02 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El exedil madrileño tiene intereses en la Operación Chamartín y ha mostrado su apoyo a los acuerdos entre el Gobierno de Pedro Sánchez y EH Bildu

Jesús Espelosín, el socio del marido de la presidenta de RTVE: De concejal del PSOE a recalificar los terrenos de KIO

El Cierre Digital en
/ Jesús Espelosín
El nombramiento de Elena Sánchez Caballero como presidenta provisional de RTVE ha ocasionado que algunas voces de la Corporación Pública recuerden a su marido, Pedro Pablo Mansilla, que pasó de tener varios puestos durante el felipismo a convertirse en un importante promotor inmobiliario junto a su socio, Jesús Espelosín, exconcejal socialista de Urbanismo de Madrid que saltó a la fama por recalificar los terrenos de las KIO.

El nombramiento de Elena Sánchez Caballero, como presidenta interina de RTVE tras la dimisión de José Manuel Pérez Tornero ha conllevado que algunos históricos de la Corporación pública recuerden las andanzas de su marido, Pedro Pablo Mansilla. 

Este médico de profesión se convirtió en asesor del Ministerio de Sanidad que lideraba Ernest Lluch tras el triunfo de Felipe González en las elecciones de 1982. Posteriormente, en 1990, dirigió Instituciones Penitenciarias bajo el mandato en el Ministerio de Interior de José Luis Corcuera, primero, y de Antoni Ansución, después, y bajo la sombra de la fuga de Luis Roldán con su posterior ingreso en la prisión de Brieva (Ávila). En 1994 abandonaría su cargo por voluntad propia, aunque algunos medios ya habían publicado presuntas irregularidades al frente de su cargo público para beneficio personal. 

Pedro Pablo Mansilla, un clásico de la Federación Socialista de Madrid, se haría luego de oro como promotor inmobiliario. Preciamente, en 2007 fue el elegido por Luis Fernández, entonces presidente de RTVE y ahora en exilio dorado en Miami, para buscar una sede única de la Corporación tras negociar la venta de los terrenos en Pozuelo de Alarcón y de Torrespaña en lo que se consideró por entonces un gran pelotazo inmobiliario. 

El proyecto quedó en papel mojado por la crisis de 2008, pero en 2015 volvió a saltar a la primera plana al aparecer como vocal de una fundación ligada al PSOE (la de José María de Llanos) que se llevó 665.000 euros por una concesión 'dedocrática' del Ayuntamiento de Madrid, liderado entonces por Manuela Carmena y gracias al apoyo socialista. 

Entre medias, Mansilla hizo su guerra en el marco de la 'Operación Chamartín', una de las mayores operaciones especulativas inmobiliarias de la capital de España. Según afirman fuentes solventes a Elcierredigital.com, "tenía terrenos relacionados con este proyecto junto a otro histórico del socialismo madrileño, Jesús Espelosín, con el que compartió la empresa Cerce Promociones Inmobiliarias". 

Pedro Pablo Mansilla. 

Según estas mismas fuentes, "ambos, por separado, utilizaron tribunas de prensa para intentar condicionar la Operación Chamartín con la intención de que no fuese realizada a medida para Duch, controlada por el BBVA". 

Vida y milagros de Jesús Espelosín

El histórico y guerrista Jesús Espelosín, socio del marido de la presidente de RTVE Elena Sánchez, tuvo un enorme poderío dentro de la FSM (Federación Socialista Madrileña) gracias a su cercanía con el entonces todopoderoso líder José Acosta y por su papel clave como concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid en los gobiernos de Enrique Tierno Galván y Juan Barranco

El nombre del edil estuvo ligado a la polémica desde la primera legislatura: en 1981 tuvo que declarar como testigo del 'Caso Alonso Puerta' (relacionado con el concejal Alonso Puerta, que fue expulsado del PSOE tras denunciar que el partido otorgaba contratos de basuras a cambio de mordidas). 

Al final de la segunda legislatura, en enero de 1987, la Coalición Popular (luego PP) y el PCE se unieron para pedirle a Barranco que cesase como concejal de Urbanismo a Espelosín a cuenta de sus presuntas corrupciones. 

El PCE solicitó el cese de Espelosín por la política urbanística seguida, en concreto, por la venta de un solar en la calle de Santa Engracia a pesar de que un informe técnico de la Comunidad de Madrid (también controlado por el PSOE) aseguraba que sus condiciones de edificación vulneraban gravemente el Plan General. Espelosín negó que el informe fuese verídico. 

Más le costaría desprenderse de la sombra de las Torres KIO, en la tercera legislatura socialista. Y es que Espelosín fue el hombre que recalificó unos terrenos con los que los primos Albero Cortina y Alberto Alcócer ('los Albertos') y el felipista Enrique Sarasola dieron el gran 'pelotazo' al comprar unos terrenos por 1.300 millones de pesetas unos meses antes de ser recalificados, para posteriormente venderlos a KIO por 21.000 millones. 

Torres KIO. 

La caída del PSOE en la capital de España por una moción de censura contra Juan Barranco, presentada en 1989, supuso la pérdida de su concejalía para alegría de una parte de la FSM, que vio con alborozo como su nombre no aparecía ya en las listas de las municipales de 1991. 

De hecho, en 1999 el PSOE madrileño impulsó un Comité Ético con el ánimo de regenerarse y una de las conclusiones es que varios dirigentes y exdirigentes, entre otros Espelosín, no podían ni aparecer en listas ni tener cargos orgánicos de relevancia. 

Tal y como le recordó el periodista JF Lamata en una entrevista que le realizó en 2013 en Periodista Digital: "La imagen que daba la prensa era que usted daba pelotazos y se lo llevaban crudo…". El exedil se defendió: "O estaba hecho con esa intención o se desprendía eso. Llegaron a atribuirme (el cobro de) cifras de 60.000 millones de pesetas. ¡Como si fuera un millonario!". 

No parece que le fueran mal las cosas a Jesús Espelosín tras dejar la política institucional en 1991, ya que en 2007 figuraba en trece sociedades dedicadas a la compra de suelo, la construcción y la promoción de viviendas. La política, sin apellidos, no la dejó nunca, ya que en 1995 el presidente autonómico Alberto Ruiz-Gallardón aseguraba que el exedil movía sus hilos para poner zancadillas a la Operación Chamartín. 

"El mayor pelotazo de Europa"

Espelosín lleva lustros de guerra por la Operación Chamartín en la que tiene importantes intereses inmobiliarios. El enfado de Espelosín por no seguir sus líneas dictadas en este megaproyecto fue tal que en 2013 publicó el libro Operación Chamartín, una historia de realidad virtual. La obra narra la lucha de los herederos de los antiguos expropiados que trataron, recurriendo a la Ley, de participar en las plusvalías de la operación, aunque fuera en modesta proporción (un 4% sobre el presupuesto total según unas fuentes y un 1,6% según otras), lo que hizo que el PP acusara al socialista de querer lucrarse.

Operacion

Terrenos utilizados por la Operación Chamartín. 

"De los propietarios de los terrenos nadie ha cobrado salvo, casualmente, los jesuitas, que sí llegaron a un acuerdo con el PP. Quizá los demás podríamos haber llegado a un entendimiento con el PP si hubiéramos ido a misa diaria", aseguró Espelosín en la presentación del libro junto al exalcalde Juan Barranco

Espelosín no ha digerido la Operación Chamartín, que recibió luz verde a nivel municipal bajo el Gobierno de Manuela Carmena, ya que el pasado año, en el digital socialista Nueva Tribuna, muy cercano a la FSM y asociado a Público, pedía "una Operación Chamartín de izquierdas"

A favor del pacto entre Sánchez y EH Bildu

También hace días, el socio de Pedro Pablo Mansilla, marido de la nueva presidenta de RTVE Elena Sánchez, mostraba su apoyo a la estabilidad que proporciona EH Bildu al Gobierno de Pedro Sánchez. El socio de Mansilla afirmaba que la izquierda abertzale "hizo lo que se les pedía: abandonaron las armas y participaron en la democracia. Las normas de participación política y las leyes electorales hicieron el resto: legalizar a Bildu, aceptar los votos que obtenían en los procesos electorales e inscribir a los concejales, diputados y senadores que resultaran de esos votos". 

El socio del marido de la presidenta de RTVE defiende estos acuerdos "por la sencilla razón de que las ideas que defienden no están prohibidas y son tan legítimas como cualquier otra de las que se exponen en los plenos municipales o los parlamentos españoles en los que están presentes. Y por mucho que a una parte, quizás mayoritaria, de la población española, le parezca mal. Hoy, hay que repetirlo, Bildu es la respuesta del mundo independentista a las llamadas al diálogo que se les hizo durante décadas. Pues oigamos su voz en ese diálogo". 

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