16 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Persona cercana al Emérito, es el octavo más rico del país según Forbes, gran productor de Amapola del opio y con una fortuna mayor a 2.900 millones

Juan Abelló, uno de los 'amos de España': Los negocios del “rey de las compraventas” cuando cumple 82 años

El Cierre Digital en Juan Abelló.
Juan Abelló.
El empresario madrileño Juan Abelló cumple 82 años. Amigo del Emérito, con quien le une su pasión por la caza, es la octava persona con mayor fortuna de España, según la lista Forbes de los más ricos de este 2023. Se estima que su patrimonio supera los 2.900 millones de euros. Comenzó haciendo negocios con Mario Conde y desde entonces ha participado en más de 40 sociedades en sectores como el farmacéutico o el inmobiliario.

El llamado “rey de las compraventas”, Juan Abelló Gallo, cumple este 16 de diciembre 82 años. Abelló es una de las grandes fortunas del país, posicionándose en la lista Forbes de las cien personas más ricas de España año tras año. Este 2023, el madrileño ha bajado hasta el octavo puesto en el mencionado ranking, aunque su fortuna no es nada desdeñable: 2.900 millones de euros, lo que supone 100 millones más que el año anterior.

El financiero no sólo es uno de los mayores terratenientes de España, también está considerado uno de los mayores coleccionistas de arte de nuestro país. Una afición que ha cultivado junto a su esposa, Ana Gamazo-Hohenlohe. Su colección incluye pinturas de algunos de los principales artistas españoles (Juan de Flandes, Ribera, Zurbarán, Goya y Picasso), así como obras de Francis Bacon, Degas, Modigliani y Henri Matisse.

Además de sus múltiples negocios, es conocido por ser una persona cercana al rey Emérito Juan Carlos I, al que le unió una pasión que ambos comparten: la caza. El empresario tiene varias heredades en la provincia de Toledo. También tiene propiedades en otros lugares de España acumulando cerca de 40.000 hectáreas repartidas por todo el país. En la finca Las Navas (Toledo) es donde el Rey Juan Carlos I tenía una habitación para su uso exclusivo. Allí, el Emérito batió el récord de venado en 1988 y en 2000.

El tándem de los negocios: Juan Abelló y Mario Conde

Nacido en Madrid el 16 de diciembre de 1941, Abelló estudió en el elitista Colegio del Pilar, de Madrid, matriculándose después en la carrera de Farmacia, en la Universidad Complutense, en donde se licenció en 1964. Un año después ya comenzaba a trabajar en la empresa familiar de su padre, Juan Abelló Pascual, un farmacéutico de Reus (Tarragona).

Ahí, en Laboratorios Abelló, ocupó diferentes puestos ejecutivos hasta que en 1973 fue  nombrado vicepresidente. Fue en 1976 cuando conoció al abogado del Estado Mario Conde, con quién desde entonces realizaría múltiples y significadas operaciones financieras hasta su llegada a la presidencia y vicepresidencia del Banco Español de Crédito (Banesto). Una de estas operaciones fue en 1983, cuando ayudado por Mario Conde, que por entonces trabajaba en su empresa, vendió Laboratorios Abelló a la multinacional norteamericana Merk Sharp and Doohme, por 2.700 millones de las antiguas pesetas. Después se hicieron con el control de Antibióticos S.A. Tras sanear esta empresa y obtener unos beneficios altos, decidieron venderla en marzo de 1987 al grupo industrial italiano Montedison. Fue el gran pelotazo económico de la época por el que obtuvieron 58.000 millones de pesetas (348 millones de euros).

Juan Abelló y Mario Conde.

Paralelamente, el tándem Abelló-Conde compraba un tres por ciento del capital de Montedison por 18.000 millones de pesetas. Y con el dinero restante comenzaron a invertir en distintas empresas, como Advent Internacional (sociedad de capital de riesgo) o Advent España (sociedad de gestión).

Una vez cerrada la operación, y como ha sido siempre norma en el comportamiento de Abelló, éste estaba dispuesto a traducir todo el dinero que había ganado en más dinero, en más poder y en más influencias. Por eso, pasó a ser accionista del Banco del Progreso de los hermanos March, se hizo consejero de Sotheby´s España, S.A. y adquirió, junto a su entonces socio Mario Conde, el 60 por ciento de las acciones de General Medical Merate, una empresa italiana dedicada a la venta y fabricación de equipos médicos de alta especialización.

Pero la operación más destacada del tándem Abelló-Conde fue su incursión en el Banco Español de Crédito. Esto ocurrió en junio de 1987, cuando se concretó la inversión de unos 25.000 millones de pesetas en Banesto a través de la sociedad Torreal. De esa cantidad global, 13.000 millones correspondían a Abelló y 7.300 a Conde. Una vez tomado el control decidieron que era mejor que Mario Conde accediera a la presidencia del Banco y Juan Abelló a la vicepresidencia. Desde allí intentaron la fusión con el extinto Banco Central. El poder de Abelló continuaba. En junio de 1988, era nombrado presidente de la aseguradora Unión y El Fénix.

Ruptura entre Juan Abelló y Mario Conde

Sin embargo, en esta carrera meteórica surgió un problema. Su unión patrimonial con Mario Conde se rompía como consecuencia de las divergencias surgidas entre ambos. Tras la ruptura, Abelló conservó el 3,5 por ciento de los títulos de Banesto y Conde el 1,5 por ciento. Al mismo tiempo que se producía este desencuentro, el proceso de fusión con el Central también se rompía.

En este estado de cosas, el 23 de febrero de 1989, Abelló dimite de sus cargos de vicepresidente de Banesto, presidente de la Unión y El Fénix, vicepresidente de Fenosa, consejero delegado del Banco Central y de Tudor. Pero, como también es costumbre en Abelló, su salida no le ocasionó ningún trauma ni problema y comenzó a invertir en otras empresas. Así, sólo seis meses después de dejar Banesto era nombrado presidente de la Compañía Inversiones Ibersuizas, participada por su empresa Torreal, de la que seguía como presidente. Su cascada de inversiones continuó con la toma de participaciones en sectores muy diversos, desde el farmacéutico hasta el alimentario. Penetró en la empresa farmacéutica Alcaliber; en el grupo CEPA (Compañía Española de Penicilina y Antibióticos), una filial de la sociedad francesa Paribas Santé; y en la empresa cárnica Oscar Mayer, la segunda en importancia de España.

Alicaber, el monopolio de la morfina en España

La adormidera o amapola del opio (Papaver somniferum) se cultiva legalmente en España y es la planta de la cual se extrae la mezcla compleja de sustancias necesaria para producir la morfina y que se encuentra en el látex almacenado en la cápsula globulosa de la base de la flor.

Proceso de rallado de la amapola de opio.

La única empresa legal en España autorizada para cultivar la amapola adormidera es Alcaliber —con domicilio social en la Calle Génova, 27 de Madrid y un capital social de 21.034.230 euros—, que se destina a la producción farmacológica. Fabrican opio de sus propios cultivos de forma legal, desde que empezaron a operar en 1973. La empresa Alcaliber se consagra como un referente en la Industria Mundial de Estupefacientes, siendo la empresa más importante en el sector de la fabricación de opio, llegando a ser el mayor productor mundial de morfina, con el 27 por ciento de la producción global, y el 18 por ciento de Tebaína.

Las fuerzas de seguridad del estado mantienen en confidencialidad las situaciones concretas de los cultivos privados de amapola que posee la sociedad Alcaliber, que se encuentran bajo la protección y el apoyo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, con el fin de impedir su extracción ilegal por otro medios que no sean los suyos. Sus producciones se encuentran en los campos de Castilla-La Mancha, Castila y León, La Rioja y el País Vasco.

Actualmente, el máximo ejecutivo de la empresa es el empresario José Antonio de la Puente Martín (director general) y Oliver Eichmann Ken es el principal administrador solidario, aunque hasta 2018 el cabeza de la compañía era el empresario madrileño Juan Abelló.

Juan Abelló en las telecomunicaciones

Aunque Alcaliber ha sido una de las grandes empresas que ha encabezado Abelló, no ha sido el único negocio en el que ha participado a lo largo de su vida. Dicen sus conocidos que Abelló siempre ha sido muy poco amigo de madrugar y que sus grandes operaciones las ha cerrado de noche. Una de sus apuestas más singulares ha sido la incursión en los medios de comunicación. En 1991 entraba en Antena 3 TV como consejero y un año más tarde vendía su participación al editor catalán, ya fallecido, Antonio Asensio Pizarro, entonces dueño del grupo Zeta. Poco después tomaba partido en el capital de la cadena COPE, la emisora radiofónica de la Conferencia Episcopal española, donde se introduce a través de Cartera de Medios, una sociedad participada en un 40 por ciento por Multitel, que a su vez era una empresa vinculada al entonces consejero delegado de la COPE, Eugenio Galdón.

Juan Abelló.

Estas incursiones en el mundo de la comunicación, sin una rentabilidad económica clara y manifiesta, le sirvieron para abrirse camino en un negocio muy próspero, como el de las telecomunicaciones. En la primavera de 1996 era ya nombrado presidente de Airtel Móvil S.A., en sustitución de Eduardo Serra, que dejó el cargo al ser nombrado ministro de Defensa por José María Aznar. Por esas mismas fechas, junto al grupo alemán Tengelmann, Abelló se hizo con la propiedad de una cadena de tiendas llamada Plus Superdescuento. Luego se hizo con una participación de Veo TV, a través de su empresa Innova, una sociedad de capital riesgo especializada en valores de la Nueva Economía.

Torreal, la cabeza visible del imperio de Abelló

Esta carrera inversora era paralela a su creciente protagonismo en la élite económica-empresarial afín al PP y forjada durante los ocho años de mandato del presidente Aznar. En el año 2000 vendía Airtel al grupo británico Vodafone, en otro de sus ya consabidos pelotazos financieros que le reportó 650 millones de euros. Desde el inicio de este siglo, todos sus negocios más importantes los ha concentrado en su sociedad patrimonial Torreal, la cabeza visible de su gran imperio financiero.

Fue en el año 2004 cuando Abelló cambió la sede de Torreal para situarla en un palacete madrileño de principios del siglo XX, en la calle Fortuny, número 1. El financiero siempre ha deseado que su sede más representativa estuviera ubicada en una de las zonas nobles de la capital de España. Precisamente, a pocos metros de distancia está la sede de la Fundación Rafael del Pino, presidente honorario de Ferrovial. En la compra y rehabilitación del nuevo edificio invirtió diez millones de euros, siete en su adquisición y tres en su rehabilitación. El palacio dispone de 1.500 metros cuadrados, repartidos en tres plantas de cuya decoración interior se encargaron Mario Conío e Isabel Pedrosa. De las paredes del despacho de Juan Abelló, que está en la segunda planta, cuelgan valiosas pinturas de su colección de arte. Por ejemplo, Las bailarinas de Degas.

Como no podía ser menos en tan ilustre financiero, uno de los negocios estratégicos de su emporio es hoy en día el sector inmobiliario, donde se afianzó con la compra de un importante porcentaje en la constructora Vallehermoso y luego en Sacyr, adquiriendo de entrada el 13,76 por ciento, y uniéndose de este modo a su amigo Luis del Rivero para alcanzar la vicepresidencia de esta cotizada empresa constructora. Desde este puesto intentó el asalto frustrado al BBVA.

El financiero se topó con la oportunidad de oro para hacerse de nuevo fuerte en el sector bancario, como cuando ocupó en 1987 la vicepresidencia ejecutiva de Banesto al lado de Mario Conde. Esta apuesta le costó sacrificar su cargo de consejero en el Santander de Emilio Botín, con cuya familia guarda una amistad de toda la vida. Hay que reseñar que fue con un crédito de Bankinter, de Jaime Botín, con el que Abelló logró el control y la presidencia de Antibióticos, de donde surgió su gran imperio financiero. Además, la familia Botín acude con frecuencia a las fincas del financiero y con Ana Patricia, hija de Emilio Botín, compartió sillón en el consejo de la cadena de televisión mejicana Televisa, propiedad de la familia Azcárraga.

Empresario de éxito

Con anterioridad había penetrado con éxito en compañías como Abengoa (1999-2003) o más tarde en Aguas de Barcelona (2004). En esta última operación se asoció con el empresario Amancio Ortega para comprar el 11,64 por ciento de Agbar a Endesa. También se introdujo en el capital de las grandes bodegas españolas, como, por ejemplo, en la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE). Esta rentabilidad en sus métodos empresariales hizo que antes de que acabara el siglo XX se convirtiera en un reconocido intermediario de fusiones y absorciones, en las que actuaba en representación de sociedades como RTL, Televisa, Enron, la Unión de Bancos Suizos (UBS), etc.

Juan Abelló y su esposa Ana Gamazo.

Juan Abelló ha sido protagonista, junto a su callada mujer, de una próspera carrera que le ha llevado a participar en más de 40 sociedades en sectores tan diversos como el farmacéutico o el inmobiliario, pasando por el bancario y el de las telecomunicaciones. Además de ser considerados como los primeros terratenientes españoles con fincas y terrenos que conforman unas 40.000 hectáreas repartidas por media Península Ibérica; y sin olvidarnos de su importante y valiosa pinacoteca, la tercera de España.

Hoy, Abelló cumple 82 años, manteniéndose todavía como una de las grandes fortunas de España.

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