09 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

El líder del PRC fue seguidor de Primo de Rivera y miembro del Sindicato Vertical antes de encadenar diez candidaturas para presidir Cantabria

El ‘otro’ Revilla: El pasado franquista del líder cántabro que ahora apuesta por la democracia

El Cierre Digital en Miguel Ángel Revilla.
Miguel Ángel Revilla.
Miguel Ángel Revilla anunció esta semana si intención de presentarse a su décima candidatura para la presidencia de Cantabria. El líder del Partido Regionalista de Cantabria podría mantenerse en política, de este modo, hasta los 84 años. Una extensa etapa democrática que estuvo precedida por su pasado franquista.

Miguel Ángel Revilla no quiere abandonar el liderazgo del Partido Regionalista de Cantabria (PRC). Por ello, ha decidido que se presentará en mayo a la que será su décima candidatura para la presidencia de Cantabria. Un récord, ya que Revilla está a punto de cumplir 80 años y una candidatura más haría que se mantuviera en política hasta los 84 años.

La decisión de Revilla está propiciada por alcanzar un buen resultado electoral. Según afirmó, su “presencia suma” y ve posibilidades al partido para “ganar de nuevo las elecciones autonómicas” con su presencia. “Si no encabezo la candidatura, se sacaría un número de diputados menor a si la encabezo yo”, afirmó.

Para Revilla, mantenerse en la política significa ponerle las cosas difíciles a un posible pacto entre el Partido Popular y VOX, lo que afirma que le “preocupa”. Y aunque se ve con posibilidades de ganar, afirma que seguirá su propio ejemplo y, tal y como hizo en 2011, ejercerá su “labor de oposición” en caso de no conseguir la presidencia.

Su sucesión, sin embargo, es un asunto latente dada su avanzada edad. Revilla afirma sentirse “bien, tanto de cabeza como de movilidad”, pero es consciente de que alguien tendrá que seguirle. Para llevar a cabo este paso, afirma que la decisión se tomará de forma “democrática”. Unas declaraciones que parecen normales para alguien que encadena diez candidaturas en una sociedad democrática, pero que no lo son tanto si atendemos a su pasado.

El pasado franquista de Miguel Ángel Revilla

Lo cierto es que, de los casi 80 años del presidente de Cantabria, no todos los ha vivido en democracia. Aunque esto no parece recordarlo cuando visita a Bertín Osborne, Pablo Motos o Iñaki López, ante quienes elabora un discurso en el que se presenta como un demócrata “de toda la vida”.

No es fácil imaginárselo viendo lo que decía en 1973. En esa época, los falangistas estaban de capa, o mejor dicho camisa, caída dentro de la dictadura de Franco. El poder político estaba desde hacía años en manos de los denominados tecnócratas del Opus Dei, el partido único Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS), que todavía controlaba algunos ministerios como el de Trabajo y el de Vivienda y los Gobiernos Civiles. La administración provincial estaba en sus manos.

Revilla en un discurso tras su nombramiento como Delegado del Sindicato Vertical.

"Tenemos que hacer comprender al mundo que el pensamiento joseantoniano, adecuadamente actualizado, tiene plena vigencia en el contexto actual. Tenemos una ideología que siempre he pensado que era exportable, en función, naturalmente, de una actualización del pensamiento de José Antonio (Primo de Rivera)", afirmaba un Revilla que se declaraba seguidor del fundador de la Falange.

Delegado Comarcal del Sindicato Vertical

En 2011 se le reprochó en el programa 'La noria' de Telecinco su pasado franquista, con datos de hemeroteca, y el presidente cántabro reaccionó con airadas quejas ante lo que interpretó como "una encerrona". En concreto, vivió un enfrentamiento con la periodista Isabel Durán. "Lo sabe todo el mundo. Todo el mundo sabe cómo acabó aquello y dónde acabé", aseguró el presidente cántabro.

En su biografía Revilla. Políticamente incorrecto, obra de Virginia Drake, él mismo relata que cuando estudiaba en la Universidad del País Vasco montó un sindicato antifranquista. Sin embargo, cinco años más tarde le hicieron Delegado Comarcal del Sindicato Vertical en la comarca de Torrelavega.

Lo cierto es que Revilla nunca ha ocultado su pasado político, e incluso ha publicado fotos de falangista en uno de sus libros Nadie es más que nadie. Revilla. En él cuenta que se le pidió manipular unas elecciones sindicales y que cuando se negó lo echaron del Sindicato Vertical, con acusaciones políticas.

Pero entre el momento en el que se licenció en Económicas y Empresariales por la Universidad del País Vasco y su etapa de director de la sucursal del Banco Atlántico de Torrelavega pasaron unos años y es ahí donde "olvida" su condición de jefe del Sindicato. "Lo situamos al frente de esta entidad vinculada con el Opus Dei porque su padre era el "jefe" del Movimiento Nacional en la zona y controlaban todo", afirmaba a elcierredigital.com uno de los responsables entonces del Banco Atlántico.

Así recuerda Revilla su paso por Falange

"En 1971 cometí un error de bulto. Acepté la delegación del Sindicato Vertical en la comarca de Torrelavega, la más industrial de España en los años setenta, con una masa obrera enorme. Yo daba de vez en cuando clases de Economía en la escuela que la organización sindical tenía en Santander y su director, Fernando Cortines, me convenció para que aceptara el cargo", cuenta Revilla en el citado libro Nadie es más que nadie (2012).

Revilla en 1966. Foto: Diario Montañés.

Así describía la institución en la que acababa de entrar: "El Sindicato Vertical era un anacronismo. Sindicato único para los empresarios y sindicato único para los trabajadores. Aun así permitía, si se aplicaba correctamente la ley, cierta democracia. Era muy proteccionista con relación a los trabajadores no díscolos. Y yo pensaba que, desde dentro, podría ir modificándose hacia un sistema sindical más democrático".

En su relato habla de cómo intentó contemporizar con los cambios políticos que se avecinaban. "El primer toro que tuve que lidiar fue la obsesión de la mayor empresa de la zona, Sniace, con más de tres mil trabajadores, por firmar el despido de un empleado, José Somarriba Castañeda que, según su director, Antonio Mira, era comunista e incitaba a la huelga a sus compañeros", aseguraba.

Según Revilla, para favorecer ese despido fue chantajeado. Así lo recreaba: "A los pocos días de haber tomado posesión del cargo, me llamó el director de Snice para anunciarme que la empresa y sus directivos querían ofrecerme una comida de bienvenida. Era un sábado a las dos de la tarde, en los comedores de la propia empresa. Estábamos invitadas al ágape unas sesenta personas. La plana mayor de la empresa. Habían contratado a uno de los mejores restaurantes de Cantabria para servir la comida. A punto de cumplir ya sesenta años, uno tiene cierta experiencia gastronómica. A lo largo de tantos años he compartido más de una comida pantagruélica. España es insuperable en esta materia, pero aseguro que jamás he vuelto a contemplar un alarde de platos de una calidad como la de aquel día".

Caída de Sindicato Vertical y etapa en el PRC

Tras negarse a despedir al supuesto militante comunista, recibió la orden de alterar las elecciones sindicales. Cuando se negó a ello invocando las Leyes Orgánicas del Estado, fue provocada su caída dentro del Sindicato Vertical.

Tras su paso por el Sindicato Vertical, Revilla en 1988 accedería al liderazgo del PRC, en 1995 se convertiría en vicepresidente de un Gobierno liderado por el PP, en 2003 accedería a la presidencia porque el PSOE le apoyó como tercera fuerza para echar al PP, en 2011 perdió el poder mientras ganaba puntos en los platós televisivos madrileños y en 2015, convertido en una especie de líder regeneracionista, recuperaba el trono. En 2019, por fin, el PRC se convertía en la primera fuerza de Cantabria y adquiría voz en el Congreso.

Ahora, tras toda esta trayectoria franquista y democrática, y con casi 80 años, Revilla se presentará a las próximas elecciones autonómicas, esperando mantenerse en el cargo hasta los 84 años.

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