trabajar en el banco de inversiones Bear Stearns. Este sería el inicio de sus éxitos. Gracias a su red de contactos logró en 1982 iniciar su propia firma, J. Epstein & Co.

No obstante, desde los 80 comenzaron a circular rumores sobre su tráfico de influencias y presuntas actividades financieras opacas. Entre los personajes con quienes se codeaba había algunos tan variopintos como Bill Clinton, el príncipe Andrés de Inglaterra, Donald Trump y Woody Allen.

Su idílica carrera comenzó a caer en el año 2005, cuando los padres de una chica de 14 años interpusieron una denuncia en la policía por presuntos abusos sexuales cometidos por el empresario en su mansión. Desde entonces, la policía de Palm Beach (Florida) comenzó la investigación contra Epstein.

Protesta contra Jeffrey Epstein en Nueva York.

Aunque en principio el caso no pasaba de una denuncia aislada, poco a poco, los investigadores fueron revelando un ámbito más oscuro de la vida del millonario. Los responsables del caso descubrieron una red que incluía a algunos empleados de Epstein que se dedicaban a captar menores de edad en situación “vulnerable” para llevarlos a sus mansiones de Manhattan y Palm Beach.

Las excusas eran convertir a las niñas en modelos y ofrecerles becas universitarias. Una vez en sus mansiones les ofrecía dinero por masajes, encuentros sexuales o tocamientos. El escandalo creció cuando se supo que el empresario organizaba fiestas con orgías en sus casas o en su isla privada. En algunos de estos eventos se llevaban niñas en un avión privado al que la prensa local bautizó como “Lolita Express”.

Las teorías se vieron reforzadas por los comentarios de varios de sus amigos. Donald Trump llegaría a afirmar que Epstein era “un tipo estupendo. Se dice que le gustan las mujeres hermosas, como a mí, y muchas de ellas están entre las más jóvenes”.

En 2006 la investigación derivó en una acusación formal del fiscal contra Epstein por relaciones sexuales con una menor. Aunque la defensa señaló que el millonario siempre creyó que se trataba de mayores de edad, todos los focos ya estaban puestos sobre Epstein.

Acuerdo controvertido

El caso rodó con las acusaciones de las mujeres que en el momento de los hechos tenían entre 14 y 16 años. No obstante, el discal federal de Miami, Alexander Acosta, negoció un acuerdo bastante controvertido.

Epstein solo tuvo que pasar por la cárcel 13 meses, pero tenía derecho a salir 12 horas al día, seis días a la semana. Esta decisión fue duramente criticada por los familiares de las víctimas. El fiscal del acuerdo fue Secretario de Trabajo de la actual administración y renunció después de conocerse del escándalo.

Epstein y Trump juntos en una gala.

Epstein salió libre pero perdió contacto con muchas de sus amistades. Intentó lavar su imagen con entrevistas, fiestas y donaciones millonarias a la caridad. No obstante, para ese momento ya era un poco tarde. Antes de que el caso llegara al FBI, los investigadores habrían logrado que la denunciante principal reconociera a otras dos chicas, que a su vez, reconocieron a más chicas, y así hasta llegar a 30 afectadas.

¿Un complot para matar a Epstein?

El caso había quedado cerrado, pero se reabrió en 2018 cuando Julie K. Brown, realizó un extenso reportaje en el Miami Herald en el que hacía público el acuerdo realizado por la fiscalía y el empresario para garantizar su corto paso por la prisión. El fiscal que desde 2017 había pasado a formar parte de la administración Trump se vio forzado a dimitir; y dos mujeres más presentaron denuncias contra el empresario.

El seis de julio de 2019, cuando llegó de unas vacaciones en Francia, Epstein fue arrestado y sus viviendas inspeccionadas por el FBI. En los allanamientos se encontró material pornográfico de varias jóvenes.

Epstein terminó en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York después de que se le negara la fianza por “ser un peligro para la sociedad”. Después de su entrada en una de las prisiones de mayor seguridad del planeta, comenzaron a ocurrir hechos desconcertantes. Tan solo tres semanas después de su ingreso a prisión, apareció en el suelo de su celda herido con hematomas en el cuello.

Los hechos pusieron en alerta a los custodios que activaron el protocolo de prevención de suicidios que incluyó vigilancia 24 horas. Aunque el 1 de agosto regresó a condiciones normales, sus guardias tenían el deber de vigilarlo continuamente. Ahora, nacen dudas sobre su muerte, ya que el día en que Epstein falleció, los guardias no habían cumplido el procedimiento de rutina.

Los funcionarios tendrían que haber vigilado al interno cada 30 minutos, pero esa noche, Epstein estaba solo. Su muerte está siendo investigada, ya que el propio fiscal general de, William P. Barr reconoció que existían varias irregularidades. La polémica ha saltado a las portadas americanas, donde las teorías conspirativas que afirman que fue un asesinato aparecen cada semana.

The New York Post publicó una entrevista a un exconvicto del mismo centro penitenciario conocido como “el Guantánamo de Nueva York”, que explicó que era “imposible colgarse porque el techo mide entre 2 y 3 metros”.  El mismo presidente Donald Trump ha retuiteado algunas teorías que apuntan a la participación del expresidente Clinton en un “complot” contra Epstein. La polémica está servida.

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