20 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

A las irregularidades en Castilla y León le preceden los casos de Andalucía, Euskadi, y ahora Murcia y Madrid piden la revisión de los votos

La reincidencia en los "pucherazos" de Ciudadanos provoca dimisiones y una fractura interna en la formación de Albert Rivera

Albert Rivera durante una votación.
Albert Rivera durante una votación.
El escándalo de los votos en Castilla y León en las primarias de Ciudadanos, que ha acabado dando la victoria a Francisco Igea sobre la candidata apoyada desde la dirección, Silvia Clemente, tras el recuento de los votos, no es nuevo en Ciudadanos. Las irregularidades en los votos telemáticos son recurrentes en el sistema electoral de primarias de la formación de Albert Rivera. Murcia y Madrid ya han pedido la revisión de sus votos de primarias.

Para Francisco Javier Carpio, exmilitante de Ciudadanos en Málaga, el escándalo de este recuento en las primarias de Castilla y León le suena como algo viejo. Carpio ya denunció en elcierredigital.com en octubre de 2018 irregularidades en el sistema de elección con el voto telemático. Por sus denuncias públicas, que luego formalizó en el juzgado número 6 de Málaga fue finalmente expulsado de la formación naranja, que no admitió con buen talante las críticas a su sistema electoral interno.

El proceso electoral que denunció el año pasado Carpio dio como vencedor elegido a Javier Imbroda, como candidato por Málaga. Javier Imbroda, exseleccionador de España de baloncesto, ganó con el 65 por ciento de los votos al resto de candidaturas que se presentaron. Imbroda tuvo que ser autorizado especialmente por el Consejo General a concurrir a las primarias, puesto que no contaba con la condición de afiliado, un requisito para ser elegido según los estatutos de la formación  de Rivera.

La Comisión de Régimen Disciplinario de Ciudadanos expulsó a Carpio alegando que el ex afiliado en Málaga habría realizado manifestaciones públicas que "menoscaban el buen nombre del partido" y que "pueden ser consideradas desleales o contrarias a los intereses" de la formación por afectar a su imagen y la de sus órganos, según consta en la resolución del expediente.

Francisco Javier Carpio, expulsado de Ciudadanos.

Carpio afirma a Elcierredigital.com que “lo que ha pasado en Castilla y León es fácil de demostrar, ya que no es posible que nadie, excepto el propio partido, introduzca 80 votos de más”, explica. Además, las urnas WEB a través de las cuales los afiliados depositan su voto “son urnas sin auditar y sin ninguna garantía para los candidatos ni electores por parte del partido”.

De momento, los problemas con el recuento en Castilla y León ya han provocado la dimisión de Pablo Yáñez, secretario de Comunicación, que dejó ayer todos sus cargos en la formación naranja tras consolidarse la victoria de Igea frente a Silvia Clemente, candidata por la que había apostado. Yáñez comunicó su decisión a José Manuel Villegas, secretario general de Ciudadanos.

Al escándalo de la comunidad castellano leonesa se sumaron ayer Madrid y Murcia. Juan Carlos Bermejo, uno de los rivales de Ignacio Aguado en las primarias para elegir al candidato de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, pidió ayer a la Comisión de Garantías y Valores del partido que revise los votos emitidos , por si hubiera irregularidad como en Castilla y León.

Asimismo, la candidatura a las elecciones primarias de Ciudadanos en la Región de Murcia encabezada por Leonardo Pérez solicitó a yer a la misma Comisión un informe de las votaciones a primarias en esta comunidad.

Fácil hacer trampas

Según la experiencia de Francisco Javier Carpio de 30 años como informático, "es muy fácil hacer trampas con el sistema de Ciudadanos, porque entre el cierre de las urnas y el recuento pasa una hora y en ese espacio de tiempo se pueden meter 80 votos de más como ha ocurrido en Castilla y León y además se puede votar desde otras circunscripciones".

En la denuncia presentada en 2018 ante el juzgado malagueño, Carpio asegura que en una reunión interna del partido celebrada en la sede provincial "interpeló a los candidatos sobre si habían recibido garantías sobre la auditoría del recuento y los votos telemáticos, respondiéndole que no". Junto al escrito presentado, adjuntó de igual forma la grabación de esta reunión. “He sufrido sus mentiras y trucos como mucha otra gente que estaba afiliada al partido”, afirmaba entonces el exafiliado malagueño.

Pero los más grave ocurrido en Málaga hace unos días fue la dimisión de Gonzalo Sichar, portavoz en la Diputación y concejal del Ayuntamiento de Málaga, a dos meses apenas de las elecciones generales y de las elecciones municipales. Sichar esgrimió en rueda de prensa una "pérdida absoluta de confianza en Albert Rivera” así como "en el proyecto nacional" de un partido plagado de “vaivenes” y “cambios de rumbo”. En otras declaraciones Sichar ha llegado a afirmar que “Rivera tiene al partido como una “plataforma electoral personal”.

Para reflejar el problema de las elecciones, Carpio alude a las primarias que se han celebrado en otros partidos, mediante una "urna de cristal" (de manera presencial), y donde "han ganado candidatos de las bases, gente que quería el pueblo por así decirlo, si no mira Pedro Sánchez y Pablo Casado que no contaban con el apoyo del aparato del partido".

El problema de transparencia en Ciudadanos no es nuevo, ya en marzo de 2017 el movimiento Espíritu Ciudadano pidió formalmente “la dimisión de Albert Rivera y de la Ejecutiva por el fraude, cuyos indicios son irrefutables, realizado en las recientes primarias de Compromisarios y Presidente del partido Ciudadanos” celebradas en aquellas fechas. La entonces presidenta de este movimiento, Elena Prendes, pidió oficialmente la dimisión de Albert Rivera y de su Ejecutiva ante los cargos correspondientes de la formación naranja, entre ellos el propio Rivera, Juan Carlos Girauta e Inés Arrimadas.

Pidieron la dimisión de Rivera

El principal motivo por el que Espíritu Ciudadano pidió las dimisiones de Rivera y su cúpula es por el supuesto fraude cometido en las recientes primarias celebradas para la elección de Presidente y Compromisarios del partido Ciudadanos eran supuestas irregularidades como que el sistema de votación no se encontraba disponible en la hora de inicio de las votaciones, y el acceso no se pudo realizar de forma normal. Nunca se explicaron los problemas técnicos que experimentaba la plataforma. La Comisión de Garantías emitió entonces un comunicado oficila ampliando el plazo de votación hasta el día siguiente a las 9 de la mañana del día 23 de enero. El primero voto se emitió a las 12 de la mañana y el último cuatro segundos antes del cierre de la urna virtual.

Pero el recurso planteado hace dos días por Igea en Castilla y León, que derrotó finalmente a Clemente es otro episodio más del caos informático que se vive en esta formación. Hace cuatro años el rival de Igea, Alfredo García, perdió solo por seis votos y aunque reclamó, su queja no tuvo éxito. En 2015 cuando se celebraron las anteriores primarias en Castilla y León pudieron incluso votar afiliados con solo 15 días de antigüedad, algo que ahora ya está prohibido para evitar inscripciones masiva de última hora que decanten la balanza a favor de uno u otro candidato.

En teoría, Ciudadanos expide un certificado digital único e intransferible para cada afiliado, pero cualquiera que dispusiese de estos datos podría votar en nombre de los abstencionistas, que son la gran mayoría. Para Francisco Javier Carpio, “los certificados emitidos por la empresa Monomio Media SL,  no representan un sistema válido y reconocible de este sistema telemático de votaciones. Yo les diría que investigasen en las votaciones realizadas de madrugada y verán como encuentran resultados extraños”.

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